El posible Gobierno de izquierda y republicano de Pedro Sánchez marcará el discurso del Rey Felipe VI en Navidad

Salvo que lo retrase ERC, Pedro Sánchez confía en lograr su investidura el día 20 de diciembre y la formación del Gobierno antes de Nochebuena lo que comprometería y mucho el discurso del Rey Felipe VI en Navidad

Todo apunta a que ERC no tiene prisa en cerrar un acuerdo de investidura con el PSOE para que la votación en el Congreso se celebre el próximo día 20 y el nuevo gobierno quede constituido antes de Nochebuena como lo pretende Pedro Sánchez y lo espera con ansiedad Pablo Iglesias. 

Pero hay un tercer ‘actor’ en esta comedia o drama político, según se mire, que es el Palacio de La Zarzuela donde ya se está preparando el tradicional discurso de Navidad del Rey Felipe VI. Porque ese discurso no será igual si ya tenemos un Gobierno -de izquierdas y republicano- que si sigue abierta la negociación con ERC, incluso la opción de un pacto del PSOE con el PP. 

Y está claro que en La Zarzuela prefieren que la formación del Gobierno se produzca después de la Navidad, para evitar que el Rey tenga que abordar la ‘patata caliente’ del nuevo Gobierno socialista/comunistas de Sánchez e Iglesias, al que tendría que darle una optimista bienvenida en medio de la lógica preocupación de millones de ciudadanos.

Y puede que en esto del calendario en Zarzuela coincidan con una ERC que no tiene prisas en llegar al pacto con el PSOE por dos motivos: para que sus bases vayan asimilando el acuerdo con Sánchez; y sobre todo porque no quieren apoyar (con su abstención) la investidura de Sánchez mientras Oriol Junqueras y el resto de los golpistas ya condenados en el Tribunal Supremo pasan los días familiares de las Navidades en prisión. Mientras Sánchez en Moncloa e Iglesias en Galapagar trinchan los pavos y se hartan de turrones y de champán.  

Por todo ello, no estaría nada mal que Pedro Sánchez abandone sus prisas y aplace hasta primeros de año, y en caso de lograr el acuerdo con ERC, su investidura en el Congreso de los Diputados y la formación de su Gobierno para después de Reyes. Evitando de paso que el discurso del Rey Felipe VI de Navidad se celebre horas después de un tan importante vuelco político del país, lo que no sería bueno ni cómodo para La Corona.

En todo caso y aunque persisten dudas y diferencias, parece que Pedro Sánchez y Oriol Junqueras están dispuestos a llegar al acuerdo que permita la investidura del líder del PSOE, porque el secreto del pacto está en el compromiso de Sánchez de conceder los indultos a los golpistas para que Junqueras pueda presentarse de candidato a la Generalitat en los próximos comicios catalanes de la primavera de 2020. Ese es el núcleo del pacto y todo lo demás son fuegos artificiales para disimular. 

Y si la investidura se celebra después de la Epifanía, en la segunda quincena de enero, el Rey Felipe VI se evitará tener que pronunciar un discurso de Navidad en medio de una gran expectación y tensión política. Porque será la primera vez que en España se estrena un Gobierno de coalición desde el inicio de la transición. Y con ministros marxistas y republicanos, lo que no ocurría en España desde hace 83 años. La última vez fue en el gobierno de Francisco Largo Caballero de 1936, donde había dos ministros del PCE (Vicente Uribe y José Hernández).

Este Gobierno es sin duda una arriesgada apuesta de Pedro Sánchez que va a romper con el PSOE de la Transición que lideró Felipe González. Y viene precedido, y ello no es casual, de: la exhumación de la momia del dictador Franco en el Valle de los Caídos; las demandas de un Estado ‘plurinacional’ que exigen los soberanistas vascos y catalanes (lo que comparten Sánchez, Zapatero y el PSC y una parte del PSOE); y también del reciente intento de golpe de Estado en Cataluña, en octubre de 2017.

