PSOE y Podemos alcanzan un preacuerdo para un Gobierno de coalición con Iglesias de vicepresidente

El presidente del Gobierno en funciones y el líder de Unidas Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, han comparecido juntos en el Congreso para anunciar un preacuerdo de cara a la formación del nuevo Gobierno. Ambos iniciaron el lunes una negociación exprés sobre la coalición que viene reclamando el partido morado desde el 28-A. De hecho, el preacuerdo es sobre un 'Gobierno de coalición progresista', la condición irrenunciable de los morados, que además no incluye vetos. Es decir, Iglesias podrá ser vicepresidente. El líder morado es el gran triunfador de la jornada después de haber perdido 700.000 votos y 7 diputados.

A pesar de que Sánchez ha dejado claro en repetidas ocasiones que no se siente cómodo con Unidas Podemos dentro del Consejo de Ministros, el preacuerdo excluye cualquier veto como el que puso el PSOE tras el 28-A, el que obligó a Iglesias a dar un paso al lado para que la vicepresidenta fuera Irene Montero. Ahora sí podrá ver cumplida la aspiración que confesó en 2016, antes de frustrar el primer intento de Sánchez de ser investido. Atrás queda la declaración que hizo en septiembre a La Sexta el presidente en funciones, cuando consideró “inviable” la entrada de la formación morada en el Ejecutivo y aseguró que “no dormiría tranquilo, como el 95% de los españoles” si la cartera de Hacienda o la de Energía estuviera en manos de una persona cercana a Pablo iglesias. A estas palabras respondió el propio Iglesias la noche electoral del pasado domingo: “Creo que se duerme peor con más de cincuenta diputados de extrema derecha en el Congreso que con ministras de Unidas Podemos en el Gobierno”.

Ahora, tras las segundas elecciones generales en seis meses y las cuartas en cuatro años, Sánchez e Iglesias han llegado a la conclusión de que toca salir del terreno de las desconfianzas y las recriminaciones. “Es tiempo de dejar atrás cualquier reproche”, ha dicho Iglesias en una breve declaración tras la firma del documento del preacuerdo ante los medios. “El proyecto es tan ilusionante que supera cualquier tipo de desencuentro”, ha añadido Pedro Sánchez después de reconocer que “el acuerdo no fue posible tras las anteriores elecciones” y añadir: “Somos conscientes de la decepción entre los votantes progresistas”. También quedan desterrados los recelos sobre aspectos concretos de la futura colaboración. El nuevo Gobierno, “podrá contar con toda nuestra lealtad”, ha subrayado Iglesias en alusión a la cuestión catalana aunque sin mencionarla. “Va a ser rotundamente progresista”, ha detallado Sánchez sobre el futuro Ejecutivo y ha asegurado que “lo único que no cabrá será el odio y la confrontación entre españoles”.

Sánchez ha hablado de la decepción de los votantes de izquierdas pero ni él ni Iglesias han mencionado otro de los factores que sin duda han acelerado los trámites para llegar al preacuerdo: los 52 diputados de la extrema derecha de Vox que a partir de diciembre se van a sentar en el hemiciclo del Congreso. Ese es también el motivo de que al PP no le interesara en ningún caso un acuerdo de ‘gran coalición’ o de ‘gran abstención’ con los socialistas, que con un Cs reducido a la irrelevancia hubiera dejado todo el espacio de la derecha a los de Santiago Abascal.

El presidente en funciones ha aclarado que “es un acuerdo para cuatro años que nace con el propósito de abrirse a otras fuerzas políticas” y ha informado de que “desde hoy mismo el PSOE abre una ronda de contactos”. Se trata, ha dicho también, de un acuerdo de legislatura basado en “la cohesión, en la lealtad, en la solidaridad gubernamental y en la voluntad de aprovechar los perfiles más idóneos” para el desempeño de las distintas responsabilidades de Gobierno. Aunque todavía falta mucho para poner nombres a las distintas carteras ministeriales, habrá que ver si prospera el anuncio que hizo el líder socialista en el debate electoral: que quería tener una vicepresidencia económica al frente de la cual estuviera la actual ministra del ramo, Nadia Calviño, que no es precisamente uno de los perfiles más del agrado de Podemos. De hecho, en ese mismo debate Iglesias interpretó la propuesta como un guiño de Sánchez a la derecha.

