Los juegos de azar y las apuestas, una opción más de ocio entre los jóvenes españoles

Una investigación de la FAD alerta de que las casas de apuestas y salones se han convertido en un punto de encuentro juvenil

Los jóvenes han hecho del juego una opción de entretenimiento más y consideran que las pérdidas económicas que conlleva son un gasto de ocio como cualquier otro, según la investigación 'Jóvenes, juegos de azar y apuestas', del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD.

El estudio, realizado a través de grupos triangulares, de discusión y entrevistas en profundidad a una treintena de jóvenes de 18 a 24 años y tres expertos en el tratamiento del juego, alerta además de que las casas de apuestas y salones se han convertido en un punto de encuentro juvenil.

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) ha elaborado este informe partiendo de los datos de la última encuesta Estudes de la delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, según los cuales el porcentaje de chicos que juegan apostando dinero por Internet ha aumentado entre 2016 y 2018 cuatro puntos porcentuales hasta situarse en el 10,3%. Igualmente, la cifra de aquellos que juegan con dinero de manera presencial se ha incrementado un 10% y alcanza el 22,7%.

De hecho, los participantes de este estudio reconocen que empezaron a jugar siendo menores y que "hacen trampas" para entrar a las casas de apuestas, que se han convertido en puntos de encuentro juvenil, ha recalcado en rueda de prensa la técnica de la FAD Eulalia Alemany.

En este sentido, ha señalado que "la regulación del juego es necesaria en todos los casos, como se ha hecho con la ley del tabaco", a lo que la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Azucena Martí, ha añadido su convencimiento de que este año "va a haber una regulación clara".

Los jóvenes empiezan a jugar en grupo porque la sensación de pérdida económica "es menor" y lo hacen por imitación, teniendo como referentes a los "pares, hermanos o pareja (sobre todo en el caso de ellas); les motiva la ilusión de ganar y de demostrar ciertas habilidades, pero no usan dinero físico, sino bonos canjeables.

Tras ello, en una segunda etapa, algunos pasan del juego grupal al individual y consolidan sus hábitos con el juego online; las diferencias principales con el presencial es que garantiza el anonimato y facilita saltarse los controles.

En este sentido, Alemany ha recordado que Reino Unido, donde hay 27 millones de jugadores, ha prohibido el uso de las tarjetas de crédito en las casas de apuestas.

Y es que con el hábito, se consolida también la motivación económica, ya que ganar puede generar el deseo de seguir ganando. Un lugar "privilegiado" lo ocupan el póker y las apuestas deportivas, que pueden despertar "fantasías" como la de pensar que se están llevando un sobresueldo o que se está pareciendo a un jugador profesional.

Porque, según Alemany, los jóvenes saben perfectamente diferenciar los juegos que son "puro azar" de aquellos "en los que hay que saber, un conocimiento que actúa como un reforzador social, de forma que aquel que "sabe apostar" se erige como el líder del grupo que ejerce de modelo a seguir.

Los chicos que han participado en este estudio también han admitido estar sometidos a un "bombardeo" de publicidad, que les llega por todos los canales posibles, y son plenamente conscientes de que ellos son el principal objetivo.