La Guardia Urbana libera a sus agentes de las labores administrativas

La baja de los agentes, que harán de policía, se sustituirá por un equipo de personal administrativo y técnico no uniformado

La Guardia Urbana ha anunciado este sábado que actualizará y mejorará su estructura organizativa, y que librará de las labores administrativas a todos los agentes para que se dediquen únicamente a tareas policiales.

Lo han presentado el primer teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, y el jefe de la Guardia Urbana, Pedro Velázquez, y la gerente de Seguridad, Maite Casado, en el edificio de la Jefatura de la policía municipal.

Batlle ha informado de que, con este cambio, cerca de un centenar de agentes dejarán estas tareas, una baja que estará suplida por un equipo de personal administrativo y técnico no uniformado distribuido por toda la ciudad: “La policía debe hacer de policía”.

En relación a la reorganización del cuerpo, Velázquez ha anunciado que se crearán nuevas unidades, como el Adjunto a la Gerencia –que “pretende ser un enlace eficaz entre los temas estratégicos” de la Guardia Urbana– y el Gabinete de Apoyo a la Jefatura –que representa al Estado.

También ha explicado que se creará una Asesoría de perspectiva de género con el objetivo de “abordar el reto importante” de incorporar mujeres y de hacerlo bien.

Nuevas bases en las oposiciones

En esta misma línea, Collboni ha anunciado que para “feminizar el cuerpo” han cambiado algunas de las bases de las convocatorias para ser agente de la Guardia Urbana de este 2020, y se ha eliminado la altura como requisito de acceso, que desfavorecía a las mujeres.

Ha declarado que habrán cambios en las pruebas culturales, que ahora consistirá en un cuestionario de preguntas ‘tipo test’ sobre conocimientos de cultura general y la actualidad política, económica, social y cultural que haya tenido lugar en los seis meses anteriores a la convocatoria.

Además, incorporarán un examen voluntario de lengua inglesa, y Collboni ha dicho que esta decisión “abre el camino a futuras incorporaciones de otros idiomas que se utilizan en Barcelona” en las oposiciones policiales, como el árabe, el chino o el urdú.