La ausencia de propuestas de Casado y Arrimadas facilitan la coalición de Sánchez con UP y ERC

Con un mes de retraso Pablo Casado propone una reforma electoral e Inés Arrimadas anuncia que podría votar a Sánchez si se abstiene el PP

Está claro que Pedro Sánchez es y será el único culpable de sus actos entre los que parece que pronto se incluirá su gobierno de coalición con Unidas Podemos y sus pactos con PNV, ERC y Bildu (‘el bloque de la moción de censura contra Rajoy, al que también se sumó PDeCAT’), todos ellos previo pago, o pago aplazado, de concesiones soberanistas, lo que ya veremos a donde nos llevará y las consecuencias que provoca. 

Pero buena parte de la responsabilidad de lo que ahora ocurra en España la tienen sin lugar a dudas los anteriores y actuales líderes de la Oposición. Mariano Rajoy y Albert Rivera por una parte; y sus sucesores Pablo Casado e Inés Arrimadas por la otra.

Para empezar y nada más acabar las elecciones del 10-N, el mismo día 11 el PP y Cs debieron ofrecer a Sánchez un nuevo ‘Gobierno constitucional y constituyente’, para frenar el desafío catalán, reformar la ley electoral y abrir un espacio, de al menos dos años, de estabilidad política y económica con unos nuevos Presupuestos. 

Pero nada de eso, que era una clara alternativa al pacto del PSOE con UP, y que ahora empiezan a ofrecer Casado y Arrimadas se les ocurrió a estos aprendices de la política. Ni lo facilitaron sus predecesores en su momento.

Por eso todos ellos son, por acción u omisión, coautores de la llegada de Pedro Sánchez al Poder en la moción de censura de 2018 y ahora serán corresponsables del nuevo y temerario Gobierno de Sánchez con Pablo Iglesias, con apoyo por abstención de ERC y Bildu y los votos favorables de PNV y otras varias minorías. 

Las que ya habrán entregado sus respectivas cartas a los Reyes Magos en La Moncloa con las más variadas peticiones a Pedro Sánchez, incluido un ‘tren eléctrico’ y de alta velocidad a Santander. 

Entre las carencias de los líderes de la Oposición destaca sobre todo la falta de ideas y de dirigentes que tengan una visión política y estratégica que les permita abordar cada momento político con las mejores decisiones posibles.  

Mariano Rajoy debió haber dimitido durante la moción de censura de junio de 2018 y no lo hizo porque no quiso. Y porque temió que, ciertas pruebas, todavía ocultas, de Bárcenas lo metieran de lleno y con escándalo en la corrupción de Gurtel y que ese escándalo le pillara sentado en La Moncloa y en la Presidencia del PP. Y por eso salió huyendo. 

En su libro de memorias, Rajoy ha mentido sobre este episodio, llegando a decir que dimitir durante la moción de censura no pararía dicho proceso lo que es absolutamente falso.

Mientras que Albert Rivera nunca debió aprobarle a Rajoy los Presupuestos de 2018 sino forzar el adelanto electoral cuando Cs aparecía en los sondeos electorales como el primer partido de España, delante del PSOE y del PP. Lo que habría impedido la moción de censura y el despertar de los pactos con los soberanistas y Podemos para el ‘Gobierno Frankenstein’. 

Luego llegó el nombramiento de Pablo Casado como presidente del PP con la ayuda de José María Aznar -que está pensando volver a la política con Cayetana Álvarez de Toledo en la secretaría general del PP-, lo que resultó un desastre.

Como ahora se ve en la parálisis y desconcierto del PP de Pablo Casado y como se ha demostrado con el desastroso nombramiento de Isabel Ayuso como candidata del PP para presidir y gobernar Madrid todo un disparate monumental que acabará muy mal. 

La sucesión de Rivera también se hizo muy mal. Cuando Rivera, el pasado mes de octubre, vio en las encuestas el hundimiento de Cs debió dar un paso al lado y colocar a Inés Arrimadas en la cabecera del cartel electoral de Cs, con la primera mujer candidata a la presidencia del Gobierno y sin duda como posible ganadora en los debates electorales televisados. 

Pero Rivera siempre fue un mal estratega y confundió el espejismo de los 57 escaños de Cs en los comicios del 28-A (del que tuvo la culpa la espantada de Rajoy y Gurtel) un éxito suyo y personal y se volvió a equivocar. Como también se han equivocado en no forzar un Congreso urgente de Cs para este mes de diciembre para nombrar lo antes posible a Arrimadas como presidenta del partido, en lugar de dejarlo todo para marzo mientras siguen las fugas de dirigentes y de votantes. 

Y, ahora, Casado y Arrimadas han sido incapaces de hacer una conjunta oferta a Sánchez de un ‘gobierno constitucional y constituyente’. Lo que, tibiamente y muy tarde, empiezan a esbozar. Mientras el PSOE se prepara par viajar este martes a Barcelona donde capitulará ante ERC para sacar adelante la investidura el día 19 y constituir el Gobierno del PSOE con Unidas Podemos para antes de Navidad. 

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