Vox entra en la Mesa del Congreso pero su rechazo al pacto con el PP da un puesto más a la izquierda

El Congreso nacido de las elecciones del 10-N ha echado a andar este martes con una representación de las dificultades que le esperan a esta XIV Legislatura, con una Cámara más fragmentada que nunca y formaciones tan radicalizadas como Vox y la CUP. La ultraderecha se ha hecho incluso con un puesto en la Mesa, aunque su incapacidad para ponerse de acuerdo con el PP y Cs ha dado una mayoría aún más holgada a la izquierda en el órgano que ordena y dirige los debates. Casado, Egea y Abascal están a la greña y Arrimadas ha visto frustrado su intento de recuperar algo de protagonismo tras el batacazo electoral. Todo ello en una sesión cargada de anécdotas y en la que, una vez más, se ha elevado sobre la refriega partidaria el tono amable, sosegado y sensato del diputado de más edad, Agustín Zamarrón.

Paralelamente, siguen desarrollándose las negociaciones para investir a Pedro Sánchez y formar Gobierno lo que, según todos los indicios, no ocurrirá antes de Nochebuena. Al Gobierno y a su potencial socio de coalición, Unidas Podemos, les hubiera gustado que así fuera pero ERC, cuyos votos son indispensables para que la fórmula salga adelante, no tiene prisa. El portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián, ha ratificado en declaraciones a los medios, antes de comenzar esta sesión constitutiva de las Cortes, que su partido prefiere una buena negociación a una negociación rápida. Por parte del Ejecutivo, se prefiere no aventurar fechas pero se deja claro que “no habrá terceras elecciones”. Lo dijo el lunes Pedro Sánchez y lo ha ratificado un día después la vicepresidenta, Carmen Calvo.

Adriana Lastra, portavoz del PSOE en el Congreso y miembro destacado del equipo que negocia la investidura de Sánchez en nombre de este partido, ha sido uno de los personajes de este día por el percance que ha sufrido cuando se disponía a votar a Meritxell Batet para la presidencia del Congreso. Ha tropezado en la escalera, se ha torcido un tobillo y ha tenido que abandonar el hemiciclo en silla de ruedas con un esguince grado 2. Pese a todo, ha lanzado un mensaje de tranquilidad sobre la continuidad de las negociaciones desde su cuenta de Twitter, una horas antes de la segunda reunión con Esquerra.

El de Lastra no ha sido el único acontecimiento destacado de la sesión, que ha arrancado con una intervención del diputado Zamarrón, que es a quien corresponde presidir la Mesa de Edad antes de elegir a la que dirigirá el Congreso durante la legislatura, y que ha sorprendido con una petición pública de perdón al pueblo español por la fallida XIII Legislatura. La que hoy comienza es la número 14. “Con la humildad debida pido perdón al pueblo español por el incumplimiento en la anterior legislatura de la obligación constitucional de otorgar Gobierno”, ha dicho Zamarrón que ya en mayo consiguió acaparar buena parte del protagonismo de la sesión constitutiva del Congreso tras las elecciones del 28-A.

Como secretaria más joven de la Mesa de Edad, Marta Rosique, de ERC, ha procedido a la lectura de los nombres de los miembros del Congreso de los Diputados y lo ha hecho citando, en primer lugar, a los exlíderes del ‘procés’ que se encuentran cumpliendo penas de prisión tras haber sido condenados por el Tribunal Supremo. Zamarrón la ha llamado al orden y después ha aclarado que esos nombres no pueden constar en acta. “El motivo de mi llamada al orden tiene su razón en que los nombres pronunciados no corresponden a diputados electos -ha explicado suscitando aplausos en la cámara-. Olvidémonos de este tiempo de nubes pasajeras”. Por cierto que el líder de Vox, Santiago Abascal, ha pretendido interrumpir la sesión constitutiva cuando ha escuchado la lectura de nombres que estaba haciendo Rosigue pero el presidente no le ha dado la palabra.

Los diputados del grupo de extrema derecha han vuelto a tener un estreno polémico por acaparar en bloque el espacio central del hemiciclo, lo que ha provocado algún que otro roce e incluso forcejeos con diputados a los que correspondían esos escaños en la anterior legislatura. Una vez superado el arranque, aunque haya sido a trompicones, se han iniciado las votaciones para elegir a los nueve miembros de la Mesa.

