'1917' y 'Parásitos' presentan batalla en unos Oscar casi imposibles para 'Dolor y gloria'

España opta este domingo al Oscar a la mejor película de habla no inglesa por primera vez desde hace 15 años de la mano de Pedro Almodóvar y 'Dolor y gloria'. Sería la gran favorita de no ser porque tiene como rival a la surcoreana 'Parásitos', marcada en todas las quinielas como la película que se alzará finalmente con la estatuilla dorada en esta categoría. España también estará muy pendiente de Antonio Banderas, que compite por el premio al mejor actor, y del también español Sergio Pablos, que se ha colado entre los favoritos para alzarse con el Oscar a la mejor película de animación por 'Klaus'. Todo apunta a que '1917', con permiso de los fenómenos 'Parásitos' y 'Joker', se coronará como la gran triunfadora de unos Oscar que, por segundo año consecutivo, se celebra sin maestro de ceremonias y que vuelve a estar marcada por la poca diversidad y la ausencia de directoras candidatas.

1917 y Parásitos han dado un giro inesperado en la recta final de la temporada de premios y llegan a la 92 edición de los Oscar como sorprendentes favoritas a la mejor película en detrimento del duelo que estaban llamadas a protagonizar El irlandés y Érase una vez… en Hollywood.

Salvo sorpresa en el último momento, el (falso) largo plano secuencia de 1917 tendrá recompensa y será el gran triunfador de la noche. Sam Mendes dirige con maestría esta maravilla bélica ambientada en la Primera Guerra Mundial que muchos acusan de falta de originalidad (no esconde la influencia de Senderos de gloria, producida e interpretada por el recientemente fallecido Kirk Douglas), y otros tantos que la han aplaudido por su prodigiosa puesta en escena y su soberbio despliegue técnico y visual para narrar el infierno de la guerra.

Pese a no contar en un principio entre las favoritas, 1917 llega con diez nominaciones y situada en la ‘pole position’ para alzarse con la victoria. Ha arrasado en los Bafta con siete máscaras doradas, se ha impuesto contra pronóstico en los Globos de Oro y ha ganado el premio del Sindicato de Productores a la mejor película. Este último galardón es un indicador bastante fiable de las preferencias de los Oscar, ya que en ocho de los últimos diez años el ganador de este premio ha ganado también la estatuilla dorada a la mejor cinta. No cabe duda de que la película británica es además muy del gusto de la Academia de Hollywood, ya que ha distinguido al género bélico con el galardón más preciado hasta en ocho ocasiones: Alas (1929), Sin novedad en el frente (1931), De aquí a la eternidad (1953), El puente sobre el río Kwai (1957), Patton (1970), El cazador (1978), Platoon (1986) y En tierra hostil (2008).

1917 parece tenerlo todo a su favor, pero Parásitos está dispuesta a amargarle la noche y hacer historia como la primera película de habla no inglesa que se lleva el premio gordo. Sería una absoluta sorpresa que una comedia negra de Corea del Sur se impusiera a pesos pesados de Hollywood como Sam Mendes, Quentin Tarantino o Martin Scorsese, pero lo cierto es que la cinta de Bong Joon-ho llega a los Oscar como una seria aspirante para dar la campanada tras acumular más de 160 premios internacionales desde que se alzara con la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes y convertirse en un fenómeno de masas a lo largo de todo el mundo.

No está todo dicho en la pugna por el premio a la mejor película si se tiene en cuenta que otro de los fenómenos del año concurre a los Oscar 2020: Joker. La controvertida y ‘scorsesiana’ cinta de Todd Phillips puede presumir de ser la película más nominada gracias a sus once candidaturas, se ha alzado con León de Oro en el Festival de Venecia y tiene tantas posibilidades de que la Academia sucumba a la risa desenfrenada de su personaje como de espantarla tras desatar una fuerte polémica por las críticas que la acusan de alentar la violencia.

Quienes parece que finalmente no presentarán batalla a 1917 y Parásitos en la ‘guerra de los Oscar’ son Martin Scorsese y Quentin Tarantino. Hace apenas unos meses El irlandés y Érase una vez en… Hollywood partían como firmes candidatas al Oscar, pero sus opciones se han visto diluidas por la presencia de unos contrincantes con los que no contaban y su consiguiente sequía en la temporada de premios. Solo Tarantino alberga alguna esperanza tras el Globo de Oro conquistado a la mejor comedia o musical.

