Alemania rompe el cordón sanitario contra la ultraderecha al elegir al presidente de Turingia con los votos de la AfD

La elección por sorpresa al frente del 'Land' alemán de Turingia de un candidato liberal con el apoyo de la ultraderechista AfD -y de la gubernamental CDU- ha causado un terremoto político en Alemania pues rompe con el "cordón sanitario" impuesto hasta ahora a cualquier cooperación con la ultraderecha.

La "ruptura del tabú", como ha sido calificada la elección de Thomas Kemmerich por algunos analistas, se ha producido justamente en el estado federado donde la AfD es liderada por una de sus figuras más radicales, Björn Höcke.

Höcke es considerado como uno de los principales exponentes de una grupo llamado "El ala" que incluso es observado por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución por considerar que desde allí pueden impulsarse planes en contra del orden constitucional alemán.

La Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, se había fijado como principio no tener coaliciones ni ningún tipo de cooperación ni con la AfD ni con La Izquierda.

Ese principio llevó a la CDU a un dilema tras las elecciones regionales de Turingia donde La Izquierda había sido el partido más votado, seguido por AfD, y donde no se podía lograr ninguna mayoría en el Parlamento regional sin contar con uno de los dos partidos.

El líder de La Izquierda en Turingia, Bodo Ramelow, había llegado a un acuerdo de coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes con cuyos votos esperaba ser reelegido por mayoría simple en la tercera votación en el Parlamento regional.

En las dos primeras votaciones Ramelow se impuso con claridad al candidato de AfD, Christoph Kindervater, pero sin llegar a la mayoría absoluta que necesitaba.

Para la tercera ronda, en la que es suficiente la mayoría simple, el Partido Liberal (FDP) presentó la candidatura de Kemmerich mientras que AfD mantuvo la candidatura de Kindervater. No obstante, Kindervater, que había obtenido 22 votos en la primera y la segunda vuelta, se quedó sin apoyos en la tercera y los diputados de AfD votaron en bloque por Kemmerich que a la postre se impuso a Ramelow por 45 contra 44 votos.

La constelación es de por sí curiosa ya que el FDP, que Kemmerich preside en Turingia, tiene sólo cinco diputados en el parlamento regional al que accedió in extremis al quedar 71 votos por encima del umbral del 5%. Esto último hace que algunos analistas le auguren una vida corta al gobierno de Kemmerich pero, al margen de ello, la manera como se dio su elección ya ha desatado un debate en Alemania.

"Hacerse elegir primer ministro por ultraderechistas es completamente irresponsable. Todos los demócratas debemos estar juntos contra AfD. Quien no lo entienda, no ha aprendido nada de nuestra historia", dijo a través de twitter el ministro de Exteriores, el socialdemócrata Heiko Maas.

El secretario general del SPD, Lars Klingbeil, calificó la elección de Kemmerich de "la hora más baja de la historia alemana desde la posguerra".

Incluso dentro del FDP ha habido críticas a la manera como se dio la elección de Kemmerich, como la expresada por la diputada Marie-Agnes Straeck-Zimmermann. "Aprecio personalmente a Thomas Kemmerich y entiendo su deseo de convertirse en primer ministro pero hacerse elegir por alguien como Höcke es para un demócrata algo inaceptable", dijo Straeck-Zimmermann.

De parte de la CDU su líder, Annegret Kramp-Karrenbauer, aseguró que lo ocurrido "va claramente en contra de las recomendaciones, las demandas y las solicitudes del partido" y,desde Estrasburgo (Francia) agregó: "ahora tenemos que hablar sobre si unas nuevas elecciones no serían la salida más limpia para esta situación". "No es un buen día, no es un buen día para Turingia, ni es un buen día para el sistema político en Alemania", zanjó la líder del partido de Merkel.

Antes, el secretario general del partido, Paul Ziemiak, criticó duramente la forma en la que resultó elegido Kemmerich. "Es un día negro para Turingia. El FDP ha jugado con fuego y ha incendiado Turingia y todo nuestro país. No se puede elegir un primer ministro con votos de nazis como Höcke", dijo Ziemiak.

De parte de AfD, el co-presidente del partido Jörg Meuthen celebró que por primera vez se hubiera elegido un primer ministro con los votos de su partido y dijo que sería lógico que la agrupación reclamase participación en el Gobierno en Turingia.

Kemmerich ha rechazado toda posibilidad de cooperación con AfD y el presidente federal del FDP, Christian Lindner, ha dicho que si no se logra un diálogo con la CDU, el SPD y Los Verdes tendrá que haber nuevas elecciones en Turingia.

Merkel llama revertir elección

Ya este jueves, tras toda la polémica, Merkel calificó de "imperdonable" la elección de Kemmerich como primer ministro del estado federado de Turingia y llamó a revertir este resultado.

En una rueda de prensa conjunta en Pretoria con el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, difundida por las televisiones alemanas, Merkel, afirmó que lo ocurrido fue un "procedimiento excepcional" que ha roto con la "profunda convicción" tanto suya como de su partido de que "no se deben ganar mayorías con el apoyo de la AfD".

Criticó que "en la constelación en la que se votó ayer en la tercera vuelta" el desenlace "era previsible", lo cual convierte el procedimiento en "imperdonable" y "por ello el resultado debe ser revertido".

Afirmó que al menos en lo que respecta a su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU) "no debe participar en un gobierno bajo el primer ministro electo", el liberal Kemmerich.

"Fue un mal día para la democracia, fue un día que rompió con los valores y convicciones de la CDU y ahora debe hacerse todo lo posible para dejar claro que esto en ningún modo puede ser conciliable con lo que piensa y hace la CDU. En esto habrá que trabajar en los próximos días", zanjó.