La diputada socialista por Barcelona Meritxell Batet (PSC) repetirá como presidenta del Congreso al obtener 166 votos y superar a Ana Pastor, del PP, que ha sumado 140. Ha habido que esperar a la segunda votación, en la que sólo se requiere mayoría simple, para que Meritxell Batet volviera a ser proclamada presidenta de la Cámara. Han votado 349 diputados ya que uno, el abogado de Puigdemont Jaume Alonso-Cuevillas, no ha podido acudir por haberse sometido a una intervención médica. De los votos emitidos, han sido nulos 28 que corresponden a ERC, Junts per Catalunya, la CUP y EH Bildu que no han escrito en su papeleta ninguno de los nombres de las candidatas propuestas. En su lugar, en las papeletas figuraba la palabra ‘libertad’.

En el Senado, Pilar Llop, también socialista, ha sido elegida presidenta en segunda votación por 130 votos, frente a los 109 que ha obtenido el candidato del PP, Pío García Escudero. Llop ha recibido el apoyo de la mayoría simple de los 265 senadores que conforman la Cámara alta. En la primera votación había recabado 132 síes, quedándose pues a uno de la mayoría absoluta. En la segunda votación ha habido, además, ocho votos en blanco y 16 nulos. La Mesa de la Cámara Alta, que está formada por siete miembros, ha quedado constituida con tres senadores del grupo socialista, tres populares y uno del grupo nacionalista vasco, el PNV, que es el que tendrá en su mano la facultad de desempatar.

La fórmula ‘España Suma’ no cuaja ni en la Mesa del Congreso

En el Congreso, por otra parte, se han votado de una tacada las cuatro vicepresidencias.Vox se ha hecho con una de las cuatro, que desempeñará Ignacio Gil Lázaro tras recibir la totalidad de los 52 votos que corresponden al grupo de extrema derecha. La primera vicepresidencia ha sido para el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ha obtenido 108 votos, y que será quien sustituya a Batet en ausencia de la presidenta. La popular Ana Pastor, será la segunda vicepresidenta tras haber recibido el apoyo de 101 escaños. Y la tercera vicepresidencia ha sido para Gloria Elizo, de Unidas Podemos, que ha recibido 77 votos.

En estas votaciones es donde el PSOE y Unidas Podemos habían promovido un ‘cordón sanitario’ para evitar que Vox tuviera representación en el órgano de gobierno del Congreso, un veto que no ha prosperado la menos en lo que se refiere a las vicepresidencias pese a las alambicadas fórmulas que han estado barajando los grupos que lo respaldaban.

El PP, que con sus votos tenía asegurados al menos dos puestos, ha rechazado sumarse al veto y ha propuesto una alianza con Vox y Ciudadanos para que los ‘populares’ se hicieran con dos asientos, los de Abascal con uno y los naranjas con otro. Pero desde Vox, han aguantado el pulso y se han negado a facilitar la entrada de los naranjas, insistiendo en que a ellos les “corresponden” dos puestos. Ante la cerrazón de Vox, el PP no descartaba incluso buscar el apoyo del PSOE para hacerse con tres puestos para sus siglas, excluyendo así a los de Abascal, pero eso hubiera supuesto que los socialistas perdieran la primera vicepresidencia y que Pastor fuera el relevo de Batet en determinadas circunstancias. Al final, la solución ha sido otra.

El PSOE ha renunciado a la primera secretaría y se ha aliado con Unidas Podemos para apoyar a un segundo candidato del partido morado. En la votación de las Secretarías los diputados sólo pueden poner un nombre en su papeleta y ganan los cuatro con más apoyos. PSOE y Unidas Podemos habían apostado por la socialista Sofía Hernanz y el diputado de En Comú Gerardo Pisarello, pero a última hora han presentado una tercera candidatura, la del dirigente de Podemos Murcia Javier Sánchez. Frente a ellos, el PP ha promovido a Adolfo Suárez Illana, mientras que Ciudadanos, con sólo diez diputados, ha postulado a José María Espejo Saavedra. El sexto aspirante para una categoría a la que solo corresponden cuatro designaciones, era el candidato de Vox, José María Figaredo, que ha quedado apartado por la maniobra de la izquierda. También Espejo se ha quedado fuera pese a recibir 43 votos, los 10 de ciudadanos sumados a 31 más del PP, que sólo ha necesitado 58 para su candidato, Suárez Illana, y los 2 de Navarra Suma.

En una sesión cargada de anécdotas y curiosidades, no podía faltar algo novedoso respecto a sesiones constitutivas precedentes. La votación para las secretarías ha tenido que ser repetida para romper el empate a 67 votos entre Sofía Hernanz (PSOE) y Gerardo Pisarello (Unidas Podemos). Obtener un número distinto de apoyos es importante para determinar la ordinalidad, es decir, qué secretario / a será primero, segundo, tercero y cuarto. Tras la segunda votación, Pisarello será secretario primero al haber obtenido 91 votos frente a los 87 de Hernanz, que ocupará la secretaría segunda. La tercera es para Sánchez Serna y la cuarta para Suárez Illana.

