Máxima preocupación en PSOE y PP, euforia en Vox, optimismo en UP y pánico total en Cs

Abascal se perfila como el triunfador moral, Rivera teme el hundimiento, Iglesias confía resistir, Casado mejorar y Sánchez superar el resultado del mes de abril

Felices se las prometía estas elecciones del 10-N Pedro Sánchez cuando decidió la repetición. Y lo mismo pensaban en el PP y en los ámbitos más influyentes de los poderes económicos del país que veían en todo esto el final del ‘Gobierno Frankenstein’ del PSOE con Podemos y ERC que fracasó a finales de julio y una excelente oportunidad para la ‘gran coalición’ con la recuperación del bipartidismo. 

Pero la escopeta electoral la cargó el diablo que, en este caso, no es otro que Santiago Abascal a quien todas las encuestas le atribuyen el triunfo moral y cerca o más de 50 escaños. 

Y si eso es cierto y ese otro diablo, ‘cojuelo’, que es Pablo Iglesias aguanta el tirón y mantiene sus 42 escaños o los mejora a Sánchez el disparo de la repetición electoral le saldrá por la culata. Mientras en la clase política del país se escenificará, en idas y venidas de negociaciones obligadas, una nueva versión de ‘La Escopeta nacional de L. G. Berlanga, a nada que el resultado de este 10-N confirme un bloqueo peor que el del 28 de abril. 

Y todo ello con Cataluña rota y chamuscada por la violencia pretoriana de Torra, tras la sentencia del Tribunal Supremo; y mientras la momia de Franco ya descansa sonriente en su nuevo pabellón de Mingorrubio tras su salida a hombros y con honores de laureada y helicóptero oficial (la ministra Delgado en el rol de viuda) Del Valle de los Caídos. 

Un espectáculo a lo Halloween y electoral forzado por Sánchez y del que huyó desconcertado Pablo Casado, dejando vía libre a Abascal, que se puso las botas de montar para relanzar su ‘reconquista’ sobre el mapa nacional. 

En Alemania festejan el 30 aniversario de la caída del muro de Berlín y en España este gobierno en funciones, que dice ser el ‘amo’ de los fiscales, ha resucitado a Franco, de quien nadie se acordaba y que muchos ni siquiera conocían, para levantar el muro que rompe por la mitad el gran pacto de la reconciliación nacional que se acordó al inicio de la transición. 

Y ¿que van a decir hoy de todo esto, y de la crisis económica que ya está aquí, los españoles en las urnas? Pues esta noche se sabrá pero si Sánchez no supera los 123 escaños del 28-A, Pablo Casado no llega a los 90 y Albert Rivera se hunde, además del batacazo del bipartidismo cuando parecía que era su oportunidad de renacer con fuerza, los extremos populistas de Pablo Iglesias y Abascal saldrán reforzados. 

Eso es al menos lo que dicen las últimas encuestas privadas aunque la del CIS de Tezanos (otro que se la juega) le pronosticó a Sánchez una holgada victoria de hasta 150 escaños, que fue lo que le indujo a repetir la jornada electoral. 

Y ¿que pasará con los pactos de investidura y de Gobierno? Pues caben distintas variantes que van de la gran coalición de PSOE y PP, a la coalición de izquierda de PSOE y Podemos con abstención de ERC. Y al gobierno solitario del PSOE con la abstención del PP que también podría abstenerse si Cs salva los muebles y Sánchez se entiende con Rivera. 

Todo es incierto y todo es posible salvo unas terceras elecciones que, en ese caso, ganaría de lejos la abstención. Incluso sería posible también un gobierno de unidad nacional y constitucional sin Sánchez y presidido por Josep Borrell para hacer frente a la crisis económica y al desafío catalán. 

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