Una investigación descifra cómo las células madre ‘deciden’ su identidad

Un equipo de investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Friburgo (Alemania) ha logrado descifrar los mecanismos básicos de control molecular mediante los cuales las células madre deciden en qué tipos de células embrionarias se convertirán.

Según sus hallazgos, publicados en la revista ‘Nature Cell Biology’, esto se logra al menos parcialmente a través del uso selectivo de los genes para cada tipo de célula diferente, a pesar de la presencia de información genética idéntica en cada célula del cuerpo.

Las células madre indiferenciadas del embrión se convierten en células del sistema nervioso, el llamado neuroectodermo, o en células del meso y endodermo, a partir de las cuales, por ejemplo, se desarrollan muchos tipos diferentes de células de los órganos internos o de los músculos.

Desde hace más de 25 años se sabe que esta decisión está regulada por moléculas de señalización embrionaria, como las señales TGFB y Wnt. Sin embargo, hasta ahora no ha quedado claro exactamente cómo estas señales controlan esta primera decisión de diferenciación celular. El estudio muestra que las señales embrionarias TGFB y Wnt son transmitidas por factores de transcripción que regulan los genes de la familia de factores T-box, es decir, Eomes y Brachyury.

Estos factores son los responsables de ‘activar’ los programas de genes de diferenciación para todas las células meso y endodermo. Al mismo tiempo, estos factores T-box también actúan como represores de genes, previniendo la formación de tejido neural al suprimir los correspondientes programas de genes. Esto implica cambios en la estructura pero no en el contenido de la información genética del núcleo celular.

“Los resultados representan un paso crucial hacia la comprensión de los mecanismos básicos de cómo las células desarrollan su identidad futura durante el desarrollo. También permiten estudios adicionales sobre cómo la identidad celular está permanentemente codificada en una célula”, concluye uno de los autores principales del estudio, Sebastian Arnold.