El PP busca su estilo de oposición entre la moderación y la mano dura con el Gobierno

A la espera da la formación de Gobierno la próxima semana, el presidente del PP, Pablo Casado, se encuentra ya instalado como líder de la oposición, un papel en el tendrá una actitud "firme" y dura, según su tono en el debate de investidura, pero que algunas voces en el partido ya instan a moderar.

La oposición al Gobierno de Sánchez se articulará desde varios frentes, entre ellos la base territorial del partido, con las comunidades autónomas del PP como "dique de contención" a las políticas gubernamentales, aunque tendrá otros ámbitos de actuación, en una suerte de ofensiva por tierra, mar y aire.

De hecho, el PP ya ha iniciado esta operación en el Congreso, con multitud de iniciativas y varias peticiones de comparecencias del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pero además dará la batalla en la calle -ya se verá si sumándose a la iniciativa social o directamente con movilizaciones- y hasta en los tribunales.

Es el grado de intensidad en esta respuesta en lo que existen diferentes opiniones en el partido. Hay quien planteó desde el primer momento, antes de la investidura, movilizar a la gente en las calles, como la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo.

Sin embargo, otras voces en el partido apuestan por "no tensionar" la calle en este momento y medir mejor los tiempos, a la espera de que se configure el Gobierno y Pedro Sánchez y sus socios hagan sus primeros movimientos ya sin el Ejecutivo en funciones.

Entre los barones territoriales se muestran también estas diferencias. El líder en Castilla-La Mancha, Paco Núñez, convocó este martes en Toledo una concentración contra la investidura, mientras el del País Vasco, Alfonso Alonso, apostó este miércoles por un PP "para la concordia" que ofrezca "moderación".

La postura de la dirección del partido, por el momento, es la de no convocar manifestaciones contra el Gobierno o la negociación con los independentistas, aunque sí secundarán aquellas movilizaciones en este sentido organizadas por colectivos sociales a las que podrán acudir miembros del PP.

Es lo que sucedió con la manifestación "Por el futuro de España unida", convocada por un grupo de jóvenes a través de las redes sociales el pasado sábado en Madrid, a la que acudieron tanto el alcalde José Luis Martínez-Almeida, como la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.

En palabras del portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, se trata de "no llevar el Parlamento a la calle sino la voz de la calle al Parlamento", con lo que se desmarcan, en principio, de la estrategia de Vox de combatir al nuevo Gobierno con movilizaciones.

Sin embargo, desde Andalucía, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha advertido de que pedirá que los ciudadanos salgan a la calle para un 28F, el día de la comunidad, "reinvindicativo" si Sánchez no tiene en cuenta sus reivindicaciones y apuesta por el "ninguneo".

También Ayuso se ha erigido hoy como líder territorial frente al Gobierno de Sánchez al advertir de que todo "ataque a la libertad" será "respondido contundentemente" desde la Comunidad, aunque ha asegurado que será desde la "moderación".

Pero una cosa es lo que se dice y otra cómo se dice y en el discurso de Casado del debate de investidura, sobre todo el del sábado, algunos han visto, dentro y fuera del partido, un tono radical muy parecido al del presidente de Vox, Santiago Abascal.

Aunque otras voces del PP defienden que su discurso fue propio de un líder de la oposición, Casado ya pareció moderarse en la segunda intervención del martes, y este mañana, en su primera entrevista tras la investidura, ha descartado que el partido vaya a salir en la calle en plan "berrinche", como le acusó Sánchez.

Más allá de estas declaraciones públicas, la estrategia de oposición del PP se verá a la hora de pactar cuestiones de Estado, como los presupuestos o la renovación de la cúpula judicial, pendiente desde hace un año, y en la que el PP apuesta por volver al modelo de anterior de elección por parte de los propios jueces.

Y es que el PP no está solo en la oposición, sino que Vox cuenta con 52 diputados que también pesarán a la hora de negociar e incluso determinar la postura de los populares en algunas cuestiones. Una posición que deberá modularse para conservar a los votantes propios y recuperar los perdidos entre este partido y Ciudadanos.