Los indultos constituyen la pieza clave de las negociaciones de Pedro Sánchez con ERC

Junqueras los necesita para salir de la cárcel y poder ser candidato a la Presidencia de la Generalitat en las elecciones catalanas de primavera

Entre los argumentos que Pedro Sánchez utiliza para convencer a ERC de que facilite su investidura, mediante su abstención en la segunda votación del próximo día 20 de diciembre figura como punto esencial la promesa de indultar a todos los políticos catalanes condenados en el Tribunal Supremo. 

Lo que permitirá a todos los condenados en el Supremo recuperar la libertad y a Oriol Junqueras libarse de la inhabilitación y ser candidato a presidir la Generalitat en las elecciones autonómicas catalanas de primavera de 2020. 

A ello Sánchez añade la garantía de un ‘diálogo’ con el soberanismo catalán ‘dentro de la Constitución’ -se dice en el documento firmado por Sánchez y Pablo Iglesias- que en su opinión sólo garantizan PSOE y Podemos. Así como el riesgo de unas terceras elecciones que podría ganar la derecha si el PP y Cs concurren juntos a unos nuevos comicios tras el que sería el tercer fracaso de Sánchez en la investidura. 

Por todo ello parece plausible que ERC se avenga a facilitar la investidura de Sánchez. Aunque para eso sea posible ERC pretende camuflar dicho pacto con su propuesta de un ‘mesa de negociación’ y la petición de una amnistía para que los indultos se extiendan también a Carles Puigdemont y demás prófugos de la Justicia. Amnistía que es imposible por inconstitucional. 

Sobre todo esto, a lo que ERC parece predispuesta, los representantes de Junqueras pretenden además conseguir la bendición del PDeCAT a pesar que conocen la posición frontal de Puigdemont a la investidura de Sánchez, porque los prófugos quedarán excluidos de los indultos si previamente no regresan a España y son juzgados y condenados. 

Pero también porque Puigdemont considera que manteniendo el bloqueo de la política española y dejando al PSOE en puertas de las terceras elecciones, ello provocaría una grave crisis institucional en España. Situación que les conviene porque consideran que todo lo que sea malo para España será mejor para el proceso independentista catalán. 

Proceso que, por otra parte  como consecuencia de la dura y disuasoria, sentencia del Tribunal Supremo y de los últimos y graves actos de violencia en Cataluña, se está desinflando como lo demuestra la última encuesta publicada por la Generalitat en la que se afirma que el independentismo ha retrocedido en Cataluña del 48% al 41%. Un descenso importante en el que influyó el grave deterioro de la situación económica y social catalana. 

Sin embargo ERC pretende concertar su apoyo a Sánchez con Puigdemont -como hicieron con la moción de censura- porque temen que su pacto con Sánchez deje al PDeCAT como único partido de la oposición al Estado y que ello perjudique las opciones de Junqueras para presidir la Generalitat en las próximas elecciones catalanas. 

Naturalmente se espera que Pablo Iglesias, hoy vicepresidente ‘in pectore’ de Sánchez, se implique a fondo en todo esto para presionar a Junqueras y Puigdemont como ya hizo en días previos a la moción de censura contra Mariano Rajoy. 

Sobre todo porque Iglesias sabe que, después del largo camino recorrido por Podemos, esta es y será su última oportunidad de llegar al Gobierno de España por lo que pedirá a Junqueras y Puigdemont que apoyen ahora la investidura con el argumento -que Sánchez no puede utilizar- de que antes que acudir a unas terceras elecciones Sánchez buscará un pacto con el PP. 

Argumentos claros con los que Sánchez e Iglesias por separado esperan lograr la investidura de Sánchez el 20 de Diciembre para que el Gobierno de coalición del PSOE con Podemos quede constituido antes de Navidad.

RELACIONADO