El resto de aspirantes guardan mínimas posibilidades. Pese a sumar seis nominaciones y haber recibido el aval de la crítica y el público, la intimista y desgarradora Historia de un matrimonio -la Kramer contra Kramer de la generación milenial- tiene poco o nada que hacer antes sus adversarias. El nuevo remake del clásico Mujercitas también cuenta con seis candidaturas y corre el riesgo de irse de vacío si su actriz protagonista, Saorsie Ronan, no lo impide en la categoría de mejor actriz. Otras seis nominaciones acumula la insólita sátira sobre el nazismo Jojo Rabbit, que solo tiene serias aspiraciones de llevarse el Oscar al mejor guion adaptado. Y cuatro acumula Le Mans'66, con opciones muy remotas de éxito.

Sam Mendes y Bong Joon-ho pisan fuerte

El premio a la mejor película suele coincidir tradicionalmente con el de la mejor dirección. Una norma no escrita que la Academia se ha saltado en los últimos siete años: solo dos películas, La forma del Agua de Guillermo del Toro y Birdman de Alejandro González Iñárritu, resultaron vencedoras en ambas categorías. Unos antecedentes poco halagüeños que a buen seguro tiene en cuenta Sam Mendes, el mejor situado para lograr el Oscar a la mejor dirección por demostrar un enorme dominio técnico y cinematográfico al frente de 1917.

Mendes opta a su segunda estatuilla dorada tras hacer historia en el año 2000 con su ópera prima, American Beauty, y llevarse los premios a la mejor película y mejor dirección. El cineasta británico, conocido en los últimos años por dirigir varias entregas de James Bond, ha cosechado un formidable bagaje en la carrera hacia el Oscar, triunfando en los Globos de Oro, los Bafta, los premios del Sindicato de Productores y también los del gremio de Directores.

El director de la aclamada 1917 se batirá el cobre con cineastas tan emblemáticos como Quentin Tarantino por su particular homenaje al cine en Érase una vez en... Hollywood, un crepuscular Martin Scorsese por su enésima lección de cine en El irlandés y, sobre todo, el ‘outsider’ Bong Joon-ho. El director surcoreano le pisa los talones a Mendes con Parásitos, esa rareza cinematográfica que ha logrado conectar con el público de medio mundo. Sin duda, una auténtica joya del séptimo arte a caballo entre la comedia costumbrista, el drama y el thriller que podría ser recompensada justamente con el premio a la mejor dirección.

Todd Phillips es el quinto candidato en liza y el que cuenta con menos papeletas para alzarse con el galardón por Joker y de nuevo ninguna mujer aspira en la categoría. Ni Greta Gerwig, la directora más prometedora del cine actual, ni Lulu Wang han podido evitar que la Academia de Hollywood las ningunee, pese a realizar excelentes trabajos en la dirección de Mujercitas y The Farewell, respectivamente.

Renée Zellweger acaricia su segundo Oscar

La rival a batir en la categoría de mejor actriz es Renée Zellweger. Tiene todo a su favor para ganar el Oscar por su deslumbrante actuación en el 'biopic' sobre la legendaria y malograda Judy Garland en sus tormentosos últimos meses de vida. La actriz, conocida mundialmente por el personaje de la peculiar y caótica Bridget Jones, ha regresado al cine por la puerta grande, con un papel muy alabado en todo Hollywood que supondría su segunda estatuilla tras la lograda a la mejor actriz secundaria en 2004 por Cold Mountain.

Zellweger ha monopolizado los premios a mejor actriz este año -Globo de Oro, Bafta, premio del Sindicato de Actores- y ha convertido a sus rivales en convidadas de piedra en la próxima ceremonia de los Oscar. En el caso de que la Academia sorprendiera con dejar sin galardón a Zellweger, las dos actrices con alguna opción de arrebatarle el galardón son Scartlett Johanson por el papel de actriz de teatro que busca dar un giro televisivo a su carrera mientras se divorcia de su pareja en Historia de un matrimonio y Cynthia Ervo por meterse en la piel de la activista contra la esclavitud Harriet Tubman en Harriet. Esta última es la única intérprete de color entre los 20 nominados en las categorías de actuación y de ganar el Oscar se convertiría en la segunda actriz negra en conseguirlo, tras Halle Berry en 2002 por Monster's Ball.

