Greta Thunberg visita por sorpresa la Cumbre del Clima

La activista sueca se ha unido a una sentada protagonizada por otros jóvenes antes de liderar esta tarde una gran marcha en Madrid

La joven activista climática de 16 años Greta Thunberg ha visitado este viernes por sorpresa la Cumbre del Clima de Madrid, pocas horas después de haber llegado a la capital española en tren desde Lisboa. Greta Thunberg, que tiene prevista una intervención en la COP25 el próximo lunes en un acto de Unicef, llegó pasadas las 11.00 al recinto ferial de IFEMA donde se celebra la conferencia de las Naciones Unidas.

Su inesperada llegada provocó un gran revuelo entre las participantes, algunos de los cuales se fotografiaron con la joven, quien intentaba abrirse paso en su recorrido por las instalaciones de la cumbre en medio de una nube de cámaras y teléfonos móviles.

La joven activista sueca llegó a la denominada zona verde del recinto ferial, reservada a los participantes de la sociedad civil, donde permaneció unos minutos, antes de trasladarse a la anexa zona azul, donde se desarrollan las negociaciones de alto nivel de la cumbre.

Greta Thunberg se unió después a los activistas de Fridays for Future que participaban desde primera hora de la mañana en una sentada y se unió a ellos en un círculo mientras cantaban y gritaban lemas como “¿qué queremos? Justicia climática ¿Cuando la queremos? ¡Ya!”.

Después se desplazó a la zona de prensa de la cumbre, rodeada de multitud de informadores, y está previsto que haga unas declaraciones a los medios de comunicación antes de concluir su visita.

La joven participará por la tarde en la marcha por el clima que recorrerá el centro de Madrid a partir de las 18.00 horas. Antes, a las 16.30, ofrecerá una rueda de prensa en la Casa Encendida.

La llegada a Madrid

El tren de Greta llegó a la estación de Chamartín cumpliendo el horario previsto, las 8.40 de la mañana hora local (7.40 GMT), tras haber realizado un trayecto que incluye 17 paradas.

Junto a ella arriban alrededor de una treintena de periodistas, fotógrafos y cámaras de varios países que subieron en Lisboa al tren para cubrir su travesía hacia Madrid, rodeada de gran expectación mediática.

Alrededor de medio centenar de reporteros, incluidos los que han viajado en el mismo tren, esperaban la salida de la joven activista ocupando prácticamente más de la mitad del andén de la estación.

Tal era la cantidad de medios, también corresponsales extranjeros, que algunos cámaras de televisión estaban subidos a escaleras para poder grabar a Thunberg.

Ante el revuelo, los viajeros que se encontraban en las inmediaciones empezaron a sacar sus móviles para tratar de captar alguna imagen de la adolescente.

El interés llegó a causar un importante revuelo antes incluso de que partiese el tren, en la estación de Santa Apolonia, donde hubo confusión y carreras de la prensa para grabar el momento en que la adolescente se subía al vagón, finalmente por una puerta diferente a la esperada.

Tras el incidente, que requirió incluso la presencia de agentes de policía, Thunberg ingresó en su compartimento y permaneció allí todo el trayecto, sin volver a ser vista.

La activista rechaza el avión por la emisión de gases contaminantes y, tras descartar un vehículo eléctrico y recibir ofertas tan llamativas como la posibilidad de cubrir los 625 kilómetros que separan las capitales ibéricas en burro, se inclinó por llegar a Madrid en el tren nocturno.

Una opción no limpia totalmente, puesto que el Lusitania recorre 210 kilómetros con una locomotora diésel a partir del momento en que cruza la frontera a la altura de la provincia española de Salamanca.