PP contra PSOE y Vox – ‘ultras’ contra populares e izquierda

Una vez celebradas las votaciones, ha llegado el momento de intercambiar reproches para culparse unos a otros del resultado. Fuentes de la dirección del grupo socialista han recordado que la semana pasada ofrecieron al PP una distribución de la Mesa de tres puestos para el PSOE, tres para los populares, dos para Unidas Podemos y una para Ciudadanos. Como el PP rechazó esta propuesta, el PSOE considera que excluir a Vox de la Mesa ya no era responsabilidad de los socialistas.

Desde la dirección del PP, sin embargo, han criticado que el PSOE “acaba de meter a Podemos y a VOX en las vicepresidencias del Congreso”, al tiempo que Ciudadanos no ha entrado por el “cordón sanitario” que atribuyen al grupo mayoritario. Y también han reprochado la actitud de Vox, que rechazó un pacto para repartir dos puestos de la Mesa para el PP, uno para ellos y otro para Ciudadanos. A su juicio, el centro derecha “pierde un miembro”, el que podría tener Ciudadanos, por el “rechazo de Vox a España Suma”, el nombre de la coalición que el PP ha propuesto para aunar los votos de este espectro ideológico ya antes de la repetición electoral del 10 de noviembre.

A Vox, que se veía ya con dos representantes en la Mesa, no le ha sentado bien ver frustradas sus aspiraciones. Y el PP no ha ocultado tampoco su frustración ante un reparto que da una mayoría de 6 frente a 3 al bloque de la izquierda sobre el de la derecha.

La bronca de los acatamientos pone el broche de oro a la sesión

Para que no faltara detalle en la sesión constitutiva de las Cortes, el último capítulo, el de las promesas o juramentos de acatamiento a la Constitución, ha seguido el esquema previsto: fórmulas imaginativas y exasperantes, sobre todo de los independentistas y la extrema derecha, en medio de las protestas y amonestaciones de los ideológicamente discrepantes.

“Por la libertad de los/las presos/as políticos y hasta la constitución de la República Catalana, por imperativo legal, sí, prometo”, ha sido la fórmula elegida por los parlamentarios de ERC, que han prometido en catalán. Los diputados de Junts pel Cat, también en catalán, han prometido “por imperativo legal” y han expresado su lealtad al “mandato democrático del 1 de Octubre, por fidelidad al pueblo catalán, por la libertad de los presos y por imperativo legal”. “Por imperativo legal prometo, en lealtat primera y última a nuestro pueblo”, ha dicho el diputado de la CUP Albert Botrán, la misma fórmula que utilizará su compañera. Los diputados de Vox han jurado “por España”.

Aunque los acatamientos han sido más tranquilos que en la sesión constitutiva de mayo, sin los pataleos y los golpes en los escaños con los que entonces expresaron su desagrado los diputados de ultraderecha, el PP no ha dejado pasar la oportunidad de demostrar que por algo es líder de la oposición. Pablo Casado ha calificado de “espectáculo contra el orden constitucional” las distintas fórmulas utilizadas y ha anunciado recursos de amparo frente a la Mesa y el Constitucional. Santiago Abascal, cuyos diputados tampoco son muy fieles a la ortodoxia, ha defendido que algunas fórmulas desnaturalizan el acatamiento de la Constitución y ha considerado que quienes han utilizados otras diferentes a la promesa o el juramento no han alcanzado la condición plena de diputados. Por ello, también ha anunciado medidas.

E Inés Arrimadas, relegada a portavoz de un grupo minoritario -tiene menos diputados que ERC- y prácticamente irrelevante, ha hecho todo lo posible por ganar cuota de protagonismo. Ha reclamado a Batet que rectifique la toma de posesión de algunos diputados porque, según ha dicho, “se ha jurado con graves insultos a nuestra democracia”. Además, ha acusado a la presidenta del Congreso de incumplir con su obligación de defender la dignidad de la Cámara. Batet, como en mayo, ha citado sentencias y resoluciones de la Junta Electoral que avalan la flexibilidad en las fórmulas de acatamiento. Y, ante la que se le viene encima, ha pedido “respeto y diálogo” en un Congreso más fragmentado que nunca. “El diálogo es a la política lo que la investigación a la ciencia”, ha señalado y ha recordado el mensaje de Fernandez de los Ríos en 1930. “En España lo verdaderamente revolucionario es el respeto”.