El Parlament analiza su respuesta a la decisión del Supremo de relevar a Torra tras dejarle sin escaño

La decisión del Tribunal Supremo corroborando la resolución de la Junta Electoral que desposeía a Quim Torra de su escaño, en aplicación de la pena de inhabilitación impuesta por el TSJC, mete en un nuevo aprieto al Parlament de Cataluña y en concreto a su presidente, Roger Torrent. Este último podría incurrir también en otro delito de desobediencia si mantiene a Torra como diputado con el matiz de que en este caso estaría burlando la resolución de una instancia judicial superior y no solo de un órgano electoral. Tiene pues que sopesar los riesgos de no acatar, como le pide el independentismo con Torra a la cabeza. De momento, ha encargado un informe a los letrados del Parlament, que se reúnen este viernes para dirimir la cuestión.

Hay prisa por disponer de ese informe porque el próximo lunes se celebrará un pleno con dos votaciones en las que, sin no hay un pronunciamiento en contra, participará el presidente de la Generalitat en abierto desafío al Tribunal Supremo. Y los letrados no lo tienen fácil porque, si bien es cierto que ya se pronunciaron a favor de la continuidad de Torra el pasado 13 de enero, lo hicieron sobre la base de considerar que la Junta Electoral Central no era el órgano competente para ordenar la inhabilitación del ‘president’. Ahora, sin embargo, tienen encima de la mesa un auto del Supremo y la situación dista mucho de ser siquiera parecida.

El debate, por ahora, se centra casi exclusivamente en si Torra puede o no seguir ejerciendo como diputado y no tanto en si una eventual pérdida del acta conllevaría su salida de la presidencia de la Generalitat. El artículo 67.2 del Estatut establece que “el presidente o presidenta de la Generalitat es elegido por el Parlamento de entre sus miembros”. Pero, mientras que los defensores de que Torra deje de ser diputado y ‘president’ interpretan que ambos cargos están vinculados, el independentismo hace una lectura muy distinta. Alega que el Estatut solo dice cómo se debe elegir al ‘president’ pero no dice nada sobre qué pasa con el cargo si el elegido pierde su escaño en la Cámara. En otras palabras, el soberanismo rechaza esa incompatibilidad sobrevenida y entiende que Torra puede seguir en el Palau de la Generalitat porque la exigencia de ser diputado es para convertirse en presidente, no para continuar siéndolo.

De momento, todo el peso recae sobre Torrent, a quien la JEC dio el jueves un plazo de dos días para retirar el escaño de Torra basándose en el auto del Supremo que le da la razón. La JEC ha pedido que Torrent “de forma inmediata proceda a dar cumplimiento a lo acordado por esta Junta Electoral Central con fecha 3 de enero de 2020, realizando a tal fin todos los trámites necesarios para hacer efectiva la pérdida de la condición del diputado don Joaquim Torra i Pla, remitiendo a esta Junta la documentación que lo certifique”.

Lo que decida el presidente del Parlament tiene, además, otra derivada debido a su pertenencia a ERC, el partido independentista que ha facilitado la investidura de Pedro Sánchez y con el que cuenta el Gobierno para sacar adelante sus Presupuestos. Si Torrent desobedece al Supremo, a Sánchez le será muy difícil justificar su negociación con los republicanos. Desde que se conoció el auto del alto tribunal, a primera hora de la tarde del jueves, Esquerra se ha sumido en el silencio. En sus filas, nadie ha opinado todavía sobre la situación procesal y el futuro político de Torra.

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