El Rey a Sánchez, tras prometer el cargo mientras repiensa su Gobierno: 'El dolor vendrá después'

El recién investido presidente del Gobierno ha prometido su cargo ante el Rey este miércoles. El jefe del Estado recibió el martes en audiencia a la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, que le comunicó la investidura de Pedro Sánchez por mayoría simple de los miembros de la Cámara Baja: 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones. Hasta ahí, todo discurrió con un ritmo razonablemente rápido teniendo en cuenta la urgencia por formar un Ejecutivo en plenitud de funciones que había venido esgrimiendo el PSOE. Pero después se produjo el frenazo.

En contra de lo que se esperaba, no habrá nombramientos de ministros esta semana. Las justificaciones del retraso son de lo más variado, sin que falte la que más le gusta a la oposición: la primera minicrisis entre PSOE y Unidas Podemos antes incluso de empezar a gobernar juntos. Y eso que “el dolor vendrá después”, según el monarca.

Es la frase del día. Felipe VI la ha pronunciado después de que Sánchez prometiera su cargo como presidente del Gobierno mientras ambos bromeaban sobre el arduo camino que ha sido necesario recorrer hasta llegar a este punto, con un Ejecutivo en funciones, dos elecciones generales en un solo año y un bloqueo político que parecía casi imposible romper. “Ocho meses para diez segundos”, le ha comentado Sánchez al jefe del Estado refiriéndose a la brevedad del acto que se ha celebrado en la Zarzuela en contrate con el tiempo transcurrido desde los comicios del 28-A. El monarca le ha apostillado que ha sido “rápido, simple y sin dolor”, aunque, a renglón seguido, ha precisado en tono de broma que “el dolor viene después”.

El comentario ha sido acogido con risas por parte del presidente del Gobierno, quien ha reconocido ante Felipe VI: “Le hemos dado muchas preocupaciones”. Sánchez también ha comentado al jefe del Estado que le veía “más delgado” que la última vez que acudió a la residencia del monarca. Y todo esto ha ocurrido mientras en otros foros se sucedían las especulaciones sobre los motivos por los que el presidente, finalmente, no nombrará a sus nuevos ministros antes de la próxima semana, como se dio a conocer el martes, una vez finalizado el debate de investidura, a través de un comunicado del PSOE.

La previsión inicial era que la composición del nuevo Ejecutivo se anunciase el mismo miércoles o el jueves para que diese tiempo a que los ministros prometieran sus cargos antes de su primer Consejo, que se habría celebrado el próximo viernes. Lo que se esgrime ahora es que Sánchez necesita "algo más de tiempo" para anunciar su nuevo gabinete, si bien no se han explicado los motivos que están detrás de este retraso inesperado dada la urgencia con la que se ha celebrado la investidura, en medio de las vacaciones navideñas. Tan sólo se alega que el presidente ha de hacer muchas llamadas y hablar con mucha gente antes de dar a conocer su Ejecutivo, además de que quiere hacer las cosas bien, sin prisas innecesarias. Con el presidente investido y la seguridad de que se va a formar un nuevo Gobierno, señalan fuentes del entorno de Sánchez, el país lanza desde hoy mismo una señal de certidumbre a los mercados. De ahí que resten trascendencia a que se tarde unos días más o menos en conocer la totalidad del gabinete.

A falta de explicaciones oficiales convincentes, han circulado otras muchas más o menos creíbles. La más obvia y la que cuenta con más adeptos es que han surgido los primeros problemas entre los futuros socios de coalición por la incontinencia de Podemos, que ha llevado a este partido a filtrar los nombres de sus ministros e incluso de sus secretarios de Estado y directores generales sin esperar a los nombramientos del presidente, que es el único facultado para conformar el Gobierno. Y es que el martes, antes incluso de que terminara el debate de investidura, ya se supo que Pablo Iglesias se ocupará de la agenda 2030 desde su vicepresidencia social, que tendrá a Nacho Álvarez y Ione Belarra al frente de dos secretaría de Estado y que su jefe de gabinete será el ex Jemad, Julio Rodríguez. Algo debió pasar durante las horas siguientes porque, por la noche, cuando el líder de Podemos acudió al programa ‘El Intermedio’ de La Sexta, le preguntaron por todo ello e Iglesias rechazó referirse a los miembros del nuevo Ejecutivo. Es facultad de Sánchez hacer los nombramientos, dijo, y él no puede adelantar nada.

Que las filtraciones habían causado malestar es innegable y así lo ha dejado entrever este miércoles la vicepresidenta segunda en funciones, Carmen Calvo, que ha estado en TVE. La vicepresidenta ha dejado este mensaje para los morados: “Hay formas que conviene no saltárselas". Además, ha subrayado que el Ejecutivo que conformará Sánchez con ministros de Podemos será un solo Gobierno dirigido por el líder socialista, saliendo así al paso de los augurios sobre la coexistencia de dos gobiernos en uno o sobre la bicefalia que podría entorpecer el funcionamiento de la coalición.

