De los tacones de Adriana Lastra, al protagonismo de Vox y el triunfo final de Unidas Podemos

La XIV Legislatura va a dar mucho que hablar, si es que llega a conformarse un Gobierno. Una vez más, las anécdotas de los diputados nuevos se han sucedido durante la sesión de Constitución del Congreso, máxime teniendo en cuenta que en torno a un 60% de las señorías no habían ocupado un escaño en su vida.

La primera anécdota de la cámara ha sido el rifirrafe que ha tenido entre Marcos de Quintos de Cs y un diputado de Vox que pretendía sentarse en el escaño que había elegido el de la formación naranja. Según la versión de personas que estaban alrededor, el diputado de Vox le empujó para intentar ocupar el sitio, al más estilo patio de colegio. Eso sí, después acudió a pedirle disculpas.

Poco después la portavoz de los socialistas Adriana Lastra, que llevaba unos tacones de vértigo, como es habitual, se torcía un tobillo y tuvo que ser atendida por los servicios médicos de la Cámara. Tras ponerle hielo, volvió al Hemiciclo, y cojeando, subió a su escaño, pero no se bajó de sus tacones.

Tras las primeras dudas de sí continuaría en su escaño o no, escribía en su cuenta de twitter, que, tras sufrir un esguince se encontraba bien  que seguiría con “la agenda prevista”.

A las 16.00 horas está prevista una reunión con las diputadas de JxCat, Laura Borràs y Míriam Nogueras. A las 17.00 horas, tendrá lugar la segunda reunión de las delegaciones negociadoras del PSOE y ERC que lideran Lastra y el diputado independentista Gabriel Rufián.

En paralelo, durante toda la sesión se negociaba ‘in extremis’ quienes iban a formar la Mesa y sí estarían Vox y Cs, solo Vox o ninguno. Las vicepresidencias se repartieron entre PSOE, UP, PP y Vox. Finalmente, y tras numerosas especulaciones, la izquierda hizo una jugada con las secretarías y tras impulsar un empate entre las dos primeras, Vox se quedó sin la secretaría que esperaba y, a cambio UP lograba dos, PSOE una y PP una.

Espinosa de los Monteros negociaba a contrarreloj con el secretario general de PP, Teodoro García Egea, tras haber conseguido una vicepresidencia gracias a la división del voto del PSOE, una de las cuatro vicesecretarías. Pero, según fuentes populares, no aceptó votar a su favor porque “se habían comprometido en votar a Ciudadanos”. Era para García-Egea una cuestión de palabra.

Acto seguido, el diputado José Luis Feijoo de Ciudadanos también intentaba negociar con Espinosa de los Monteros esa vicesecretaria, pero finalmente no pudo ser y Ciudadanos se quedaba fuera. Y a partir de ahí a negociar los sitios de más visibilidad en el Hemiciclo.

Algunas fuentes parlamentarias aseguran que la ultraderecha está negociando con el PSOE que se sienten en los cuatro escaños de la tercera fila a la derecha del Hemiciclo. El lugar donde estaba Albert Rivera y otros tres diputados de Ciudadanos.

Pero no han sido las únicas anécdotas-incidencias relevantes. En esta ocasión, el peculiar presidente de más edad, Agustín Javier Zamarrón, tuvo que reprobar a la diputada más joven de la CUP cuando comenzó a leer los nombres de los presos independentistas como si fueran diputados de la Cámara. Y todo ello gracias a la celeridad de los diputados de Vox que ya estaban reclamando según el reglamento su reprobación.

El presidente de la Cámara ya conocido como ‘Valle Inclán’ del PSOE, por su parecido físico al inventor del Esperpento, ha vuelto a tener momentos de gloria como cuando al abrir la sesión ha pedido perdón al pueblo porque no hubiera un gobierno salido de la XIII legislatura y ha protagonizado momentos simpáticos como cuando ha avisado que el llevar la urna a los “heridos” para que emitieran sus votos iba a aumentar “los tiempos muertos” de la sesión constitutiva.

“Bueno, digamos demediados, no muertos”, se ha autocorregido sobre la marcha. Así que, además de llevar la urna a la diputada de Vox, Macarena Olona, que está a punto de dar a luz y al de Unidas Podemos, Pablo Echenique, se ha tenido que acercar a la recién magullada Adriana Lastra.

Así que, según lamentan los populares, debido a la cerrazón de Vox para no favorecer un puesto de Ciudadanos en la mesa, la izquierda ha logrado seis puestos frente a los tres del centro derecha cuando podría haber habido un mayor equilibrio de fuerzas con la formación naranja ocupando una secretaria.

Ahora la mayor preocupación de los políticos es que se logre formar gobierno De momento, la bronca en Congreso parece que estará a la orden del día. Ya el portavoz de los de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, ha mostrado su enfado con el PP por no haber propiciado que su grupo lograra una secretaría en la Mesa del Congreso, además de la vicepresidencia cuarta, al haber votado a Cs.

Si antes eran poco de fiar, ahora aún menos“, ha asegurado a un grupo de periodistas durante un receso del Pleno del Congreso y ha añadido que el PP debería “pensar si quiere entregarse a la izquierda y a los separatistas y a una Mesa controlada por los enemigos de España. Eso es bueno que se sepa. Nosotros somos rectilíneos”.

La respuesta del PP no se ha hecho esperar y su secretario general, Teodoro García Egea, ha comentado en Twitter que “Gracias a VOX, en la mesa no estará José María Espejo (Cs) que luchó contra el golpe de Estado desde la mesa del Parlament de Cataluña. Gracias a VOX será sustituido por Pisarello, aliado de Colau y los independentistas”.