El PSOE avala el pacto con ERC y avisa: 'La consulta no es un referéndum de autodeterminación'

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha defendido este viernes que la consulta sobre los acuerdos a los que lleguen socialistas y republicanos en la mesa bilateral de gobiernos sólo se realice en Cataluña, ya que afecta en exclusiva al ámbito de ambos gobiernos. Eso sí, el dirigente socialista ha dejado claro que esa consulta no es en absoluto un referéndum de autodeterminación como están denunciando dirigentes de la derecha que se han lanzado a criticar el acuerdo.

En rueda de prensa al término de la Ejecutiva Federal que ha ratificado el acuerdo con ERC para la investidura de Pedro Sánchez, Ábalos ha descartado implicar en esa consulta -"que no es un referéndum"- a todo el territorio español y ha mostrado su confianza en que la mesa bilateral entre gobiernos finalmente "tenga éxito". Esquerra facilitará la investidura, con la abstención de sus 13 diputados, a cambio del compromiso del PSOE de crear una mesa de diálogo sobre Cataluña en el plazo de 15 días y cuyos acuerdos sean sometidos, “en su caso”, a consulta a la ciudadanía de Cataluña, según figura en el acuerdo al que han llegado ambas formaciones y que se hizo público el jueves. La mesa será 'entre iguales', implicando a los Ejecutivos de ambas partes y respetando el principio de bilateralidad al que siempre apela el independentismo..

Ábalos ha explicado que la consulta que pudiera organizarse en Cataluña para que la ciudadanía avalase las medidas que pueda acordar la mesa de negociación deberá respetar el "ordenamiento jurídico vigente" en ese momento, sin descartar que en algún momento éste pueda modificarse. "La política es algo dinámico", "no es un corsé", ha defendido el dirigente socialista, que ha aclarado que el PSOE mantiene su postura de defensa del mantenimiento de la integridad territorial del  Estado y su posición contraria a una consulta sobre la independencia de Cataluña. "No apoyamos una consulta sobre la independencia", ha zanjado.

El dirigente del PSOE ha descartado implicar en esa consulta a todo el territorio español porque son "temas de interés que afectan al ámbito de la comunidad y no tienen que ser votados por los demás". Ha insistido en que la bilateralidad forma parte del ordenamiento jurídico y todas las comunidades autónomas desarrollan este término. "Otra cosa es que no se haya practicado", ha considerado antes de recordar que tanto el Gobierno de España como el de la Generalitat conforman parte del Estado "y no es ninguna anormalidad" que estas relaciones se den. Asimismo, ha insistido en que aún no se han planteado los temas que se abordarán en la mesa de gobiernos y ha criticado a quienes han lanzado "la propaganda" de decir que se hablará de un referéndum de autodeterminación. "Nuestra posición es hartamente conocida, no cabe nada fuera de la Constitución", ha asegurado.

Lo cierto es que en el texto que se difundió a última hora del jueves no aparecen los términos “referéndum” ni “autodeterminación”, pero tampoco figura ninguna apelación a la Constitución, lo que ha exacerbado las críticas de los partidos de derechas. La portavoz de ERC, Marta Vilalta, ha negado que la Constitución vaya a ser "un tope" en el debate que se abra y ha sostenido, en una entrevista en Catalunya Ràdio, que "las leyes no tienen que servir de excusa para no avanzar o para limitar el progreso de un país o un territorio".

Aunque el presidente de la Generalitat, Quim Torra, de JxCat, ya ha advertido de que no se siente vinculado al acuerdo cerrado por sus socios de Govern, la portavoz de ERC ha deseado que sea él quien lidere la representación del gobierno catalán en la mesa de negociación. En el mismo medio, la portavoz de los posconvergentes en el Congreso, Laura Borràs, ha expresado su "escepticismo" por este acuerdo rubricado por sus socios en el Govern: "En principio permite hablar de todo pero es tan ambiguo que podría querer decir que no se puede hablar de nada", ha afirmado. Las críticas de los junteros a este acuerdo, que se ha pergeñado sin su participación, han sido constantes hasta este viernes cuando su líder en el exterior, Carles Puigdemont, ha publicado un hilo de tuits en el que se declara abiertamente a favor de subirse al tren del diálogo.

