Sánchez e Iglesias cierran filas sobre Delgado que afronta el jueves su primera prueba de fuego

El vicepresidente segundo del Gobierno de Derechos Sociales, Pablo Iglesias, ha respaldado la propuesta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para poner al frente de la Fiscalía General del Estado a la exministra de Justicia Dolores Delgado. Después de que el propio Sánchez defendiera el nombramiento calificando de "impecable" el currículum de Delgado y elogiando su trayectoria política que, según él, la avala sobradamente para desempeñar ese cargo, su vicepresidente ha dado un giro de 180 grados a su discurso de hace solo poco más de un año.

"Alguien que se reúne de manera afable con un personaje de la basura, de las cloacas de Interior en nuestro país, debe alejarse de la vida política porque hace daño a la mayoría parlamentaria que protagonizó la moción de censura y porque no es aceptable que en este país haya ministros que sean amigos de tipejos como Villarejo". Esto es lo que decía Iglesias en septiembre de 2018, después de que hubieran trascendido los audios de la ministra en una comida con el excomisario en los que se escuchaban comentarios cuestionables, sobre todo por estar en boca de una representante de la carrera fiscal. En octubre de ese mismo año, permitió incluso con la abstención de sus 83 diputados que el Congreso sacara adelante una moción del Grupo Popular en la que se reclamaba la "dimisión inmediata" de Delgado por su relación con Villarejo, entre otras polémicas.

La noche del martes, sin embargo, Iglesias defendió a la futura fiscal general en una entrevista en Antena 3 con estas palabras: "Creo que la señora Delgado, como cualquier funcionario público, merece una oportunidad y demostrar con sus trabajo y que la Fiscalía actúa con autonomía y responsabilidad". El nuevo vicepresidente y secretario general de Podemos defendió que "todos los jueces y todos los fiscales tienen su ideología", y que lo importante es "que no pongan esa ideología por encima del derecho", y actúen con autonomía.

Tras reconocer que en el pasado su formación realizó críticas muy duras contra Delgado por su relación con Villarejo, Iglesias ha señalado que la entonces ministra "pidió disculpas y demostró después su compromiso en la lucha contra las cloacas". "Pero nosotros vamos a asumir la responsabilidad de todas las decisiones del Gobierno", ha apostillado.

El nombramiento de Dolores Delgado tiene que superar aún algunos trámites preceptivos pero no vinculantes para el Gobierno como es el examen de idoneidad de la candidata propuesta por parte del Consejo General del Poder Judicial. Aunque es casi seguro que Delgado superará el trámite, lo previsible es que se produzca debate al respecto. En el caso de Javier Moscoso, que también saltó del Gobierno a la Fiscalía General del Estado en 1986 y que es el precedente que se está citando estos días, el CGPJ se dividió respaldando al candidato por 13 votos frente a seis, que veían en el nombramiento una excesiva injerencia de la política en la justicia, y uno en blanco. Entonces, los socialistas tenían mayoría en el órgano de gobierno de los jueces y, además, Moscoso había sido ministro de Presidencia, no de Justicia.

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