El PP matiza a Feijóo: la pelota está en el tejado de Sánchez y solo el PSOE puede frenar el pacto con UP

Desde las elecciones del pasado domingo, la cúpula del PP con Pablo Casado al frente ha insistido en que no quiere saber nada de un eventual acuerdo con el PSOE para facilitar un Gobierno de Pedro Sánchez, ya sea de forma activa o mediante su abstención. Pese a todo, hay quien dentro del partido sigue apelando a una “abstención patriótica” para garantizar la gobernabilidad y para evitar lo que ya parece inevitable: que Sánchez tenga que contar con el apoyo de ‘los comunistas de Podemos’ y los independentistas. Es el caso del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que lleva días insistiendo en la necesidad de una gran coalición y que este jueves proponía tender la mano al PSOE.

“Si hay alguien que pueda parar esta coalición entre el PSOE y Podemos con el refrendo de ERC debería hacerlo, cada uno en el ámbito de sus responsabilidades”, dijo Feijóo. Preguntado por si esta postura tiene el “respaldo” del PP, el presidente gallego aseguró que en las declaraciones de la noche electoral de Pablo Casado no vio “ningún veto” que impida hablar con el PSOE. Por lo tanto, apeló a para “un error histórico dentro del PSOE” y añadió que el PP “tiene las puertas abiertas” para hablar.

Lo que dijo Casado tras conocer los resultados del 10-N fue que “la pelota está en el tejado de Pedro Sánchez”, y que su partido quedaba a “la espera de lo que plantee”, pero también dejó claro que el PP “ejercerá su responsabilidad y su alternativa” y que sus intereses son “incompatibles” con el planteamiento que hace el líder socialista.  Más tajante fue el secretario general, Teodoro García Egea, quien llegó a pedir la cabeza del líder socialista la misma noche electoral por la pérdida de escaños del PSOE. Y el lunes, fue todavía más duro cuando proclamó en Onda Cero que “en ningún caso” puede el PP hacer  presidente a Pedro Sánchez, porque hay “un problema de desconfianza y programa”. También emplazó al secretario general del PSOE a “empezar a pensar que a lo mejor no es el mejor candidato para presentarse” a la investidura y liderar una nueva etapa para España, “ya que ni a su izquierda ni a su derecha se fían de él”. “Para mí el interés general pasa por que el señor Sánchez deje de estar en política”, llegó a opinar.

El martes, tras reunir al Comité Ejecutivo Nacional de su partido después de que se hiciera público el preacuerdo para una coalición PSOE-Unidas Podemos, Casado le dijo a Sánchez que se olvidara de “cualquier colaboración” con los populares, dando a entender que no le vaya a buscar para una abstención si finalmente no le salen las cuentas. Además de lamentar que no le hubiera llamado, el líder popular afirmó que “es evidente que (Sánchez) cierra la puerta con estruendo a cualquier colaboración con el PP”. Ese mismo día, a su llegada a la sede de la calle Génova, Feijóo ya pidió a Sánchez que pensara “muy bien” esa alianza con Unidas Podemos y lamentó que en tiempos de Felipe González y Rubalcaba, ya desde la noche electoral del domingo se hubieran sentado a hablar de un acuerdo entre PP y PSOE.

Después, llegaron las declaraciones de Feijóo a favor de la gran coalición entre el PP y el PSOE o, por lo menos, de esa “abstención patriótica” que salvaría al país de unas terceras elecciones en la hipótesis de que a Sánchez no le salgan las cuentas. Y eso es algo que no se puede descartar teniendo en cuenta que su investidura está ahora mismo en manos de ERC que tiene que extremar el órdago independentista para rivalizar con los partidos del mismo sesgo ante la eventualidad de unas próximas elecciones catalanas. Y esa convocatoria podría producirse más pronto que tarde si Carles Puigdemont decide forzarla para dinamitar la gobernabilidad del Estado llevándolo a un bloqueo sin salida. Si pese a todo Esquerra decidiera finalmente un voto que facilite el Gobierno PSOE-Unidas Podemos, los populares no ocultan su preocupación por lo que el independentismo pueda exigir a cambio.

