Iglesias ejerce de vicepresidente en plena tormenta interna de Podemos por supuesta corrupción

La dirección de Podemos despidió el pasado lunes al abogado José Manuel Calvente, hasta entonces responsable de Protección de Datos del partido, tras abrirle un expediente por acoso sexual y laboral a una trabajadora del partido, que podría terminar en los tribunales. Esta es la versión que ha difundido la dirección del partido después de que trascendiera la carta enviada a la cúpula de los morados por la abogada Mónica Carmona, responsable de Cumplimiento Normativo en la formación y también purgada, en la que se denuncian graves irregularidades en materia financiera y laboral, la manipulación de las primarias y sueldos a altos cargos del partido por encima de lo que estipulan sus estatutos. Pablo Iglesias, que ha participado este jueves en un acto público, se ha puesto en modo 'vicepresidencial' y no ha dicho ni una palabra al respecto.

De hecho, ha llamado la atención hasta qué punto ha asumido el papel de futuro vicepresidente, el cargo que se ha reservado en un eventual Gobierno de coalición con el PSOE. Incluso, ha dedicado encendidos elogios a la monarquía. “Yo creo que la monarquía no está en crisis. Creo que sentó bien en Cataluña, aunque no todo el mundo lo reconozca, escuchar a Leonor hablar en perfecto catalán”, ha asegurado el líder de Podemos durante el coloquio ‘Nudo España: un año después’ que ha mantenido en el Congreso con el periodista Enric Juliana. “Es un detallazo hacia mucha gente que siente y habla en esa lengua”, ha añadido sobre el papel desempeñado por la heredera de la Corona en la entrega de los Premios Princesa de Girona, en un tono radicalmente distinto al de hace poco más de un año cuando, en noviembre de 2018, publicó un artículo en ‘El País’ en el que abogaba por la desaparición de la institución monárquica.

Iglesias ha asegurado también que “el bloque de la moción de censura”, en el que incluye a ERC, al PNV y a EH Bildu y que en junio de 2018 aupó a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, “está llamado a asumir la responsabilidad de la dirección del Estado”. Para que eso se produzca, es indispensable llegar a un acuerdo con el partido independentista catalán que, hoy por hoy, no es seguro que vaya a materializarse. Y en este punto Iglesias se ha despistado un pco al hacer comentarios que pueden escocer a algún miembro de la comisión negociadora republicana.

“Necesitamos una Esquerra con un estilo que se parezca más a Tardá”, ha señalado refiriéndose al que durante años fuera portavoz en el Congreso de ERC y que antes de las elecciones del 28-A anunció su intención de no repetir. Acto seguido, el secretario general de Podemos ha lanzado un dardo al sucesor de Tardá, Gabriel Rufián, para devolverle las críticas que este le lanzó tras las anteriores elecciones, cuando los morados ya se resistían a apoyar la investidura de Sánchez. Entonces, Rufián cargó contra la “testosterona de Iglesias” y le acusó de “dar alas al fascismo”, al tiempo que él se erigía en defensor de la estabilidad y la gobernabilidad. “Si alguien ha demostrado que es capaz de una cosa y la contraria es Rufián”, ha dicho meses después el líder morado comparando esa actitud con las intervenciones provocadoras y descaradas del portavoz de Esquerra durante la legislatura anterior a las elecciones de abril.

Todo esto ha tenido a Iglesias muy entretenido durante la mañana en la que se ha sabido que el abogado despedido por su partido va a querellarse y que tanto él como la abogada Mónica Carmona están decididos a seguir tirando de la manta para desvelar detalles del supuesto caso de corrupción que han destapado.

El culebrón de los sobresueldos, pucherazos, contratos a dedo…

En la carta que escribió a la dirección, Carmona asegura que tanto ella como Calvente son dos represaliados por la investigación interna que estaban llevando sobre todas esas irregularidades. Al parecer, Podemos no solo estaba incumpliendo la ley de contratos que exige una total transparencia en los que llevan a cabo formaciones políticas subvencionadas con dinero público, sino también su propia normativa interna, que establece que sus cargos solo pueden cobrar tres veces el salario mínimo (además de algunos pluses si tienen familiares a cargo), una cantidad que han ido elevando periódicamente. Esa cantidad se habría sobrepasado para algunos altos cargos y portavoces parlamentarios, un extremo que no se puede cotejar debido a que la página de transparencia de Podemos no se actualiza desde mayo de 2018.

El abogado Calvente, exdelegado de Protección de Datos y abogado de Podemos en algunas causas que se han presentado contra el partido, habría protagonizado numerosos choques con Alberto Rodríguez desde que fue nombrado secretario de Organización en sustitución de Pablo Echenique. Tras la denuncia del supuesto acoso sexual ha anunciado una querella criminal contra la formación a través de un comunicado en el que expone que “no ha existido ningún expediente ni investigación de ningún tipo contra mi persona en todos los años que llevo trabajando para Podemos. Ni tan siquiera ha sido alegado como motivo de despido”. Asegura que estas “difamaciones obedecen a un ánimo de venganza desde que se tuvo conocimiento de las investigaciones que estaba realizando” dentro del partido sobre miembros de la cúpula, y que denunció Mónica Carmona.

Calvente, que acusa al partido de querer tapar todas sus irregularidades, entre ellas los sobresueldos que, en conversación con ‘El Mundo’, ha atribuido al tesorero y la gerente del partido, señala también en su comunicado al secretario de Organización, Alberto Rodríguez, y a la portavoz adjunta en el Congreso y miembro de la Ejecutiva Ione Belarra. “Existen pruebas documentales que implican directamente además a Ione Belarra de este complot para desacreditarme”, asegura.

Podemos ha venido justificando los despidos a los que ha procedido en los últimos tiempos por la necesidad de reajustar sus gastos a la rebaja de subvenciones que ha conllevado la caída de votos en las elecciones del 10-N y la bajada de su representación parlamentaria. Algunos de los despedidos han denunciado que el partido está aplicando la reforma laboral del PP que tanto insiste en derogar indemnizándoles con 20 días por año trabajado. “El motivo del cese de José Manuel Calvente ha sido un despido disciplinario por hechos inventados y rotundamente falsos para justificar el cese y el motivo de solicitar mi sustitución es la supuesta necesidad de ‘reorganizar los Equipos’, pero la realidad de todos estos acuerdos es bien distinta”, afirma Mónica Carmona en su carta. La acusación “inventada” contra Calvente y su propio despido responden, según dice, a una estrategia “para intentar puerilmente ocultar las graves infracciones legales objeto de investigación e intentar doblegar nuestra voluntad”,

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