Sánchez prepara una reunión con Arrimadas para la investidura mientras negocia con Iglesias y ERC

La portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas, la única persona que se ha postulado para liderar el partido aunque aún no ha formalizado su candidatura, parece decidida a demostrar que la formación naranja es un partido totalmente de centro y útil para España, marcando así distancias con la etapa de Albert Rivera y su giro a la derecha que condujo al descalabro electoral del 10-N. En esa estrategia se enmarca el envío de una carta a Pedro Sánchez, hace una semana, para pedirle una reunión a tres, también con el líder popular Pablo Casado, que ya ha rechazado la propuesta. De momento, Arrimadas ha intercambiado mensajes con Sánchez para preparar una cita.

El portavoz adjunto de Cs en el Congreso, Edmundo Bal, ha declarado que ambos habían hablado pero fuentes del partido le han corregido y han puntualizado que sólo ha habido ese envío de mensajes. Así pues, la reunión se celebrará probablemente una vez finalice la ronda de contactos con el Rey que tendrá lugar el martes y el miércoles, y será a dos, tal y como la propia dirigente del partido naranja confirmó el viernes pasado en una conversación con periodistas durante la recepción en el Congreso con motivo del aniversario de la Constitución. Bal ha hecho hincapié en que un eventual acuerdo debe contemplar una mayoría de tres fuerzas, es decir, el respaldo de los 221 diputados de PSOE, PP, Ciudadanos y Navarra Suma, la plataforma en la que convergen las dos formaciones anteriores con UPN.

Arrimadas admitió el viernes que aunque no ha hablado mucho con Sánchez, tiene una relación normal con el presidente en funciones, lo que ya es un cambio con respecto a la falta de sintonía que tenía Albert Rivera con él. Diferente es con Casado, con quien Arrimadas asegura tener una buena relación y lo más importante, se fía de él, subrayó después de hablar un rato con el líder popular aunque no reveló el contenido de la conversación. Y se fía hasta el punto de no temer que le lance una OPA hostil como algunos dirigentes del PP han apuntado, asegurando que hay un espacio de centro para Ciudadanos.

Precisamente, es lo que quiere demostrar Arrimadas, que cerrará definitivamente la etapa de Rivera en el congreso del 15 de marzo, ya que no se prevén otras candidaturas que le puedan hacer sombra, y lo hará con su propia estrategia y su propio equipo, sin tocar el ideario de centro, liberal y progresista, que ve perfectamente válido. La portavoz afronta esa nueva etapa reconociendo errores de bulto en la estrategia de su partido durante los últimos meses como el giro del último minuto para salvar la legislatura cuando, apenas unos días antes de la disolución de las Cortes, Rivera ofreció a Sánchez un desbloqueo a cambio de tres condiciones. A su juicio, la oferta no fue útil y dio la imagen de que los naranjas estaban siempre enfadados.

Arrimadas, no obstante, se resiste a reconocer que la derechización del partido con la priorización de los pactos autonómicos y municipales con el PP, apoyados en muchos casos por Vox, fuera otro de los factores que llevaron al descalabro. Quizá para evitar un revisionismo excesivo respecto a la ‘era Rivera’, se limitó a explicar que los acuerdos habían sido más fáciles por la banda de la derecha.

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