Treinta años de la caída del Muro de Berlín: el error que precipitó su derrumbe

Guenter Schabowski, miembro del Politburó de Alemania del Este, anunció el 9 de noviembre de 1989, el fin de la separación de Alemania

Fueron solo unas pocas palabras, pronunciadas más bien apresuradamente y aún así supusieron el fin de la división de Alemania: “Hasta donde sé… es efectivo de forma inmediata… sin demora“, dijo Guenter Schabowski, un miembro del Politburó de Alemania del Este.

Pronunciadas la noche del 9 de noviembre de 1989 delante de reporteros internacionales en Berlín Oriental, la ahora infame frase de Schabowski hizo historia.

Poco antes, las autoridades de la República Democrática Alemana (RDA) habían redactado una ley de viaje que estipulaba quién podía entrar y salir entre Berlín Oriental y Berlín Occidental, una frontera clave en el Telón de Acero y que estaba cerrada para la mayoría la mayor parte del tiempo.

Al ser preguntado por la nueva medida, Schabowski dijo a la prensa, casi de forma casual, que las visitas privadas al extranjero serían posibles en un futuro sin condiciones especiales. Sus camaradas no lo sabían aún: el comunicado de prensa estaba previsto que se publicara al día siguiente.

Al ser preguntado para que aclarara cuándo entraría en vigor la nueva ley, un inseguro Schabowski se puso a revisar sus papeles y respondió con las palabras anteriores, que ya era efectiva. Había anunciado, aunque de forma no intencionada, la apertura de las fronteras de Alemania Oriental.

Los medios de la RDA difundieron la noticia casi de forma inmediata. En los puestos de control fronterizo en Berlín Oriental, pronto se vivieron escenas tumultuosas, con familiares y amigos que acudían a cruzar la frontera. Nadie sabía seguro si era un rumor, un desliz o una decisión válida, pero en unas horas ya no importó.

El primer paso en abrir fue el del puesto de control de Bornholmer Strasse en Berlín, seguido de otros. Miles de ciudadanos de la RDA cruzaron al oeste, caminando por delante de soldados completamente sorprendidos.

La noticia también sorprendió al canciller de Alemania Occidental, Helmut Kohl, quien estaba en Varsovia en esos momentos. El Bundestag cerró su sesión y los parlamentarios comenzaron a cantar el himno nacional. Pero las palabras de Schabowski solo fueron el detonante de algo que había venido fraguándose en las semanas anteriores con manifestaciones multitudinarias en la RDA y una emigración masiva hacia el oeste.

Desde mediados de 1989, miles de alemanes orientales comenzaron a huir ilegalmente a Austria a través de Hungría, muchos de ellos buscando refugio en la embajada de la RFA en Budapest y Praga. La situación se intensificó en otoño.

La cronología de los hechos

4 de septiembre: Unos 1.000 manifestantes se concentran delante de la iglesia de San Nicolás, en Leipzig, para reclamar libertad de viaje. Esto da pie a la celebración de las ‘Manifestaciones de lunes’, una serie de protestas pacíficas contra el Gobierno de la RDA.

10 de septiembre: Hungría anuncia la apertura de sus fronteras con Austria para los alemanes del este, algunos de los cuales han estado esperando en ellas durante semanas. Para finales de octubre, unos 50.000 personas habían llegado a Alemania Occidental.

30 de septiembre: En declaraciones desde el balcón de la Embajada alemana en Praga, el ministro de Exteriores, Hans-Dietrich Genscher, anuncia a miles de alemanes del este delante del edificio: “Hemos venido hasta vosotros para deciros que hoy vuestra emigración…”

El resto de la frase quedó ahogado por los gritos de júbilo. La presión sobre la embajada continúa. Los trenes salen uno tras de otro con unos 17.000 fugitivos que abandonan Praga, vía Alemania del Este, hacia Alemania Occidental.

7 de octubre: Tienen lugar protestas en varias ciudades de la RDA con motivo del 40 aniversario de la fundación del país y se produce una respuesta violenta por parte de las fuerzas de seguridad en algunos de los casos.

9 de octubre: Durante la mayor ‘Manifestación de Lunes’ en Leipzig hasta la fecha, con unos 70.000 participantes, el mensaje es: “Somos el pueblo, no a la violencia”.

