Sánchez se somete a su tercera investidura entre acusaciones de 'traición' pero con más síes que noes

La incertidumbre se ha mantenido hasta el último minuto. Dos partidos, el BNG y Coalición Canaria, han mantenido en vilo la investidura de Pedro Sánchez dado el complicado sudoku de apoyos que ha sido necesario componer para garantizar que el candidato socialista pudiera superar la investidura en segunda votación, es decir, por mayoría simple. Finalmente, el partido gallego ha despejado el panorama al confirmar su voto a favor, lo que garantiza a Sánchez más síes que noes con los que sus detractores tratarán de tumbarle. Este sábado arranca el debate sobre la tercera investidura a la que se somete el secretario general del PSOE desde que retomó el liderazgo del partido. Las dos primeras fueron un rotundo fracaso y, ahora, todo indica que a la tercera irá la vencida.

Sánchez cuenta con 167 votos a favor: 120 del PSOE + 35 de Unidas Podemos + 3 de Más País + 6 del PNV + 1 de Teruel Existe + 1 de Nueva Canarias + 1 del BNG. Los votos en contra son 164: 89 del PP + 52 de Vox + 10 de Cs + 2 de Navarra Suma + 8 de JxCat + 2 de la CUP + 1 del PRC. Las abstenciones suman 19: 13 de ERC + 5 de EH Bildu + 1 de Coalición Canaria, que ha sido la última formación en decidir su postura.

Ninguno de los debates de investidura en los que Pedro Sánchez ha sido candidato ha transcurrido con calma y sosiego. En el primero, quiso arrebatarle la presidencia a Mariano Rajoy en medio de una pugna feroz por liderar la izquierda con el partido que ahora será su socio de coalición, Podemos. La ambición del líder morado, Pablo Iglesias, convencido de que podría protagonizar un histórico sorpasso en una nueva convocatoria electoral, frustró sus expectativas ante el asombro y la incredulidad de la izquierda.

La segunda intentona, cuando llevaba 18 meses gobernando tras haber desalojado a Rajoy con una moción de censura y en medio de otra pugna por el liderazgo, esta vez en el espacio político de la derecha, terminó de la misma manera y sorprendentemente la mano ejecutora fue la misma, la de un Iglesias resentido por no haber arrancado a Sánchez la cuota de poder a la que aspiraba dentro del Consejo de Ministros.

Esta vez, parece que no será el secretario general de Podemos quien malogre otra investidura que, aunque sea por los pelos, acabará saliendo adelante. Pero lo que le espera al candidato es uno de los debates más broncos en los que haya participado, con acusaciones de traición y felonía -esta acusación que le lanzó el líder del PP, Pablo Casado, en la campaña del 28-A ha sido rescatado por la portavoz del mismo partido, Cayetana Álvarez de Toledo- por su acuerdo con los independentistas de ERC. Lo cierto es que a Sánchez no le han dejado otra alternativa desde que la misma noche de las segundas elecciones, las del 10-N, el PP cerró la puerta a una posible alianza con el PSOE. Después, ha quedado claro que los populares no iban a moverse de esa postura, lo que hubiera entrañado entregar el cetro de la derecha a los ultras de Vox.

Lo previsible es que a Sánchez le reclamen detalles de ese pacto firmado con la Esquerra, un texto tan impreciso que se presta a todo tipo de interpretaciones pero que tanto el PP como Cs y Vox han visto como la demostración palpable de que el candidato socialistas está dispuesto a 'vender' la soberanía y la unidad de España con tal de aferrarse al poder. Ese acuerdo consta de tres puntos básicos: la constitución de una mesa de negociación para resolver el conflicto político catalán en la que se impliquen los dos gobiernos, el central y el de la Generalitat; la ausencia de vetos para que las partes puedan someter a discusión todos los asuntos que deseen y la convocatoria de una consulta ciudadana para ratificar los acuerdos a los que se llegue.

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha dejado claro tras la reunión que ha celebrado este viernes la Ejecutiva del partido que la consulta no es un referéndum de autodeterminación y que el límite de cualquier acuerdo lo marca la Constitución. Desde el independentismo, mientras tanto, aseguran que no ha mantenido una larga y tortuosa negociación con los socialistas para terminar acordando una consulta sobre una simple reforma estatutaria.

Habrá que esperar a que se ponga en marcha esa mesa de negociación para saber exactamente a qué se dedica, pero queda claro que aunque Sánchez sea por fin investido, la legislatura tampoco será fácil. Aún tiene que sacar adelante unos Presupuestos Generales del Estado en los que debe conciliar intereses tan antagónicos como los de Podemos y el PNV y compensar a los pequeños partidos regionalistas que le han cedido sus votos a cambio de sacar alguna tajada para sus territorios. Y todo esto con la amenaza, unas veces latente y otras explícita, de que los barones socialistas vuelvan a ceder a la tentación de rebelarse.

