Sánchez sube las pensiones el 0,9%, deja en el aire el alza de los funcionarios y defiende a Delgado

El presidente del Gobierno ha salido al paso del chorreo de críticas que ha merecido su propuesta de nombrar a la ex ministra de Justicia, Dolores Delgado, fiscal general del Estado. La idea solo ha sido bien recibida por los sectores más progresistas de la carrera fiscal y de la judicatura. El resto se ha unido a la oposición política en una crítica muy dura por considerar que atenta contra el principio de separación de poderes. Más que responder directamente a ese reproche, Pedro Sánchez ha defendido que “la propuesta de Dolores Delgado es impecable si uno mira su currículum”. A lo que ha añadido: “Desde el punto de vista de la solvencia, la experiencia y el currículum está fuera de dudas”. Sánchez ha comparecido tras el Consejo de Ministros que ha confirmado la revalorización de las pensiones en un 0,9%.

Lo que no ha aclarado el presidente es cuándo acometerá la subida salarial de los funcionarios que, según el acuerdo plurianual, deben revalorizarse un mínimo de un 2% en el presente 2020. Aunque le han preguntado específicamente por la fecha en la que se producirá la subida que en su día acordó el entonces ministro de Hacienda y la Función Pública, Cristóbal Montoro, Sánchez no ha querido responder. Sí ha garantizado que si la inflación sube más de ese 0,9%, habrá una paga antes de abril de 2021 para compensar la diferencia. En cualquier caso, el presidente pide tiempo contando con agotar la legislatura y completar los cuatro años al frente del Gobierno. “Tenemos 1.400 días por delante”, ha dicho. “Nos sentimos plenamente legitimados para ejercer el poder democrático” y ha añadido: “Paso a paso, va a haber buenas noticias”.

En lo económico, el presidente ha avanzado que el Ejecutivo renegociará con la Comisión Europea una nueva senda de déficit público, más flexible, ante una nueva coyuntura económica. El motivo es que “las circunstancias económicas han cambiado de unos meses a esta parte” como lo demuestra que el crecimiento del PIB de algunos países de la eurozona región se ha ralentizado. En el último plan presupuestario enviado a Bruselas y vinculado a los Presupuestos Generales del Estado prorrogados de 2018 el Ejecutivo contemplaba una meta de déficit del 1,7 % del PIB para 2020. Ahora, habrá que replantearse la cifra para lograr que los presupuestos para 2020 sean los de “la recuperación, los de la transición ecológica justa o los de los derechos sociales”. Pero antes, ha recordado, ha de validarse en las Cortes una nueva senda de objetivos de déficit y de techo de gasto.

Aunque Sánchez lleva gobernando desde el verano de 2018 con los presupuestos prorrogados de Montoro, ha presumido de haber sabido exprimirlos al máximo. “Hemos demostrado que se pueden hacer cosas por la ciudadanía, como reenfocar las políticas de becas hacia las familias con menos recursos”.

Sobre las críticas contra la propuesta de que Delgado sea fiscal general del Estado, Sánchez ha lamentado que la oposición arremeta contra todas las que se puedan poner sobre la mesa. Ha puesto el ejemplo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial, la del Tribunal Constitucional y la del Defensor del Pueblo. Y es que el PP ya está trasladando que no está dispuesto a llegar a acuerdos, rompiendo así el compromiso de colaborar a través de grandes pactos de Estado que hizo Pablo Casado pese a ser contrario a apoyar la investidura del líder socialista. “Me gustaría que la oposición se pronunciara por los hechos y no por los supuestos. La oposición está en contra de este nombramiento y de todos”, ha dicho el jefe del Ejecutivo, que ha asegurado que sólo ha pedido a Delgado que actúe con “absoluta independencia” y garantice el cumplimiento de la ley. Ha recordado, en ese sentido, que con el Estatuto del Ministerio Fiscal “está más que garantizada no solo la autonomía de la nueva fiscal general, sino de todos y cada uno de los fiscales”.

“No vamos a tener ni cien días de gracia. Eso quedó para otras épocas. Hubiéramos preferido que nos juzgaran por nuestros hechos y no por los prejuicios”, se ha quejado el presidente quien, no obstante, no descarta totalmente la posibilidad de llegar a acuerdos, especialmente con el PP, para reunir las mayorías que se necesitan para impulsar las medidas que necesita el país. A su juicio, “es posible y sería muy deseable. Nosotros vamos a tender la mano al PP y a la oposición” para llegar a esos acuerdos, objetivo respecto al que no pierde la esperanza”.