18 de octubre: El líder del Partido Comunista y de la RDA, Erich Honecker, es apartado de sus puestos para ser sucedido por Egon Krenz.

3 y 4 de noviembre: Otros 5.000 fugitivos entran en la embajada en Praga. Bajo la presión del Gobierno de Checoslovaquia, los líderes de la RDA permiten a sus ciudadanos marchar hacia la RFA. En cuatro días, unas 62.500 personas se marchan a Alemania Occidental, según el Ministerio del Interior en Praga.

4 de noviembre: Una manifestación con entre 500.000 y un millón de personas tiene lugar en la plaza Alexanderplatz, en Berlín Oriental.

7 de noviembre: El Gobierno de la RDA dimite y en unos días el Politburo, el comité central del Partido Comunista, es reestructurado.

9 de noviembre: Durante una rueda de prensa, el miembro del Politburó Guenter Schabowski anuncia que en el futuro se permitirá a los alemanes del este viajar con mayor libertad para, a renglón seguido, aclarar que la medida entrará en vigor “sin demora”.

Un muro invisible que aún divide a Alemania

El muro cayó. Pero 30 años después, y pese a los grandes esfuerzos de cohesión, persisten las diferencias económicas, sociales, políticas y culturales entre el este y el oeste, algunas de las cuales alimentan en la antigua Alemania oriental el ascenso de la ultraderecha.

Cerca de la localidad de Probstzella, cuando la carretera 85 cruza una zona boscosa, un pequeño desvío lleva, en unos metros, a una pista forestal en la que se alza una discreta torre blanca, de base cuadrada y dos pisos de altura. Es una de las torretas con las que la Alemania comunista pespunteó la frontera con la República federal entre 1961 y 1989, desde la que se disparaba a quien tratase de huir del país.

Desde la carretera, sin embargo, apenas se percibe el momento en el que se atraviesa la antigua frontera, el actual paso entre los estados federados de Baviera y Turingia. Y pudiera parecer en esa calzada uniforme que las diferencias entre uno y otro lado se han subsanado después de tres décadas. Pero la realidad es bien distinta.

Renta, desempleo, población

Kronach, el distrito bávaro al sur de la frontera, en la antigua Alemania occidental, disfruta de una renta per cápita por encima de los 31.000 euros, según la Oficina Federal de Estadística (Destatis). Su vecino del norte, el distrito de Saalefeld-Rudolstadt, de la extinta República Democrática (RDA), tiene una renta per cápita que no alcanza los 24.000 euros. Más de 7.000 euros en apenas unos metros.

La frontera puede verse en otros indicadores socioeconómicos. La tasa de desempleo en Turingia el pasado agosto era del 5,3 % (y en los cinco “Länder” de la Alemania del este menos Berlín, del 6,4 %), cuando en Baviera era del 2,9 % (y la media del oeste estaba en el 4,8 %). También es evidente en la demografía. La edad media entre los bávaros es de 43,6 (con datos de Destatis de 2016), por ser uno de los estados más dinámicos y ricos; mientras que la de Turingia era 47,0 años, la segunda más elevada tras Sajonia-Anhalt, otra antigua región de la RDA.

Ésta es la regla, no la excepción. El último informe anual sobre el Estado de la Unión Alemana, presentado a finales de septiembre, reconoce que en la actualidad el poder adquisitivo del este supone un 75 % del de la Alemania occidental y que los salarios brutos y la renta disponible equivalen al 85 % del de la otra mitad del país. Pero el documento prefiere poner el acento en la significativa mejora que ha experimentado el cuadro macroeconómico de toda la región en las últimas tres décadas. En 1990 el poder adquisitivo en la RDA era un 43 % del de la RFA.

“Si miramos cuál era la situación en Alemania y en Europa hace 30 años, podemos decir que la reunificación fue un golpe de suerte en nuestra historia alemana”, aseguró al presentar este estudio el comisionado del Gobierno alemán para los nuevos estados federados, Christian Hirte, cristianodemócrata de 43 años que pasó sus primeros 13 en la RDA. “Casi nadie podía imaginarse entonces lo rápido que podía llevarse a cabo la reunificación y lo que hemos conseguido en los últimos 30 años”, agregó.