Iglesias es optimista sobre el Gobierno de coalición y Sánchez tiene a Cs como ‘plan B’ por si falla ERC

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) decidió el miércoles plantear una consulta a la militancia sobre su posición en la investidura, en la que incluye como condición una mesa de negociación sobre Cataluña. Lo que en principio se vio en el PSOE como otra vuelta de tuerca en la presión que los republicanos están ejerciendo sobre Pedro Sánchez, se ha ido matizando a medida que pasaban las horas. Los socialistas creen ahora que la pregunta es tan amplia que le servirá a Esquerra de coartada para acabar haciendo lo que quiera la dirección. Pero no deben tenerlas todas consigo cuando Sánchez sigue lanzando el anzuelo a Cs, lo que no ha conseguido desalentar a su potencial aliado, Pablo Iglesias, siempre reticente ante cualquier acecamiento al partido naranja.

“¿Está de acuerdo con rechazar la investidura de Pedro Sánchez si previamente no hay un acuerdo para abordar el conflicto político con el Estado a través de una mesa de negociación?” es la pregunta que hará el lunes ERC a sus militantes.  La clave está en el concepto ‘mesa de negociación’ que podría abarcar desde la Comisión Bilateral Generalitat-Estado, que está contemplada en el Estatut y que reactivó el Gobierno de Sánchez en 2018,  hasta las conversaciones que emprendieron los dos gobiernos al máximo nivel después de la declaración de Pedralbes de diciembre de 2018.

Preguntada sobre lo que supone la consulta de ERC, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, ha recordado que su partido no entra a valorar los procedimientos internos de otras formaciones pero, de paso, ha aprovechado para subrayar que solo los socialistas y Unidos Podemos defienden el diálogo con el independentismo catalán, algo a lo que se opone el resto del arco parlamentario. “Eso debería servir de reflexión para ERC”, ha dicho.

Más expresivo ha sido el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que sigue enfundado en la discreción sobre sus negociaciones con Sánchez pero que ha aprovechado su reaparición para participar en un acto en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid para lanzar un mensaje de optimismo y neutralizar el desánimo por la consulta de ERC. Iglesias se ha mostrado convencido de que habrá Gobierno de coalición y de que ese futuro Ejecutivo asumirá “el diálogo como eje fundamental de la acción política para afrontar el problema de la plurinacionalidad del Estado”. “Hay mucho trabajo que hacer, hay que ganarse los apoyos y las abstenciones para la investidura, y estoy convencido de que tanto el PSOE como nosotros trabajaremos de forma responsable para lograr esos apoyos para que en este país haya un Gobierno de izquierdas que afronte los retos de estado que espera nuestro país”, ha añadido.

Sobre el proceso de negociación, el líder morado ha señalado que se está llevando con discreción y seriedad, y que va bien. Y para justificar la ausencia de detalles, ha explicado que ahora toca ser responsables dado que hay muchas expectativas en el país para que se forme un Gobierno “para toda la ciudadanía” que proteja a la gente ante la perspectiva de la desaceleración económica.

Lo cierto es que hay todavía una gran incertidumbre en torno a la investidura de Pedro Sánchez, para la que el candidato sigue careciendo de los apoyos necesarios, y sobre las posibilidades de desbloquear la situación política. En ese contexto, se supo el miércoles que el Gobierno había llamado a la previsible sucesora de Albert Rivera al frente de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Lo reveló ella misma en una entrevista en la que solo dijo que la llamada no había sido del presidente en funciones. Después, se supo que quien levantó el teléfono fue la vicepresidenta, Carmen Calvo, que tiene previsto reunirse con la próxima semana con la sucesora de Rivera. Arrimadas también está instalada en el ‘no’ al candidato socialista. Y es que, según ella, la prioridad del PSOE es ERC. “Con Esquerra llevan negociando muchos días. A nosotros nos dejarán un poco para el final”, señaló. Pero Calvo confía en lograr la abstención de sus 10 diputados.

A día de hoy, Sánchez solo tiene garantizados los votos del PSOE (89), Unidas Podemos (35), Más País (3), Partido Regionalista Cántabro (1) y Coalición Canaria y Nueva Canarias (2). Son en total 161 votos a favor, a los que podrían sumarse los del PNV (6), Teruel Existe (1) y BNG (1). Así se alcanzarían los 169. En el lado del ‘no’ están el PP (89), Vox (52), JxCat (8), CUP (2) y Navarra Suma (2). Son 153 votos negativos que con los de Cs (10), ERC (13) y EH Bildu (5), llegarían a 181 votos en contra, es decir, cinco más de los que marcan la mayoría absoluta del Congreso. Si los 13 votos de los republicanos se movieran al sí, Sánchez obtendría el respaldo de 182 escaños, y si esos mismos diputados optarán por la abstención los votos en contra se reducirían a 168, lo que permitiría que Sánchez fuera investido por mayoría simple. La abstención de los 10 diputados de Cs no sería suficiente para alcanzar ese resultado ya que los noes seguirían superando a los síes por dos votos. A menos, claro, que EH Bildu también opte por abstenerse, lo que podría hacer este grupo para no alinearse con la derecha de la Cámara.

El panorama es tan enrevesado que puede ocurrir cualquier cosa. Entretanto, el ministro de Fomento en funciones y secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha salido al paso de las voces que alertan sobre los supuestos ‘riesgos’ de un Gobierno de coalición entre su partido y Unidas Podemos. Ábalos ha tildado de “antipatriótico y antidemocrático” que se “niegue la legitimidad democrática de un Gobierno antes incluso de que nazca”. “Insistir en maniobras de desgaste mientras se normalizan relaciones con formaciones que basan su crecimiento en ensoñaciones autárquicas y en una enmienda a la totalidad de la Constitución sólo puede resultar contraproducente para la imagen de España”, ha añadido el ministro en su intervención en un foro empresarial entre España y Estados Unidos.

Ante ello, el número dos del PSOE ha garantizado la “estabilidad política y la seguridad jurídica” del nuevo y primer Gobierno de coalición que, “si todo va bien”, España tendrá “en un mes”. Además, ha asegurado que se “preservará de toda refriega partidista”. Ante la “nueva política” multipartidista de España y los retos que afronta el país, Ábalos ha llamado a las grandes formaciones a “resetear su forma de hacer valer la responsabilidad y el papel que les han dado las urnas”. “Que abandonen dinámicas bloquistas y sean receptivos a una forma mucho más abierta de entender sus legítimas posiciones”, ha recomendado.

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