“Todo mi respeto al acuerdo al que han llegado ERC y PSOE. Espero que se nos respete también a los que tenemos reservas. No somos menos maduros ni menos dialogantes debido a que pensamos que los acuerdos con nuestros represores deben poder ser planificados y trabajados conjuntamente”, empieza diciendo e inmediatamente lamenta la desunión del independentismo: “Hasta ahora, las etapas decisivas del proceso de independencia habían sido compartidas y decididas en medio de un consenso muy amplio. Esto, de momento, ha dejado de ser así. Los teóricos de la desunión tienen una nueva oportunidad de demostrar que ‘cuando más divididos, mejor’”.

“Sigo pensando lo contrario, que lo que nos conviene es tener un espacio compartido donde todos los actores, también los críticos, hagamos limpieza y tomemos las decisiones estratégicas que nos lleven a culminar lo que decidimos emprender en octubre del 2017”, continúa y añade: “Ser críticos con la estrategia de partido debido a que privilegiamos la estrategia de país es tan respetable como defenderla. No te convierte en señalador de traidores. Lo digo con conocimiento de causa”:”Sé lo que es que te acusen de traidor o de venderte por 155 monedas de plata sólo para plantear unas elecciones a cambio de detener el 155. No éramos inmaduros entonces ni lo somos ahora”. Este último comentario es una alusión al famoso tuit del diputado de ERC Gabriel Rufián, que frustró la convocatoria de elecciones en Cataluña que hubiera evitado la Declaración Unilateral de Independencia. “Dicho esto –afirma en el siguiente tuit-, JxCat no ha interferido en las negociaciones entre ERC y PSOE, a la espera de ser informados. Nadie lo ha hecho hasta después de que el acuerdo se cerrara. Creo que merece más respeto y lealtad, si se buscaba que participáramos de los acuerdos. Pero el hecho es que ahora estamos aquí”.

Es en los dos últimos tuits en los que Puigdemont lanza la oferta para sumarse a la mesa de negociación: “Y debemos seguir haciendo política desde el respeto mutuo. Fijar de manera compartida las condiciones de una mesa de negociación habría sido un primer paso en este sentido. Se puede revertir este error y aceptar la creación de una mesa entre las fuerzas independentistas donde se decidan el contenido y los acuerdos de la mesa de negociación con el Estado. Que es por donde teníamos que haber comenzado”.

Ábalos, que es el 'número tres' del PSOE y que formó parte de la delegación negociadora con ERC, ha explicado también que el acuerdo alcanzado con los republicanos atañe tan sólo a la investidura y no es un acuerdo de legislatura. No obstante, ha deslizado que la única manera de que la negociación que van a iniciar ambas partes sobre el "conflicto" en Cataluña prospere y siga adelante es garantizando la continuidad y la estabilidad del nuevo Gobierno español.

El dirigentes socialista ha reprochado que el PRC se escude en la unidad de España para no apoyar a Sánchez. "Si el argumento es que se está planteando la unidad de España, ¿qué quiere que le diga? Ya estamos nosotros para defenderla", ha subrayado y ha lamentado este cambio "drástico" de decisión de la formación cántabra, que en julio sí votó a favor de investir al candidato socialista y que ahora ha decidido no hacerlo. "Respetamos lo que ellos decidan", ha dicho antes de añadir que su partido no acostumbra a "llamar a los dirigentes", en referencia a la portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas, que ayer dijo que iba a llamar a los barones socialistas para "frenar" a Sánchez.

Precisamente, la dirección del PSOE se ha reunido después de que la inmensa mayoría de los presidentes y secretarios autonómicos socialistas mostraran ayer implícitamente su apoyo al rechazar la iniciativa de Arrimadas, instándoles a disuadir a Sánchez de sus pactos con ERC y PNV. En su réplica reclamaron a Arrimadas a que, en lugar de llamarles para que se rebelen contra los acuerdos de investidura con los partidos nacionalistas, voten a favor los 10 diputados de Ciudadanos y hagan innecesarios, con su apoyo, dichos pactos.

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