El clásico del Camp Nou acaba con buen fútbol, sin goles y con polémica (0-0)

El Real Madrid se llevó del Camp Nou este miércoles un empate agridulce en el clásico del fútbol español que mantiene al Barcelona en lo más alto de la tabla (0-0) en un partido que se desarrolló sin incidentes, que los madridistas dominaron dentro del buen nivel general y en el que los de Zidane reclamaron dos penaltis a Varane en área azulgrana. Uno de ellos, clarísimo después de que Lenglet pisara con su pie izquierdo el muslo del central francés no fue revisado por los ayudantes del VAR, quienes dos minutos después no consideraron como infracción un agarrón de Rakitic al francés. A nivel extradeportivo, los incidentes se saldaron con doce heridos leves como consecuencia de cargas, barricadas, lanzamiento de adoquines y una pelea entre Boixos Nois y un grupo independentista en los prolegómenos del encuentro. Pero todo se desarrolló con normalidad. La plataforma que promovía las acciones Tsunami Democratic, reconocía su fracaso en las redes a última hora de la noche.

En la alineación azulgrana sorprendió la suplencia de Busquets. Aunque no era la primera ocasión en la que Valverde condenaba al ostracismo al otrora pilar del centro del campo barcelonista sí parecía que en esta ocasión el de Sabadell sería indiscutible, máxime cuando parece que Valverde no cuenta con un Rakitic que parece estar deshojando la margarita acerca del equipo por el que quiere fichar en el mercado invernal. También hubo sorpresa en el once blanco. Una sorpresa que se rumoreaba en los días previos y apuntaba a los acompañantes de Benzema. No porque Bale fuera uno de los elegidos, ya que el galés acostumbra a aprobar con nota en las grandes citas. Pero que Isco se postulara como titular en el equipo madridista en detrimento de Modric sorprendió en las redacciones de los medios cuando comenzaron a conocerse las intenciones de Zidane. Porque no ha sido ni mucho menos el 'ojito derecho' de su técnico y porque el sacrificado iba a ser Modric.

El Barça amagó con dominar, con un par de posesiones largas, pero pronto el Real Madrid se hizo con el control del juego. Se adueñó del balón. Se posicionó en terreno azulgrana y comenzó a asediar a Ter Stegen. Probó fortuna con un lanzamiento de Benzema y comenzó a hacer merecimientos para lograr el primer gol. Pudo hacerlo con un cabezazo de Casemiro que salvó Piqué entre palos. Y a continuación no lo marcó sencillamente porque no le dejaron los colegiados. Porque resulta inexplicable llegar a comprender por qué los encargados del VAR no avisaron a Hernández Hernández de que Lenglet había clavado los tacos de su pie izquierdo de forma flagrante en el muslo derecho de Varane. Esa acción tan escandalosa, que podría haberse considerado agresión con la consabida expulsión, fue vista por millones de espectadores, que segundos antes comprobaron cómo Varane se remangaba el pantalón para comprobar cómo tenía marcados los tacos del defensa azulgrana. Y pudo comprobarse en la repetición televisiva de los cinco continentes. Pero los señores del VAR, que cobran un sueldo sólo por ver las repeticiones y avisar al árbitro de cuando ha errado en situaciones como esa, hicieron una dejación de funciones insólita.

Varane debió desesperarse al ver cómo era agarrado tres minutos después ante la anuencia arbitral. Pero si los colegiados del VAR parecían estar en el bar dos minutos antes, poco iban a decir ahoraen la clásica acción en la que la infracción que debía ser castigada siempre queda a la interpretación del trencilla y sus ayudantes. Ayudantes en teoría, porque anoche poco colaboraron.

El caso es que el Real Madrid, con las líneas muy adelantadas, continuó dominando al Barça, con un sinfín de acercamientos y lanzamientos de media distancia. El Barça necesitaba a Busquets, quien según había afirmado el cuerpo técnico en los prolegómenos era suplente "por cuestiones técnicas". En ese caso, parecía cuestión de tiempo que apareciera en el segundo parcial, ya que el centro del campo azulgrana no existía. Aun así, lo de Valverde también tuvieron un par de opciones claras. E incluso Messi obligó a Ramos a salvar entre palos un remate en una acción similar a la que salvó Piqué minutos antes. Jordi Alba, con un disparo demasiado cruzado tras un gran pase del argentino, tuvo en sus botas la otra gran ocasión del equipo catalán.

Pero el gran dominador del primer período fue el equipo madridista, que se marchó al descanso sin el merecido premio después de doce remates, cuatro de ellos a puerta. Había dominado al Barça pero le había faltado puntería, se había topado con un buen Ter Stegen y con causas extradeportivas distintas a las que se esperaba.

La segunda parte comenzó como terminó la primera, con el Madrid como dominador. El Barça se encomendaba a Messi, pero hasta ese momento no era suficiente. Messi y diez más contra el Real Madrid. Valverde tenía que hacer algo, y a los diez minutos del segundo período apostó por dar músculo al centro del campo con la inclusión del chileno Vidal en lugar de un desacertado Semedo. Unos ladrones habían robado del domicilio del portugués relojes, joyas y objetos de valor mientras estaba en la concentración del Barça. Quizás eso le había descentrado, pero ayer su aportación fue bastante pobre. Coincidiendo con ello llegó una de las acciones anunciadas por los grupos independentistas, el lanzamiento de varios balones de playa al césped. Pero estos fueron poquísimos, la realización televisiva optó por un plano cenital del estadio para no publicitar la acción y el parón no fue de más de un minuto.

El Barça espabiló y el partido se convirtió en un toma y daca. El equipo que recuperaba el balón, se plantaba en área contraria en pocos pases y creaba peligro. Messi demostró que es humano pifiándola con una patada al aire cuando podía rematar en condiciones óptimas. A continuación, Bale estrelló un lanzamiento en el lateral de la red tras un rápido contragolpe liderado por Valverde. A 18 minutos del final, los asistentes del VAR volvieron a ser decisivos. Esta vez, para ratificar el acierto de uno de los asistentes de Hernández Hernández, quien había señalado fuera de juego de Mendy cuando recibía un pase en la bande izquierda. El francés había dado un pase de la muerte que Bale había aprovechado. Tras la incertidumbre correspondiente porque la repetición dejaba claro que la resolución era cuestión de pocos centímetros, se confirmó la decisión arbitral.

Once minutos restaban para el final cuando Modric y Rodrygo sustituyeron a Valverde e Isco. Pese a que daba algún síntoma de agotamiento sorprendió el cambio del uruguayo, otra vez notable en el centro del campo madridista. Ansu Fati entró en el Barça por Griezmann.

El cansancio comenzó a hacer mella en ambos equipos y el correcalles en el que ambos buscaban la portería contraria se volvió cada vez más previsible. Aunque se mantenía la tensión porque ambos lo intentaban, especialmente los madridistas, era un 'quiero y no puedo' de los dos equipos. Pese al cerocerismo del marcador, la batalla desplegada sobre el césped había merecido otro resultado. Los dos habían buscado el gol y ninguno había especulado, si bien el Real Madrid había sido mejor en un clásico que sin embargo se recordará por el del pisotón al muslo derecho de Varane.

FC BARCELONA 0-0 REAL MADRID

FC BARCELONA: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Sergi Roberto, Rakitic, De Jong; Messi, Suárez y Griezmann.

REAL MADRID: Courtois; Carvajal, Ramos, Varane, Mendy; Casemiro, Valverde, Kroos; Bale, Benzema e Isco.

ÁRBITRO: Hernández Hernández (C.Las Palmas).

ESTADIO: Camp Nou

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