La sopa de letras y el galimatías de cifras para superar la investidura

Una vez llegado el momento de negociar con los partidos que tienen representación parlamentaria, el sudoku no se presenta sencillo. PSOE (120 escaños) y Unidas Podemos (35) suman 155 votos con los que ni siquiera se acercan a los 176 de la mayoría absoluta. En principio, pueden contar con los 3 de Más País, el voto del BNG, que ya ha dicho que está por la gobernabilidad, el del cántabro PRC, que fue el único que votó a favor de la investidura de Sánchez en julio, el diputado de Teruel Existe y los dos votos de Coalición Canaria (aún por decidir) y Nueva Canarias. Con todo esto, llegarían a los 163. Aun en el caso de que los 10 diputados de Cs cambien el rumbo impuesto por el recién dimitido Albert Rivera y pasen del no al sí o la abstención -de momento el partido se ha ratificado en el voto negativo a través de un comunicado-, será clave lo que haga ERC que tiene 13 diputados. El PNV, que cuenta con 7, también es una pieza fundamental del tablero, pero si apoya con el sí la investidura de Sánchez aún faltarían 6 votos para llegar a los 176. Habría que esperar a la segunda votación, la que solo requiere mayoría simple, siempre y cuando se cumplieran las expectativas más favorables a la investidura.

Enfrente está la derecha -PP (88 escaños), Vox (52) y Navarra Suma (2)- con 142 votos en total. Si los independentistas a los que no representa Esquerra deciden votar en contra del candidato socialista, lo que es más que previsible cuando no vean satisfechas sus reivindicaciones de celebrar un referéndum de autodeterminación y de un indulto a los presos del ‘procés’, llegarían a los 157 votos negativos: 142 + 8 de JxCat, 5 de EH Bildu y 2 de la CUP. Si ERC se uniera a ellos, alcanzarían los 170 noes. Con una supuesta abstención de Cs, estaríamos ante un empate que solo se rompería en segunda votación, si algún diputado rompiera la disciplina de voto de su grupo y propiciara la mayoría simple a favor del candidato.

Sobre si ERC se despegaría del bloque del no para incorporarse al del sí existen dudas. Dudas que se han visto acrecentadas por la votación que se ha producido este martes en el Parlament dando luz verde a una moción de la CUP que insiste en instar al ejercicio del ‘derecho’ a la autodeterminación. La aprobación de la iniciativa ha sido posible gracias a una maniobra del republicano presidente de la Cámara, Roger Torrent, que ha adelantado la hora de la sesión plenaria para que se produjera antes de un nuevo pronunciamiento del Tribunal Constitucional suspendiendo el acuerdo de la Mesa para tramitar la moción.

Del ‘no’ a la coalición con UP al ‘no’ a la gran coalición con el PP

Los socialistas superaron sus reticencias ante el pacto con Unidas Podemos este lunes, en la reunión de su Ejecutiva. En la rueda de prensa posterior, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, dejó claro que su partido abriría las negociaciones con el resto de las formaciones políticas mirando primero a la izquierda y descartando la gran coalición con el PP.

Ábalos recalcó que lo que quiere el PSOE es un Gobierno progresista para lo que el partido estaba dispuesto a ponerse en contacto con Unidas Podemos y sus confluencias y con los partidos minoritarios dispuestos a pactar. Formaciones en definitiva, dijo, que “no quieren bloquear España”. Entre los “bloqueadores”, Ábalos incluyó a ERC y no solo descartó la gran coalición sino también la ‘gran abstención’ de los populares para facilitar el Gobierno socialista. Sí subrayó también que los socialistas esperan el apoyo de Ciudadanos, porque ese partido ya dijo en campaña que no bloquearía. Es decir, lo que busca el PSOE es una suma de las fuerzas de izquierda con formaciones regionalistas y nacionalistas “proclives” al pacto. Y ahí entraría también Cs, muy debilitada tras quedarse con diez escaños y haber dimitido su líder, Albert Rivera.

“No va a haber frente común con el PP porque nuestra función ahora es administrar el caudal de respaldo que tenemos para gobernar con las ideas de nuestro programa y ser el muro de contención de la ultraderecha. El PP representa a la derecha y es nuestro adversario político”. Esto fue lo que dijo también el lunes la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, en Onda Cero.