El que precisamente lideró Junqueras y provocó un importante discurso del Rey Felipe VI donde exigió la restauración del ‘orden constitucional’ ante la violación flagrante del marco constitucional, estatutario y de la legalidad, lo que todavía sigue estando latente en Cataluña.

En este tiempo donde el presidente Sánchez ha pasado (para contentar a ERC) de definir ‘el problema catalán’ como una cuestión de ‘convivencia’ a aceptar la terminología de ‘conflicto político’ que proclaman los partidos del separatismo. Cuando lo más cierto es que estamos ante un ‘desafío al Estado’ y ante un problema de orden público (últimamente violencia) y de legalidad, con violaciones continuas del Estatuto y de la Constitución por parte de los actuales gobernantes catalanes.

Un pretendido ‘conflicto político’ que constituye la primera concesión de Sánchez a ERC, a la que seguirán probablemente los indultos a todos los presos golpistas condenados en el Tribunal Supremo por sedición, malversación y desobediencia, lo que en España y Europa se entenderá como una ‘rectificación’, sobre todo ahora que parece resquebrajarse la unanimidad en el Tribunal Constitucional. 

No en vano la promesa a ERC de los indultos, hecha en secreto, es la pieza clave que facilitará la abstención de ERC a la investidura de Sánchez porque Junqueras necesita no estar inhabilitado para poder presentarse de candidato a la presidencia Generalitat durante los comicios catalanes de la primavera de 2020. En los que ERC piensa derrotar al PDeCAT de Carles Puigdemont.

Lo que en cierta manera explica el fondo del doble objetivo del acuerdo del PSOE con ERC: que Pedro Sánchez presida el Gobierno de España y Oriol Junqueras el de la Generalitat.

Es cierto y ello es muy importante que la España de hoy, moderna, en paz, con un importante desarrollo económico y social, y con presencia en la UE y la OTAN no se parece en nada a la de los gobiernos del Frente Popular de 1936 en plena Guerra Civil. Como es muy cierto que una gran mayoría de españoles quieren estabilidad, unidad nacional, legalidad y Constitución.

Pero estamos ante un serio problema político que parte de la decisión y la ambición personal de Pedro Sánchez de pactar con marxistas y soberanistas en lugar de buscar un acuerdo con los tres partidos constitucionales en pos de una coalición PSOE, PP, Cs, de corte constituyente.

Un pacto ‘de Estado’ y gobernabilidad para la reforma urgente de la Ley Electoral, hacer frente al soberanismo catalán y vasco y poner en marcha los nuevos Presupuestos Generales del Estado que garanticen la estabilidad económica y social, la convergencia con la UE, pensiones y la lucha contra la guerra comercial y las amenazas de la incipiente crisis económica.

Sánchez, está claro, ha antepuesto su ambición personal y compromiso con la izquierda radical y republicana a cualquier otra opción mas moderada y constitucional. Y es con este telón de fondo con el que el Rey Felipe VI tendrá que dirigirse a los españoles en su mensaje de Navidad que sin duda será seguido con interés y preocupación por la mayoría de los españoles.

Un nuevo desafío para el Monarca que, desde que asumió la Jefatura del Estado en 2014, no ha tenido una legislatura completa y con estabilidad política y sí, al contrario, una moción de censura, cuatro elecciones en los últimos cinco años y la intentona golpista catalana.

Vienen tiempos difíciles en la economía y de alta tensión política una vez que está claro que Junqueras ni ERC van a renunciar al independentismo e Iglesias y Podemos a sus programa de choque económico y social con más  déficit, impuestos y gasto social.

Una situación en principio avalada por la férrea y aparente unidad de un  PSOE que sin duda es el ‘talón de Aquiles’ de Pedro Sánchez y el único peligro real que podría amenazar la estabilidad del castillo de naipes donde habitará el nuevo Gobierno si los pactos del PSOE con ERC se cierran con un acuerdo y el nuevo Ejecutivo comienza a Gobernar. A ser posible en el mes de enero y después del discurso del Rey Felipe VI en Navidad.       

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