La City de Londres quiere "el mayor acceso posible" a la UE tras el Brexit, pero con "autonomía regulatoria"

El distrito financiero presionará a Johnson para que en la negociación de un acuerdo comercial con Bruselas priorice los intereses del sector

El sector financiero británico aspira a obtener en la negociación con la Unión Europea (UE) "el mayor acceso posible" al mercado único pero "con autonomía regulatoria", según ha dicho Catherine McGuinness, directora de políticas de la Corporación de la City de Londres, el ayuntamiento del distrito de las finanzas.

En un encuentro con periodistas, McGuinness dijo que el consistorio presionará al Gobierno del primer ministro, Boris Johnson, para que en la negociación con Bruselas de un acuerdo comercial posterior al Brexit priorice los intereses del sector de los servicios, motor de la economía del Reino Unido, aunque "no sea tan pintoresco" como el pesquero.

La "embajadora" política de la City -como se conoce a la milla cuadrada londinense donde se ubican las principales instituciones financieras- señaló que, para facilitar las operaciones entre ambos mercados (comunitario y británico), lo ideal sería pactar un régimen "más ambicioso que el actual sistema de equivalencia" regulatoria que aplica la UE para permitir el acceso financiero a países terceros.

Si no fuera posible ese marco hecho a medida, la City desea "mejorar" el sistema de equivalencia vigente, pues es "político y fácilmente revocable, sin apenas preaviso", lo que no da "suficiente certeza" a las empresas, afirmó.

McGuinness apuntó que, en caso de no obtener lo que desea, el Gobierno británico no debería reaccionar "vengativamente" blindando su sector financiero, sino que "la City debe mantenerse abierta, sin barreras, porque es la esencia de este país y de esta ciudad".

Aunque, tras el Brexit, el sector financiero británico desea "autonomía regulatoria" para gestionarse mejor, esto no significa que busque una gran "divergencia" o distanciamiento de la normativa comunitaria, dijo la política municipal, que subrayó: "nadie en la City reclama una hoguera normativa".

"Es parte fundamental de este lugar estar bien regulado. En el futuro necesitaremos una sólida normativa basada en estándares globales para abordar nuevos retos como las finanzas verdes y tecnológicas o los ciberataques y las criptomonedas (monedas virtuales)", dijo.

Remarcó la importancia de que haya una fuerte cooperación regulatoria y de supervisión con la UE, y señaló que esa relación amistosa conviene a ambas partes, ya que Londres "seguirá siendo el centro financiero global del continente europeo".

McGuinness aseguró que la salida del bloque, culminada el pasado 31 de enero, no ha supuesto una gran pérdida de empleos para la City -unos 7.000 se han trasladado a Frankfurt, Luxemburgo o Dublín- y en cambio se prevé la creación de unos 100.000 nuevos empleos para 2030 en el "boyante" sector 'fintech' o de empresas tecnológicas de servicios financieros.

Sobre la capacidad de atraer a personal cualificado, la política admitió que "preocupa un poco" que el sistema migratorio por puntos que planea el Gobierno conservador no sea "suficientemente flexible" para captar al "talento internacional" del que se nutre el sector, por lo que abogará por un régimen "ágil y eficaz".

McGuinness se mostró confiada en el instinto "pro-empresa" de Johnson, que expuso sus prioridades en la negociación de un acuerdo de libre comercio con los Veintisiete, que empezará en marzo.

Johnson reveló que desea un tratado similar al Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) de la UE con Canadá -que cubre sobre todo el sector de bienes y apenas los servicios-, sin la obligatoriedad de cumplir con las normas y estándares del mercado único comunitario.

En su plan de negociación remitido posteriormente al Parlamento, el Gobierno precisa que cualquier tratado comercial con la UE debe incluir "provisiones significativas" para el sector servicios, con el fin de "minimizar las barreras en el suministro transfronterizo de servicios e inversión".

Añade que, en "áreas de interés clave", como los servicios profesionales y empresariales, las partes pueden ir "más allá" de las obligaciones básicas en ese tipo de tratados, y señala que quiere apoyar el desarrollo del "comercio digital".

Según el texto, el Ejecutivo espera que el acuerdo cree un entorno "predecible, transparente y favorable a los negocios", que garantice la estabilidad financiera y "contenga obligaciones sobre acceso al mercado y una competencia justa".

A la espera de ver cómo avanzan las negociaciones, que deben concluir el 31 de diciembre, la Corporación de la City no duda de que Londres se mantendrá como centro financiero global, aupado por sectores emergentes como las finanzas verdes y tecnológicas.