Según el documento del preacuerdo que están avanzando algunos medios, las dos formaciones tienen abierta aún una negociación sobre la estructura y el funcionamiento del nuevo gobierno, que perseguirá situar a España como “referente de la protección de los derechos sociales en Europa, tal y como los ciudadanos han decidido en las urnas”. Eso significa establecer una serie de prioridades como combatir la precariedad del mercado laboral y garantizar trabajo digno, estable y de calidad, blindar las pensiones y establecer el derecho a la vivienda, trabajar por la regeneración y luchar contra la corrupción, luchar contra el cambio climático…

Respecto a Cataluña, el asunto que más ha obstaculizado un entendimiento entre el PSOE y Unidas Podemos por la postura de los morados y de su franquicia catalana, los comunes, a favor del referéndum de autodeterminación y su apoyo a los que ellos llaman ‘presos políticos’, la redacción es un tanto ambigua. Eso sí, se dejan muy claros los límites de cualquier iniciativa para superar el conflicto: la Constitución y la ley. En concreto, se dice que “el Gobierno de España tendrá como prioridad garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política. Con ese fin, se fomentará el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución. También se fortalecerá el Estado de las autonomías para asegurar la prestación adecuada de los derechos y servicios de su competencia. Garantizaremos la igualdad entre todos los españoles“.

Pedro Sánchez ha publicado un tuit en el que reproduce una imagen del documento firmado:

El texto íntegro del preacuerdo es el siguiente:

El PSOE y Unidas Podemos hemos alcanzado un preacuerdo para conformar un Gobierno progresista de coalición que sitúe a España como referente de la protección de los derechos sociales en Europa, tal y como los ciudadanos han decidido en las urnas.

Ambas formaciones comparten la importancia de asumir el compromiso en defensa de la libertad, la tolerancia y el respeto a los valores democráticos como guía de la acción de gobierno de acuerdo con lo que representa la mejor tradición europea.

Los ejes prioritarios de actuación del gobierno progresista de coalición se centrarán en dar respuesta a los principales retos que tiene ante sí la sociedad española en su conjunto:

1.- Consolidar el crecimiento y la creación de empleo. Combatir la precariedad del mercado laboral y garantizar trabajo digno, estable y de calidad.

2.- Trabajar por la regeneración y luchar contra la corrupción. Proteger los servicios públicos, especialmente la educación – incluyendo el impulso a las escuelas infantiles de cero a tres años-, la sanidad pública y la atención a la dependencia. Blindaje de las pensiones de nuestros mayores: asegurar la sostenibilidad del sistema público de pensiones y su revalorización conforme al coste de la vida. La vivienda como derecho y no como mera mercancía. Apostar por la ciencia como motor de innovación económica y dignificar las condiciones de trabajo del sector. Recuperar talento emigrado. Controlar la extensión de las casas de apuestas.

3.- Lucha contra el cambio climático: la transición ecológica justa, la protección de nuestra biodiversidad y la garantía de un trato digno a los animales.

4.- Fortalecer a las pequeñas y medianas empresas y a los/as autónomos/as. Impulsar la reindustrialización y el sector primario. Facilitar desde la Administración las bases para la creación de riqueza, bienestar y empleo, así como el impulso digital.

5.- Aprobación de nuevos derechos que profundicen el reconocimiento de la dignidad de las personas como el derecho a una muerte digna, a la eutanasia, la salvaguarda de la diversidad y asegurar España como país de memoria y dignidad.

6.- Asegurar la cultura como derecho y combatir la precariedad en el sector. Fomentar el deporte como garantía de salud, integración y calidad de vida.

7.- Políticas feministas: garantizar la seguridad, la independencia y la libertad de las mujeres a través de la lucha decidida contra la violencia machista, la igualdad retributiva, el establecimiento de permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles, el fin de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y la elaboración de una Ley de igualdad laboral.

8.- Revertir la despoblación: apoyo decidido a la llamada España vaciada.

9.- Garantizar la convivencia en Cataluña: el Gobierno de España tendrá como prioridad garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política. Con ese fin, se fomentará el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución. También se fortalecerá el Estado de las autonomías para asegurar la prestación adecuada de los derechos y servicios de su competencia. Garantizaremos la igualdad entre todos los españoles.

10.- Justicia fiscal y equilibrio presupuestario. La evaluación y el control del gasto público es esencial para el sostenimiento de un Estado del bienestar sólido y duradero. El Gobierno impulsará políticas sociales y nuevos derechos con arreglo a los acuerdos de responsabilidad fiscal de España con Europa, gracias a una reforma fiscal justa y progresiva que nos acerque a Europa y en la que se eliminen privilegios fiscales“.

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