Saorsie Ronan lo tiene más complicado por dar vida a la hermana más irreverente de Mujercitas, en su cuarta candidatura al Oscar con tan solo 25 años. Charlize Theron tampoco figura entre las candidatas que podrían hacerle sombra a Zellweger por El escándalo, con un papel que en pleno movimiento #MeToo aporta la dosis de actualidad que requieren los premios más importantes del cine.

Otra soberbia interpretación de Joaquin Phoenix

El premio al mejor actor está cantado. Salvo catástrofe, será Joaquin Phoenix quien suba al escenario del Dolby Theater para recoger la ansiada estatuilla por su desbordante trabajo en Joker. Su carrera hacia el Oscar ha sido inmaculada conquistando los galardones más importantes, entre ellos el Globo de Oro al mejor actor dramático, el Premio del Sindicato de Actores y el Bafta.

Su más que previsible victoria deja sin opciones a rivales de gran altura como Leonardo DiCaprio, que suma su sexta nominación por Érase una vez en… Hollywood, Adam Driver por Historia de un matrimonio, Jonathan Pryce por Los dos papas y, sobre todo, un Antonio Banderas conmovedor por Dolor y gloria. La nominación del malagueño es en sí un premio teniendo en cuenta la dura competencia de este año por el Oscar al mejor actor. Robert de Niro (El irlandés), Christian Bale (Le Mans '66) o Taron Egerton (Rocketman) han sido algunos de los que se han quedado sin candidatura debido al elevadísimo nivel de actuaciones masculinas.

Así las cosas, el indomable Phoenix recogerá un Oscar que se le resiste desde hace tiempo tras optar al premio por Gladiator (2000), En la cuerda floja (2005) y The Master (2012) y la Academia saldará de una vez por todas su deuda con uno de los grandes intérpretes del siglo XXI, un actor visceral que siempre parece actuar desde las entrañas.

Laura Dern no quiere sorpresas

Sería un jarro de agua fría para Laura Dern que finalmente no se alzara con el Oscar a la mejor actriz secundaria por su excelente papel de abogada especializada en divorcios en Historia de un matrimonio, de Noah Baumbach. Tras completar una temporada de premios perfecta, la actriz no ha cedido ni un ápice en su favoritismo respecto al resto de sus compañeras de categoría.

El resto de las compañeras nominadas lo tienen bastante complicado para recoger el Oscar. La veterana Kathy Bates (Richard Jewell) aporta pedigrí a la categoría, pero es bastante improbable que lo logre teniendo en cuenta que ya posee uno por Misery (1991). Scarlett Johansson, por Jojo Rabbit, y Margot Robbie, por El escándalo, tampoco parece que sean serias amenazas para Dern. Solo la británica Florence Pugh, una de las actrices de moda en Hollywood, parece contar en las apuestas por su formidable interpretación de Amy en Mujercitas.

La deuda de los Oscar con Brad Pitt

La categoría de mejor actor de reparto reúne a cinco ‘vacas sagradas’ de Hollywood: Tom Hanks por Un amigo extraordinario, Anthony Hopkins por Los dos papas, Al Pacino por El irlandés, Joe Pesci por El irlandés y Brad Pitt por Érase una vez en… Hollywood. Todos ellos ya han ganado al menos un Oscar, excepto un Brad Pitt que podría hacerse con su primera estatuilla si hace valer su condición de favorito.

Brad Pitt quiere llevarse su primer Oscar de una vez por todas por su interpretación del doble de acción Cliff Booth en la cinta de Tarantino. Lo ha intentado sin éxito en tres ocasiones anteriores, una como mejor actor de reparto por Doce monos (1996) y dos como mejor actor protagonista por El curioso caso de Benjamin Button (2008) y Moneyball (2012).