Este viernes, en vísperas de que arranque el debate, el presidente de Castilla La Mancha ha vuelto a amagar con desmarcarse del cierre de filas que todos los dirigentes territoriales del PSOE habían exhibido el jueves para responder a las invitaciones a la disidencia de la portavoz de Cs, Inés Arrimadas. En un comunicado, Emiliano García-Page ha afirmado su Gobierno entiende que “cualquier relación de bilateralidad que se quiera plantear tendrá que serlo con todas las comunidades autónomas por igual y siempre desde la constancia de que el Gobierno de España representa al conjunto del país”.

En este sentido, ha opinado que “el diálogo es la mejor manera de resolver conflictos y para que ese diálogo sea auténtico y eficaz debe incorporar también a todos los representantes del conjunto de los españoles”, al tiempo que se ha ratificado en que “lo que afecta al conjunto de España debe ser objeto de valoración y votación de todos los españoles”. “No se pueden hacer consultas de territorios por separado, salvo las preceptivas reformas de Estatutos de Autonomía previa votación por las Cortes Generales”, ha apuntado.

Así será el debate previsto para este sábado, el domingo y el martes

Así las cosas, el Pleno de investidura de este sábado arrancará a las nueve de la mañana con la lectura de la propuesta de candidato entregada por el Rey a la presidenta del Congreso. A partir de ahí será el turno de Sánchez, que subirá a la tribuna para exponer a la Cámara su programa de gobierno, sin límite de tiempo. Tras su alocución inicial habrá un receso para dar tiempo a la oposición a preparar sus respectivas intervenciones y, después, será el turno de los portavoces de los diferentes grupos, que intervendrán de mayor a menor.

Cada grupo parlamentario contará con 40 minutos de intervención: 30 de discurso inicial y 10 de réplica, si bien la Junta de Portavoces que se reunirá media hora antes del inicio del Pleno puede acordar añadir tres minutos más de contrarréplica. Habitualmente el debate del candidato con cada grupo dura de media unas dos horas.

Se presupone que Sánchez irá respondiendo uno por uno a todos ellos, también sin límite de tiempo, por lo que se da por seguro que en la primera jornada el candidato debata con Pablo Casado (PP), Santiago Abascal (Vox), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y los distintos representantes de sus confluencias. Posteriormente, será el turno del Grupo Plural --que integran 15 diputados de Junts, Más País-Equo, CC, NC, Compromís, el BNG, el PRC y Teruel Existe-- y de Gabriel Rufián (ERC), al que seguirán ese mismo día, o ya el domingo, Aitor Esteban (PNV), Mertxe Aizpurua (Bildu), los diferentes integrantes del Grupo Mixto --compuesto por UPN, Foro Asturias y la CUP-- y Adriana Lastra (PSOE).

Tras las intervenciones, se procederá a la votación, que se hace por llamamiento y cada diputado se pone en pie para proclamar su voto, lo que lleva su tiempo. Fuentes de la Presidencia del Congreso han apuntado que la idea es que la primera votación tenga lugar al mediodía del domingo, aunque todo dependerá del tiempo que dedique el candidato a debatir con los portavoces que intervendrán ese día.

Una 'segunda vuelta' 48 horas después

La hora en que se anuncie el resultado de esta 'primera vuelta' marcará el Pleno que habrá que celebrarse en 48 horas, el martes 7 de enero, en caso de que Sánchez no logre, como se prevé, la mayoría absoluta (176 diputados) que se requiere en el primer intento. En esa segunda sesión, Sánchez tendrá diez minutos para pedir el respaldo de la Cámara, y los representantes de los grupos parlamentarios dispondrán de cinco minutos cada uno. En total, una hora más antes de empezar la segunda votación por llamamiento, en la que al candidato ya le basta con mayoría simple (más síes que noes).

En el caso de que Sánchez fracase y no se logre una alternativa viable en los dos meses posteriores a la primera votación, esto es hasta el 5 de marzo, el Rey, con el refrendo de la presidenta del Congreso, deberá disolver las Cortes Generales al día siguiente y convocar nuevas elecciones 47 días después, el miércoles 22 de abril. Si el candidato consigue el aval del Congreso de los Diputados y sale investido, la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, se lo comunicará al Rey, a los efectos de su nombramiento como presidente del Gobierno.

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