Los afganos acusados de violar a tres hermanas estadounidenses en Murcia se querellarán por denuncia falsa

La Policía y la jueza barajan la hipótesis de que las chicas se inventaron lo ocurrido para poder cobrar un seguro por agresión sexual

La defensa de los tres jóvenes afganos que fueron detenidos acusados de la agresión sexual a tres hermanas estadounidenses la pasada Nochevieja en Murcia pedirá en las próximas horas el archivo de la causa antes de presentar una denuncia contra las chicas por falsedad, ha avanzado este jueves el letrado Melecio Castaño.

Según el abogado de los jóvenes investigados por tres agresiones sexuales, una consumada y dos en tentativa, este viernes pedirá el sobreseimiento de las diligencias que se instruyen contra sus defendidos y, cuando tengan la resolución judicial, presentarán una querella por denuncia falsa contra las hermanas, de 18, 20 y 23 años y naturales de Ohio.

Las jóvenes, que denunciaron haber sido agredidas ante la Policía en el piso en el que vivía la menor de ellas y en el que residía uno de los acusados, tenían una póliza de seguro que cubría el supuesto de agresión sexual en una cantidad estimada de 50.000 euros.

El abogado de los detenidos, de 20, 21 y 25 años y que quedaron en libertad tras prestar declaración, se ha mostrado convencido de que se producirá el archivo de la causa porque las jóvenes abandonaron España sin haber ratificado la denuncia, pese a la advertencia de la jueza, y la denuncia policial no tiene valor de prueba y debe ser confirmada presencialmente por las víctimas.

La Policía Nacional tuvo conocimiento de la existencia del seguro por violación nada más iniciarse la investigación, según han confirmado fuentes policiales, y la hipótesis de que presentaran una denuncia falsa contra los tres chicos que habían conocido en Nochevieja en un bar del centro de Murcia para cobrar la póliza es una de las barajadas por los investigadores.

Los jóvenes afganos, a quienes retiraron el pasaporte, tienen prohibido salir de España y deben personarse semanalmente en el juzgado, si bien su abogado dice que sus clientes están “cada día más tranquilos” pese al impacto inicial que supuso su arresto.

Según el letrado, solo uno reside en España y los otros dos lo hacen en Noruega y Dinamarca y pasaban unos días de vacaciones en Murcia. “Todos los días vemos en los juzgados denuncias falsas, pero para cobrar un seguro de violación jamás”, ha subrayado.

El auto de la jueza

El auto de la magistrada  que lleva el caso relata que las tres jóvenes habrían denunciado sufrir las primeras agresiones en un pub de Murcia, siendo conducidas a una zona oscura a empujones y siendo agarradas por el brazo, sufriendo tocamientos y besos no consentidos. Sin embargo, no pidieron socorro a otros clientes o empleados del local, sino que se marcharon con los supuestos agresores, una de ellas a su domicilio y las otras dos, a otra vivienda.

Todo ello “se contradice con la actitud propia de una persona que declara haber sido víctima de abusos sexuales no consentidos para, a continuación, irse con los supuestos agresores”, destaca el auto, que considera el relato “parcialmente incoherente” y “necesitado de una mayor aclaración”.

Asimismo, las tres jóvenes se habrían reunido, tras la presunta agresión, con los tres supuestos violadores en la casa de una de ellas sin pedir auxilio una vez más y sin poner los hechos en conocimiento unas de otras, una vez que habían salido de la situación de “desvalimiento”. En ese momento, además, una de ellas se habría introducido en el dormitorio con uno de los supuestos agresores.

Finalmente, las tres supuestas víctimas habrían acompañado a los tres presuntos agresores a la estación de autobuses donde, según la denuncia, uno de ellos habría vuelto a agredir a una de las hermanas. En cambio, el abogado Melecio Castaño, encargado de la defensa de los tres acusados, relata que las cámaras de seguridad habrían captado una despedida “cordial” en la que se habrían hecho fotos e intercambiado teléfonos.

El juzgado echa en falta la colaboración de las denunciantes, que antes de declarar se marcharon y fueron localizadas en Austria, pese a que se les había pedido que permanecieran en Murcia para contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido.

Finalmente, señala que cuando la Policía logró conectar con una de ellas, su respuesta fue que colaborarían en la investigación, pero solo a través del teléfono o mediante correo electrónico.