Greta Thunberg, tras la Marcha por el Clima de Madrid: “El cambio va a llegar tanto si quieren como si no”

"El cambio viene os guste o no", ha dicho este viernes a los políticos la activista climática Greta Thuberg, que se ha dirigido a las 500.000 personas que se estima han secundado la Marcha por el Clima de Madrid. En su intervención con la que se ha cerrado la Marcha por el Clima de Madrid, la adolescente ha subrayado que los políticos "tienen que hacer su trabajo". "Los líderes políticos nos están traicionando y no vamos a dejar que se salgan con la suya, decimos basta ya. El cambio viene, os guste o no", ha subrayado.

“Estamos saliendo de nuestra zona de confort diciendo a la gente que tiene una responsabilidad para preservar el futuro y las generaciones actuales. La esperanza no reside dentro de los muros de la Cop25 sino en la calle con todos vosotros”, ha enfatizado Thumberg.

La activista abandonó la marcha a pie al poco tiempo de incorporarse por recomendación de la Policía, dada la masiva afluencia de gente, y se dirigió directamente en coche eléctrico al punto final.

“Estoy muy contenta de estar aquí, gracias por venir”, ha comenzado Greta su intervención, hablando en castellano, y después ha seguido su discurso en inglés.

Ha alertado de que el planeta se encuentra “en mitad de una emergencia climática” y que es necesario empezar a “parar esta crisis”, “salir de los espacios de conferencias” y “decir a la gente el poder que tienen, que tienen que tomar responsabilidades y proteger a las generaciones futuras”.

“Dicen que hay 500.000 personas por lo menos. Es la gente que tiene la esperanza, sois la esperanza”, ha proclamado ante un auditorio entregado.

Según su punto de vista, el cambio que se necesita “no va a venir de los poderosos, va a venir de las masas que demanden acción”. “Y nosotros somos los que vamos a hacer el cambio”.

“La gente en el poder tiene que seguir nuestro impulso porque lo estamos liderando y tienen que seguirnos porque estamos mostrando el camino”, ha señalado Thumberg.

La marcha de los niños

Miles de personas, medio millón según Ecologistas en Acción, han inundado este viernes el principal eje de circulación del centro de Madrid, el que discurre desde Atocha hasta el Paseo de Castellana, desterrando a los vehículos con la multitudinaria Marcha por el Clima, la manifestación convocada por plataformas ecologistas ante la “emergencia climática” coincidiendo con la Cumbre del Clima (COP25) que acoge la ciudad desde el pasado lunes.

Entre los miles de asistentes se contaban muchísimas familias con niños que también enarbolaban pancartitas. “La pachamama no se mata”, se leía en letra infantil en la de una niña. Otros han recorrido el itinerario en carritos. Incluso se les ha visto desafiar a la ley de la gravedad, como los dos ‘peques’ que se han descolgado con cuerdas y arneses (y supervisión adulta) del puente de Rubén Darío para desplegar una gran pancarta. No tenían ni diez añitos y su valor ha sido premiado con la ovación de la multitud.

En ese pelotón que se ha ensanchado al entrar en el Paseo de la Castellana destacaban los cánticos de dos niñas, Lucía y Naiara, hermanas que han acudido a la manifestación con sus padres. “Vuestro egoísmo mata nuestro futuro”, coreaban, animando a quienes se encontraban a su alrededor. Estas activistas por el clima, que se sienten “muy identificas” con Greta, han recalcado que en el colegio les enseñan a respetar a la gente, “pero no tanto a respetar el medio ambiente”.

José Manuel sí considera que los niños ahora están “mucho más concienciados que antes”, si bien ha acudido a la movilización con sus hijos porque hay que “seguir actuando” contra el cambio climático y “tienen que seguir dándose cuenta de que está causa es muy importante”.

A su lado estaban sus hijos y otros niños, hijos de unos amigos, gritando con poderío “No hay planeta B” y “ni un grado más, ni una especie menos”. Según ha explicado José Manuel a Europa Press, han asistido en un grupo de 25 personas todos juntos a la manifestación desde el madrileño barrio de Tetuán.

Los ecos de Chile en Madrid

Los jóvenes y adolescentes formaban otro de los gruesos de la multitudinaria protesta. Eran los más ruidosos en consignas, en competencia con la delegación suramericana. Chile ha sido protagonista en la manifestación madrileña: a los representantes del país organizador de la COP25 que acoge España se les ha reservado una posición destacada en la marcha, a la que han traslado el malestar social que hizo cambiar la cumbre de continente.

“España, en Chile matan gente”, han gritado los llegados del país austral con pancartas que tildaban al presidente chileno, Sebastián Piñera, de “asesino como Pinochet”. Detrás de ellos, un grupo de bolivianos extendían una gran ‘wiphala’, la bandera indígena del país andino, para denunciar la situación política en su patria.

Mientras, en medio de la multitud, Martín Sagrera, un incondicional en las manifestaciones de Madrid, repartía pancartas gratis con lemas contra el cambio climático. Este jubilado, que fue profesor de Ciencias Políticas, está presente en muchas movilizaciones, aunque confiesa que está “es la más importante”.

En la larguísima manifestación, que ha recorrido casi cinco kilómetros guiada por una pancarta con el lema “El mundo despertó ante la emergencia climática”, han asistido activistas ecofeministas, organizaciones ecologistas tradicionales y ONG, sindicatos y representantes de partidos políticos como Unidas Podemos, Ciudadanos, Más País y Equo.

En la Marcha por el Clima también se ha registrado algún incidente. La Policía Nacional ha dispersado a una docena de encapuchados, vestidos de negro, que se habían infiltrado en la manifestación. Algunos de ellos han sido identificados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tras lanzar objetos a la altura del Museo del Prado en el Paseo de Recoletos.

La Marcha por el Clima ha sido organizada por plataformas como Fridays For Future, Alianza por el Clima, Alianza por la Emergencia Climática o 2020 Rebelión por el Clima, y coincide con el comienzo de la Cumbre Social por el Clima, una cumbre alternativa a la COP25 que acoge Madrid, y que se prolongará hasta el 13 de diciembre con más de 300 actividades en diversas sedes, sobre todo en la Universidad Complutense.

RELACIONADO