La Academia le ha dado la espalda hasta ahora y se ha resistido a premiar el talento de uno de los actores fundamentales de las últimas tres décadas, con algunas interpretaciones memorables en su haber. Sin embargo, el hecho de ser ‘uno de los guapos’ de Hollywood siempre le ha jugado en su contra, aunque este año está dispuesto a resarcirse y poner la guinda a una excelente trayectoria cinematográfica.

Almodóvar ante el fenómeno global

Pocas dudas le quedan ya a un resignado Pedro Almodóvar de que, casi con toda seguridad, regresará a España de vacío de la entrega de los Oscar. Salvo sorpresa mayúscula, el cineasta manchego será testigo el próximo domingo de cómo la surcoreana Parásitos le arrebata a Dolor y gloria el premio a la mejor película de habla no inglesa.

Ambas han mantenido un pulso constante en la carrera hacia el Oscar, pero será con toda probabilidad la película de Bong Jong-ho la que se lleve el gato al agua a tenor de su imparable inercia ganadora en la recta final de la temporada de premios.

La personal e intimista Dolor y gloria ha tenido un recorrido exitoso desde su estreno, con múltiples reconocimientos internacionales, el aplauso casi unánime de crítica y púbico y siete Premios Goya. Ha sido un año perfecto para Almodóvar, que podría haber rubricado de manera excepcional con el Oscar de no haberse topado con Parásitos en el camino. Así las cosas, se antoja difícil imaginar a Penélope Cruz –la encargada de dar a conocer el Oscar a la mejor película de habla no inglesa- gritando, de nuevo, ante el Dolby Theatre, aquello de: "¡Peeedrooo!".

No obstante, Almodóvar, que acude por cuarta vez en su carrera a los Oscar, es el único que podría arruinarle la fiesta a Bong Joon-ho. No parece que la francesa Les Miserables, ópera prima de Ladj Ly que narra una historia de violencia en los suburbios del París actual, tenga muchas papeletas para llevarse la victoria. Tampoco alberga demasiadas opciones la cinta macedonia Homeyland, sobre las amenazas y los peligros medioambientales que corre el planeta, ni la polaca Corpus Christi, el cuarto largometraje de este país en colarse como finalista en los últimos diez años, lo que ratifica el buen momento que atraviesa el cine polaco.

'Klaus', la sorpresa de animación española

Quien sí tiene muchas opciones de regresar a España con un Oscar bajo el brazo es Sergio Pablos por Klaus. El animador y guionista español, que trabajó durante años en Disney y es conocido por ser uno de los creadores de Gru: mi villano favorito, se coló por sorpresa en los Oscar dejando fuera a Frozen 2 y en apenas unas semanas se ha convertido en el máximo favorito para alzarse con el premio tras conquistar el Bafta y barrer con siete galardones en los Premios Annie, conocidos coloquialmente como los 'Oscar de la animación'. Curiosamente, solo ha dejado escapar el Goya, que fue a parar a la también aclamada Buñuel en el laberinto de las tortugas.

El encanto navideño de Klaus ha ido poco a poco escalando peldaños hasta situarse como máxima favorita junto a Toy Story 4. La película de Netflix, la primera animada de la plataforma digital, también se medirá a Cómo entrenar a tu dragón 3, ¿Dónde está mi cuerpo? y Mr. Link. El origen perdido. La cinta de Pablos es, además, la segunda película española de animación que aspira a los Oscar tras Chico & Rita (2010), dirigida por Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Errando. En aquel caso, España no obtuvo el premio.

Los Oscar se han visto envueltos en la polémica esta semana después de que la Academia de Hollywood publicara por error en su cuenta de Twitter una tabla con sus predicciones de cara a los Oscar y en la cual se podía leer que Klaus sería la vencedora superando a Toy Story 4. Otro dato -si resulta que las predicciones son ciertas- para el optimismo de Sergio Pablos y España.

Tras el revuelo que causaron las predicciones, la Academia se vio obligada a borrar el polémico tuit. Las predicciones de la filtración también apuntaban a que Parásitos se coronaría como mejor película y mejor película de habla no inglesa, y Joaquin Phoenix y Renée Zelwegger serían los ganadores en los apartados interpretativos.

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