Las ambiciones de Sánchez y Junqueras en España y Cataluña condicionan la negociación de PSOE y ERC

El partido del Barcelona y Real Madrid del día 18 y la decisión de la Justicia de la UE del día 19 sobre Junqueras y Puigdemont marcan la negociación del PSOE y ERC

El objetivo de las negociaciones entre PSOE y ERC para la investidura de Pedro Sánchez y la formación del Gobierno de coalición PSOE-Podemos incluyen las prioridades de que Sánchez consiga la presidencia del Gobierno de España con los votos del PSOE, UP y la abstención de ERC y Bildu, y que Oriol Junqueras logre la presidencia de la Generalitat con los indultos de Sánchez y los votos de ERC, En Comú y PSC. 

La consecuencia de todo ello será, a medio plazo, el inicio de un cambio de Régimen en España, sin descartar la opción de la III Republica. Y la única alternativa a estos pactos, pasa por una rebelión interna en el seno del PSOE para favorecer un gobierno constitucional entre PSOE, PP y Cs sin Sánchez en la presidencia del Ejecutivo. 

La único que puede doblegar al delincuente Oriol Junqueras y obligarle a pactar la investidura de Pedro Sánchez es su ambición personal de llegar a presidencia de la Generalitat derrotando a su ‘íntimo enemigo’ Carles Puigdemont. O al ambicioso Artur Mas -inductor de la crisis catalana- que desea ser candidato en las elecciones catalanas de la primavera cuando acabe su inhabilitación el 23 de febrero próximo. 

Salvo que Puigdemont, obsesionado con Junqueras, le obligue a Torra (que puede ser inhabilitado en próximos días) y al PDeCAT a disolver el Parlament  de manera casi inmediata provocando un adelanto electoral en Cataluña que deje bloqueado al líder de ERC. 

El 19 decisión de la Corte de la UE

Un Junqueras que sueña con que el jueves día 19 (fecha en la que Sánchez pretendía la investidura y que ya está perdida) la Corte Europea confirme su condición de eurodiputado (y la de Puigdemont) y le otorguen la inmunidad ante la Justicia española. Lo que Junqueras interpreta como el final de su inhabilitación política en España y en consecuencia su habilitación para ser candidato a la Generalitat en las próximas elecciones catalanas de 2020.

Una interpretación de una presunta decisión favorable de la Corte de la UE que sería rechazada por los Tribunales españoles porque ya existe la firme condena a Junqueras y del Tribunal Supremo. Lo que dejaría a Junqueras en las manos de Pedro Sánchez y de los indultos -que no son tan fáciles como algunos imaginan- para poder ser candidato a la Generalitat. 

Sin embargo en caso de decisión favorable de la Corte de Luxemburgo de la UE Puigdemont podría regresar a España y ser candidato del PDeCAT a la Generalitat, mientras España tramita un suplicatorio al Parlamento de la UE para extraditar o detener al prófugo y procesado Puigdemont. 

Así están las cosas de la investidura de Sánchez, que se aplaza hasta ya veremos cuando, y que teme que cualquier incidente o rebrote de violencia, como la que se teme para el miércoles 18 durante el partido de Barcelona y Real Madrid en el Camp Nou, pueda echar por tierra las conversaciones del PSOE con ERC. 

Divergencias en el PSOE posición de PP y Cs

Un diálogo temerario en el que Sánchez ya ha asumido el lenguaje de los soberanistas (‘seguridad jurídica, compromiso político, Mesa de Diálogo’), lo que supone pisar la raya roja de la legalidad constitucional de la que ya está prácticamente fuera el PSC con la deriva soberanista que confirmará en su Congreso de este fin de semana). 

La que ya han criticado abiertamente otros barones del PSOE como Javier Lamban desde Aragon o Emiliano García Paje desde Castilla La Mancha, mientras desde Andalucía, Extremadura y Galicia, Díaz, Vara y Caballero guardan un vergonzoso silencio por temor a la ira de Sánchez. 

Lo que sí está claro es que las anunciadas reuniones en Moncloa para el lunes de Pedro Sánchez con Pablo Casado e Inés Arrimadas no van a servir para nada. Porque los compromisos soberanistas de Sánchez y de Pablo Inglesas impiden cualquier entendimiento o colaboración de PP y Cs con el PSOE mientras Sánchez sea el candidato a la presidencia del Gobierno. 

Y además está claro que Casado quiere terceras elecciones y no tiene ni quiere ofrecer nada al PSOE. Ni siquiera el pacto constitucional que Inés Arrimadas propone al PSOE, PP con presencia de Cs. Lo que además no sería posible con Sánchez y sólo si la crisis nacional se encastilla y bloquea provocando entonces una rebelión en el Grupo Socialista del Congreso de los Diputados como ya ocurrió en 2016. 

La incertidumbre política y la investidura de Sánchez siguen en el aire y pendientes del preso y dirigente Junqueras que es quien tiene la sartén del pacto con el mango y el mango también. 

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