De ahí que a la propuesta de tender la mano a Sánchez no sean ajenos el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ni el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. El dirigente castellanoleonés ha instado a Sánchez este mismo viernes a que “mueva ficha” por “el bien de España” y se aparte de la coalición con Podemos, antes de que el PP pueda ofrecer algún tipo de acuerdo alternativo. Mañueco ha hablado en una rueda de prensa para hacer balance de los cuatro primeros meses de gobierno de coalición entre el PP y Ciudadanos en Castilla y León, acompañado del vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, que pertenece a Ciudadanos y que ha destacado que un acuerdo para la gobernabilidad en el que participe su partido tiene como premisa que tanto el PSOE como el PP estén de acuerdo.

Invitación a los barones socialistas para que se rebelen como en 2016

A todo esto la vicesecretaria de Política Social del PP, Cuca Gamarra, ha hecho algunas matizaciones este viernes que reproducen en su integridad las tesis expresadas por Casado y García Egea a principios de la semana y que desinflan la expectativa de un apoyo popular al líder socialista. Gamarra ha dicho que Sánchez ha marcado un camino que solo los socialistas pueden parar, como “ya han hecho otras veces”, en alusión a las críticas de algunos barones como Emiliano García Page que ha expresado sus reservas sobre el pacto con Unidas Podemos, hasta el punto de afirmar que cuando él gobernó con los morados en Castilla-La Mancha no pudo dormir tranquilo.

“Ese es el único camino que está marcado”, ha incidido Gamarra en una entrevista en TVE, en la que le han preguntado reiteradamente por la opinión del presidente gallego sobre que es “necesario que PSOE y PP hablen para parar el acuerdo” con Podemos. La dirigente popular ha asegurado que todos en el PP comparten su rechazo a ese gobierno “Frankenstein” y ha pedido no entrar en “elucubraciones” ni centrar la atención “en otro punto donde no está la pelota de la negociación del futuro del Gobierno de España”.

Ha insistido, en que “la pelota la tiene Pedro Sánchez” y en que “solo el PSOE puede frenar todo eso” y que es el partido “el que puede, si quiere, pararle”. En una clara invitación a los barones para que reincidan en la crisis del PSOE de 2016 por la abstención a Mariano Rajoy que se cobró la dimisión de Sánchez como secretario general, Gamarra ha recordado que el partido “lo ha hecho otras veces” y ha afirmado que está convencida de que el “cortejo” a ERC iniciado por Sánchez para lograr su apoyo en la investidura resulta “impensable” para el “auténtico PSOE” que tanto aportó al constitucionalismo. “Lo que planteamos es qué opina el PSOE, si es que queda, y no solo es Pedro Sánchez, que tiene un aparato político para ganar elecciones y gobernar. A día de hoy solo hemos escuchado a Pedro Sánchez, pero no qué opina el PSOE”, ha añadido.

Gamarra ha esgrimido en todo momento el pacto con Podemos y el que supuestamente podría cerrarse entre los socialistas y ERC como coartada para que su partido se mantenga al margen de cualquier componenda que rompa el bloqueo político. Es obvio que el PP no podría apoyar de ninguna manera una fórmula con esos ingredientes que concita un rechazo frontal de su electorado. La gran pregunta es hasta qué punto sí apoyaría al PSOE si se deshiciera de esos otros socios, un escenario que tampoco podría convenirle por el miedo a favorecer aún más el crecimiento de Vox dejando a su disposición todo el espacio político de la derecha. Uno que ha empezado a marcar perfil propio ante la formación de Santiago Abascal es el líder del PP vasco, Alfonso Alonso, que ha situado a la extrema derecha fuera del bloque constitucionalista.

Tras indicar que Vox es “un partido democrático” y no ve que tengan intención de saltarse las leyes, ha matizado que lo que ese partido quiere es “liquidar el sistema autonómico que es parte sustancial de la Constitución del 78 por lo que no comparten ese régimen. “Nosotros somos un partido constitucionalista que defiende ese régimen y no podemos presentarnos ante los ciudadanos con un proyecto compartido con ellos. Otra cosa es que en el juego parlamentario sea dialogar y se puedan llegar a acuerdos, como con otros, pero es evidente que nuestros proyectos no son compatibles”, ha subrayado.

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