Diálogo con Cataluña: pocas precisiones sobre la agenda y la consulta

En cuanto a Cataluña, Sánchez ha asegurado que espera reunirse “cuanto antes” con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, para abrir un proceso de diálogo territorial y cumplir el objetivo del Gobierno que es, según sus palabras, “resituar la crisis catalana en donde nunca debió salir, en lo político” y no en la vía judicial o penal. Tras precisar que no tiene “ningún problema” en reunirse con Torra porque “sigue siendo el presidente de la Generalitat”, el presidente ha explicado que los gabinetes de ambos dirigentes están organizando ya ese futuro encuentro. En cuanto a la mesa de negociación y de diálogo pactada entre los dos Gobiernos, Sánchez ha dicho que hay que dejar que los tiempos de la formación del Gobierno permitan aliviar la carga de trabajo y que si prioriza la reunión con Torra es porque así se lo ha solicitado el ‘president’. Pero ha hecho hincapié en “la voluntad y la determinación absoluta de poner en marcha el diálogo”.

El presidente ha tenido que contestar a una pregunta acerca de las intenciones que tiene el Govern catalán de cara a la mesa de diálogo que el Ejecutivo español y la Generalitat deberán constituir en los próximos 15 días para buscar una solución dialogada al “conflicto” catalán. En concreto, le han interpelado sobre qué hará si el vicepresidente y coordinador de ERC, Pere Aragonés, cumple lo que adelantó repecto a reclamar al Ejecutivo que se retire de todas las causas judiciales abiertas que están relacionadas con el ‘procés’. La respuesta del jefe del Ejecutivo se ha ajustado al guión: “El Gobierno siempre va a garantizar el cumplimiento de la ley”.

Tampoco ha sido demasiado explícito cuando le han planteado si la consulta que se podría organizar en Cataluña si prospera el diálogo en esa mesa de negociación puede versar sobre algo diferente a una reforma del Estatut. Sánchez ha recordado que en otros muchos estatutos de autonomía se permite organizar consultas a la ciudadanía. En cualquier caso, ha afirmado que su Gobierno no promoverá nada que esté fuera del marco de la Constitución, que es “muy amplio”. “Somos un partido constitucional, formamos parte de la arquitectura constitucional de este país, así que lecciones sobre constitucionalismo por parte de otras formaciones políticas, las justas”, ha zanjado.

Buena sintonía con Unidas Podemos y rendición de cuentas

Una de las imágenes de este martes, quizá la más expresiva de la nueva etapa que se abre para el Gobierno y para la política nacional ha sido la de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sentados juntos en la cabecera de la mesa del Consejo de Ministros. Atrás quedan las reservas y los reproches de los meses previos a la presentación del ‘acuerdo del abrazo’ el 12 de noviembre de 2019, un día después de las elecciones generales. “No tengo ninguna reserva respecto al acuerdo alcanzado con Unidas Podemos. Todos los ministros y ministras lo son ya del Gobierno de España, no de un partido o de otro”, ha afirmado el presidente en una declaración que en nada se parece a aquél “no podría dormir tranquilo si incorporase a ministros de Podemos” al Ejecutivo que pronunció en septiembre del año pasado.

La aseveración, eso sí, se ha producido en una sala sin ningún representante de Unidas Podemos y sí con las ministras socialistas Carmen Calvo, Isabel Celáa y María Jesús Montero sentadas en primera fila.

Antes de la comparecencia de Pedro Sánchez, Moncloa ha difundido una carta dirigida a sus ministros en la que les ha lanzado varios mensajes de partida. En primer lugar, ha subrayado el “propósito firme de unidad” entre las diferentes sensibilidades en un equipo que, por primera vez en la democracia, integra a dos formaciones distintas, el PSOE y Unidas Podemos. Un gobierno, afirma, “que tendrá una sola meta; que hablará con varias voces pero para emitir el mismo mensaje”. Además, el mismo día en el que el dirigente del PP Borja Sémper ha anunciado que deja la política por la deriva agresiva de su partido, Sánchez reivindica la política que “no es sinónimo de griterío o discordia”.

El jefe del Ejecutivo ha emplazado a su nuevo gabinete a ser “proactivo, resuelto y ejecutivo” y ha trasladado a sus ministros la necesidad de incorporar métodos de organización que permitan “anticiparse” a los acontecimientos y responder a los problemas con “premura y eficacia”. Es en ese contexto donde ha subrayado el “propósito firme de unidad”. Un gobierno, en definitiva, “que tendrá una sola meta; que hablará con varias voces pero para emitir el mismo mensaje”, ha dicho.

Por cierto que Sánchez, a quien tanto se ha reprochado que no se someta a ruedas de prensa con preguntas -no hizo balance del año antes de las vacaciones de Navidad- ha pedido disculpas a los medios apelando a las circunstancias especiales de la negociación de su acuerdo con ERC para la investidura y ha prometido que su gobierno rendirá cuentas cada 100 días del trabajo que vayan realizando, así como de los obstáculos que se encuentren para poner en marcha los objetivos que se han fijado. Estas comparecencias tendrán lugar en Moncloa. “Lo haremos todos por departamentos y será lógicamente aquí”, ha precisado el jefe del Ejecutivo al ser preguntado si la rendición de cuentas se hará en el Parlamento. “Imagino que la oposición no me llamará cada 100 días sino cada 100 segundos para que comparezca en el Congreso como es lógico en su tarea”, ha exclamado.

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