Sánchez presenta su Gobierno y avisa a Podemos: 'Habrá varias voces pero una misma palabra'

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha garantizado el "firme propósito de unidad" de su Ejecutivo de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos que "tendrá varias voces, pero una misma palabra". Sánchez ha comparecido para presentar su nuevo Gobierno tras haberle entregado la lista de ministros al Rey y ha salido al paso de esa manera de las especulaciones sobre la dualidad que podría producirse en el Ejecutivo: por una parte los ministros de Unidas Podemos tratando de colocar un mensaje más radicalizado y, por otra, los ministros socialistas echando el freno y vigilando para que sus políticas no se descontrolen.

Sánchez ha afirmado que el nuevo Ejecutivo nace con "un firme propósito de unidad" y "caminará en una sola dirección" aunque "se nutrirá de ideas plurales" en una legislatura "que será de diálogo". "El Gobierno hablará con varias voces, pero siempre con una misma palabra", ha subrayado durante una declaración institucional en el Palacio de la Moncloa para dar a conocer la estructura y objetivos de su Gabinete tras informar por teléfono al Rey. Además ha afirmado que será un "gobierno de acción" que nace con el propósito de dialogar. "Esta será la legislatura del diálogo social".

Sánchez ha destacado que al ser el primer Gobierno de coalición de la democracia española "tendrá que recorrer un camino nuevo que servirá de referencia en el futuro". Después, en una conversación con los periodistas, ha asegurado que no ha percibido malestar en Podemos por haber nombrado una cuarta vicepresidenta, a la vez que ha explicado que lo que se pactó con Iglesias fue el encaje de la formación morada en el Ejecutivo, y no la estructura en su conjunto.

El presidente cree que esta coalición será "referencia" para el futuro en España y coloca a este país "en la misma senda que la política europea", donde las mayorías se basan en "el entendimiento y la convivencia" de familias políticas distintas. Y asegura que este Gobierno se define por sus valores progresistas, su capacidad resolutiva y su carácter dialogante. Porque diálogo es, precisamente, lo que más ha prometido Sánchez en esta jornada, al recalcar que ésta será la legislatura del diálogo. El social, el territorial e, incluso, el generacional. Un diálogo que pasa inevitablemente por la crisis catalana, aunque en su declaración institucional no la ha citado de forma expresa.

En la conversación con la prensa, Sánchez subrayaba que será él quien lleve las riendas del diálogo con Cataluña junto con la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. Tras ellos irá la labor que al respecto tengan que hacer otros ministros, como la nueva titular de Política Territorial, Carolina Darias. Pero sí ha dejado claro que en el caso de Cataluña él es quien conducirá la cuestión.

La reunión con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, será en los próximos días, aunque, según ha comentado Sánchez, no tiene aún ni fecha ni lugar acordados. Será en cualquier caso antes de la mesa de negociación que se tiene que conformar, de acuerdo con el pacto entre PSOE y ERC, en los próximos quince días tras la formación de Gobierno.

Pocos días después del debate de investidura más bronco que se recuerda, Pedro Sánchez ha dicho que los ciudadanos esperan de los políticos "una España de moderación y no una España de crispació ". "Nos piden una España cimentada en el acuerdo y no una España abonada al insulto y a la descalificación", ha insistido. Y en ese contexto ha apelado a la necesidad de consensos. Porque consensos va a necesitar el Ejecutivo que arranca ahora para poder sacar adelante todas y cada una de las medidas que necesiten la aprobación parlamentaria.

Por eso ha señalado que los ciudadanos quieren "una España que construye puentes de colaboración y no una España de vetos y rupturas" y "una España de convivencia y no una España de discordia o de sobreexcitación".

Sánchez, que no se ha olvidado de hacer un reconocimiento a los ministros que salen de su Gobierno, ha leído los nombres y cargos de los veintidós miembros de su gabinete para definirlos después a todos ellos como "hombres y mujeres con una gran profesionalidad y competencia" y con "amplias trayectorias" que "avalan" su capacidad. Ha recordado también que abundan los perfiles de "rotunda competencia económica para afrontar los desafíos" que tiene España y su entorno.

Después, no obstante, rechazaba ante los periodistas la idea de que los ministros que él ha elegido tengan en general menos peso político que los de Podemos, y ponía como ejemplo al secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, titular de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Pero además ha asegurado que la nueva ministra de Exteriores, Arancha González Laya, y el de Seguridad Social, José Luis Escrivá, van sorprender en ese aspecto.

No ha querido entrar, por otra parte, en el posible malestar de Podemos a elecciones como la de Escrivá y ha pedido a los medios que no presupongan roces en este nuevo Ejecutivo que está a punto de echar a andar. Los roces, bromeaba, ya vendrán con la oposición. Antes, en su declaración, defendía los veintidós ministerios con sus competencias "muy precisas y muy tasadas" y justificaba desgajar departamentos con el ejemplo de Trabajo y Seguridad Social: uno tiene que abordar un nuevo marco laboral, y el otro la renovación del pacto de Toledo. Tareas cada una "capaces de absorber la totalidad de la atención" de un ministro.

Acompañado por la vicepresidenta primera y por sus dos principales asesores -el jefe de Gabinete, Iván Redondo, y el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños-, Sánchez no ocultaba su satisfacción por haber conseguido formar Gobierno. "Estoy contento", ha subrayado. Este lunes, prometerán sus cargos los cuatro vicepresidentes -entre ellos, Pablo Iglesias- y los dieciocho ministros. En total veintidós miembros del segundo Gabinete más numeroso de la democracia. Y el martes se celebrará el primer Consejo de Ministros, tras el cual Sánchez ofrecerá una rueda de prensa. Un Consejo el del martes en el que sólo se espera que se apruebe la nueva estructura del Gobierno. Habrá que esperar al Consejo ordinario del viernes para la aprobación de las primeras medidas del Ejecutivo. Sánchez, de momento, no ha querido avanzar ni cuáles serán ni su calado.

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