Casado confirma el ‘no’ a Sánchez y cede votos a Vox para la Mesa del Congreso si Abascal apoya a Cs

El discurso de Pablo Casado no da pie a interpretación alguna: el PP mantendrá su negativa a la investidura de Pedro Sánchez "hasta el final". El líder del PP ha aprovechado una reunión con los parlamentarios de su grupo, un día antes de que se constituyan las nuevas Cortes surgidas del 10-N, para responder tanto a quienes le piden desde las filas populares que haga una oferta para impedir un Gobierno sustentado por ‘independentistas, populistas y comunistas’ -Alberto Núñez Feijóo, Esperanza Aguirre e, incluso, José María Aznar- como a la futura líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que pretende promover un pacto constitucionalista. A este partido, Casado le ha dejado claro que es el PP quien lidera el centroderecha.

Casado no va dejar ese espacio a disposición de Vox y de los naranjas mediante un acercamiento al PSOE que no entenderían sus votantes. Muy al contrario, su plan para recuperar músculo y volver a estar en el Gobierno es aprovechar la debilidad de los naranjas y no dejar que la extrema derecha le arrebate ninguna de sus banderas. De ahí que no tenga la más mínima posibilidad de prosperar la oferta que les ha hecho por carta la líder ‘de facto’ de Ciudadanos a él mismo y al presidente en funciones para una reunión a tres que se celebre el miércoles, en cuanto las Cámaras estén constituidas, con el fin de explorar la posibilidad de formar un Gobierno constitucionalista. “Ni nos vamos a disolver como alternativa al socialismo ni nadie va a cambiar el sistema del que formamos parte”, ha proclamado y ha añadido que “el futuro del PP está unido a su permanencia como alternativa al socialismo y a la permanencia del régimen constitucional que defendemos. A las dos”.

El líder de los populares ha hecho hincapié en que si desaparece el PP como alternativa, “desaparece la Constitución”. Por eso descarta de plano cualquier opción de facilitar la investidura de Sánchez. El ‘no’ a Sánchez es tajante porque, según sus palabras, el líder del PSOE es “el peor socialista en 40 años”, que amenaza “con volar el sistema”. “Sánchez se dispone a continuar la labor de demolición que inició Zapatero”, ha llegado a decir y ha denunciado la “relación servil y sectaria de la izquierda con los nacionalismos, concediéndoles un plus de legitimidad democrática infundado”. Es más, a su juicio “el problema de España no es que falte democracia, es que se negocia con aquellos que atentan contra la democracia”, un diagnóstico en el que coincide con muchos de los que desde el propio PP le piden que dé un paso para evitar la coalición del PSOE y Unidas Podemos respaldada por votos de los independentistas. Sin embargo, Casado difiere en cuanto a la solución.

Aunque no se ha referido expresamente a las declaraciones de Esperanza Aguirre ni al anuncio de Inés Arrimadas, ha fijado su postura frente a las propuestas de ambas. “Se quiere solucionar el problema con menos PP. Lo que se nos propone es elegir cómo terminamos con el PP y con España”, ha avisado y  ha recordado que Sánchez está a punto de sentar en el Consejo de Ministros a Pablo Iglesias, “quien dijo que la Constitución de 1978 no instaura reglas de juego democráticas y el primero que se dio cuenta de ello fue ETA”. “Sánchez ni siquiera se ha dirigido a nosotros, ha quemado sus naves”, ha vuelto a lamentar y ha asegurado que “el verdadero problema nacional es que el PSOE no reclama ayuda porque no está haciendo nada que no quiera hacer, con quienes ha decidido que sean sus socios”.

Casado también ha dejado claro que no habrá cordón sanitario a Vox en la Mesa del Congreso y ha anunciado que está dispuesto a facilitar la presencia de Ciudadanos. “Queremos liderar el espacio de centroderecha y refundarlo” en España Suma, y por tanto “Ciudadanos debe entrar” en la Mesa, ha sostenido y ha explicado que se trata de “un debate cualitativo, no sólo cuantitativo, de contar escaños”.

Vox, con 52 diputados, puede aspirar a tener hasta dos representantes en la Mesa, integrada por 9 miembros, y sólo una acción coordinada del resto de los grupos parlamentarios mayoritarios podría impedirlo. Ciudadanos, con solo 10 escaños, se quedará fuera a menos que los populares y los de Santiago Abascal le faciliten tener al menos un representante. Y es aquí donde surge el primer problema.

Hasta ahora Vox ha dejado claro que su propuesta para estar en la Mesa es de dos puestos y que no comparte la inclusión de Ciudadanos en dicho órgano. Su portavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, ha afirmado que la presencia o no de su partido en la nueva Mesa del Congreso está “en manos” del PP, que debe decidir si se suma a los “progres y separatistas” que tratan de vetarle, o bien “aplica la lógica” y le deja pasar con la representación a la que aspiran, una Vicepresidencia y una Secretaría. “No hay nada que negociar” si éste no es el modelo”, enfatizó hace unos días descartando que pueda ceder uno de los dos asientos a los naranjas.

Las fuentes de la dirección del PP han señalado este lunes que si Vox no entra en su propuesta de distribución, la alternativa es que los 89 diputados populares voten a sus propios candidatos. Ello garantiza al PP dos puestos de la Mesa, pero deja en el aire la entrada de Cs que podría adjudicarse uno si se hace con el apoyo de algún otro grupo. De esa manera, el bloque de la derecha tendría cuatro representantes (3+1) frente a los cinco que le corresponden a la izquierda.

En la rueda de prensa en la que ha comparecido este lunes, Arrimdas ha explicado que su candidato para la Mesa, José María Espejo-Saavedra, está manteniendo conversaciones para buscar apoyos a su candidatura, pero de momento, “no hay resultados novedosos”. Y es que con sus diez diputados esta formación requiere del respaldo de uno o varios grupos más para sumar al menos casi medio centenar de votos y así poder tener representación. Arrimadas ha augurado que la negociación durará “hasta el último minuto”, dando a entender que puede prolongarse hasta primera hora de este martes, poco antes de las votaciones para elegir a los miembros de las Mesas del Congreso y el Senado. Y aunque no ha desvelado con quién está negociando, ha subrayado que si en el pasado el PNV y CiU estuvieron en la de la Cámara Baja teniendo muchos menos votos que Ciudadanos, su formación tiene todo el derecho a luchar por formar parte de este órgano.

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