Quienes se han apresurado a denunciar la primera minicrisis entre el PSOE y Unidas Podemos son los populares. El portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, ha construido su propio relato, según el cual Podemos le ha "quitado" al presidente la competencia de presentar a los ministros con la intención de que los nombres no puedan ser desmentidos y Sánchez, "claramente enfurecido", ha retrasado el anuncio del gobierno. Maroto ha dejado claro que su partido va a plantear otro tipo de iniciativas que ha llamado "de contraste" y con las que buscará "ser espejo" de las contradicciones de los socios de Gobierno y entre sí. "Si la iniciativa pide que sea ilícito penal la convocatoria de referendos ilegales, veremos a Pedro Sánchez hacer lo contrario de lo que decía en campaña", ha augurado. Lo mismo ocurrirá, según Maroto, si se plantea una propuesta para defender que el derecho de autodeterminación es aplicable sólo a las colonias. "Habrá sin duda posiciones distintas", ha dicho el portavoz.

PSOE y Unidas Podemos pactan los desacuerdos para evitar sobresaltos

El caso es que para evitar más sustos e interferencias, los grupos parlamentarios del PSOE y de Unidas Podemos han firmado un acuerdo para coordinarse durante toda la legislatura y garantizar la estabilidad del gobierno de coalición, con la puesta en común de la agenda política. Lo han llamado "Protocolo de funcionamiento, coordinación, desarrollo y seguimiento del acuerdo del gobierno progresista de coalición" y prevé la constitución de una mesa de coordinación del Gobierno con el fin de velar por el cumplimiento de los objetivos propuestos y unificar criterios, así como consensuar posiciones políticas para desarrollar su programa. Habrá, además, una "Comisión de Seguimiento Parlamentario" que solventará las discrepancias y coordinará la acción comunicativa.

El protocolo establece, entre otras cosas, que "los ministros respetarán su ámbito competencial propio y evitarán opinar o dar publicidad a proyectos de otros Ministerios antes de ser refrendados por el Consejo de Ministros". Ambas partes se comprometen a que, en caso de reestructuración del Ejecutivo durante la legislatura, cada formación mantendrá su peso inicial.

Junto a la incomodidad que habría causado en las filas socialistas la verborrea de Podemos, se han aportado otras posibles causas del retraso en el nombramiento de los ministros. Una es que Sánchez estaría replanteándose algunos nombres que ya tenía decididos a la vista de la agresividad del debate de investidura, que anticipa una legislatura igualmente dura. El presidente necesita rodearse de pesos pesados que además sean capaces de resistir la presión y plantar cara a la oposición.

Para ello, y en este punto surge otra explicación plausible, necesita perfiles libres de cualquier sombra de sospecha sobre comportamientos corruptos o actividades que puedan ser cuestionables desde el punto de vista ético. Por eso, Sánchez y sus colaboradores más próximos estarían revisando con lupa los currículums de los ministrables, con el fin de que no se repitan fiascos como el de Màxim Huerta, que fue ministro de Cultura durante solo siete días hasta que tuvo que marcharse por estar implicado en una infracción tributaria de doce años atrás. Algo más duró Carmen Montón al frente del Ministerio de Sanidad, pero también tuvo que marcharse poco más de tres meses después de haber sido nombrado por haber plagiado su tesis final en la obtención de postgrado en la Universidad Rey Juan Carlos. Esta vez, Sánchez no quiere sorpresas desagradables.

En junio de 2018, cuando el líder socialista superó contra todo pronóstico la moción de censura contra el entonces presidente del Gobierno, el 'popular' Mariano Rajoy, los nuevos ministros se fueron conociendo a lo largo de varios días a través de un goteo constante de anuncios, algunos de ellos impactantes como la elección del astronauta Pedro Duque como ministro de Ciencia. Sánchez se dejó incluso una sorpresa para el último minuto, anunciando el fichaje de Máxim Huerta, que luego resultó fallido.

Por el momento se conoce ya que Carmen Calvo ocupará la vicepresidencia primera; el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, la vicepresidencia segunda de Derechos Sociales y Agenda 2030, y Nadia Calviño, la vicepresidencia económica tercera. A falta de confirmación oficial, también se ha dado a conocer que el resto de ministros de la cuota morada serán Irene Montero en Igualdad; Yolanda Díaz, en Trabajo (sin las competencias en Seguridad Social e Inmigración); Alberto Garzón, en Consumo y Manuel Castells en Universidades. Se espera también la continuidad de José Luis Ábalos y María Jesús Montero en el Ejecutivo.

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