Los Mossos se reúnen el jueves para adelantarse a Torra que les tiene en la picota

Este jueves se reunirá la cúpula de los Mossos, según avanza ‘La Vanguardia’, para analizar la situación que se ha producido por la violencia en las calles de Cataluña y la desautorización expresa del presidente de la Generalitat, Quim Torra, y de parte del Govern hacia su actuación para contenerla. Los Mossos han pasado se ser héroes para el independentismo durante el otoño de 2017 a convertirse en los villanos de la represión de los disturbios y los altercados que se han producido durante toda la semana pasada. Cuentan con la protección e su conseller, Miquel Buch, pero poco más. Torra, nada menos, les exige responsabilidades.

En contraste con las críticas que recibe la policía autonómica catalana, la Generalitat no se ha presentado esta vez como acusación particular en los procesos abiertos contra los detenidos en los disturbios. Lo habitual es que el Departamento de Interior comparezca como acusación, en los procesos en los que hay mossos lesionados, como es el caso. Pero esta vez el Govern ha preferido ponerse del lado de los violentos.

Eso es lo que se vio el martes cuando en una comparecencia ante la prensa Torra anunció una doble investigación sobre ellos. En concreto, habló de la creación de una comisión de investigación en el Parlament y otra dentro del propio cuerpo policial. Explicó que en la reunión que celebró el Govern este martes había pedido al conseller de Interior, Miquel Buch, que iniciara inmediatamente “todas las investigaciones que sean necesarias” sobre la actuación de los Mossos d’Esquadra durante la última semana para reprimir las protestas contra la sentencia del procés. A su juicio, la policía catalana debe analizar “todas las actuaciones que no se hayan adecuado a los protocolos” y abrir los expedientes internos que sean necesarios para depurar responsabilidades.

La cuestión es que la colaboración entre los Mossos y la Policía Nacional que no deja de alabar el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska -de “inmejorable” la ha llegado a calificar- ha irritado al independentismo que en las concentraciones ha gritado consignas contra ellos como “esa senyera que lleváis, no la merecéis” o incluso “¡pim, pam, pum, que no quede ningú!”. La excelente relación entre independentistas y policía catalana -“connivencia” la llama el Tribunal Supremo en la sentencia del ‘procés’- se ha truncado en una abierta hostilidad, hasta el punto de que la CUP está planteando la disolución de la unidad de antidisturbios de los Mossos así como la dimisión o cese del conseller de Interior, Miquel Buch. Los CDR lanzaron el lunes una lluvia de globos de pintura en la Conselleria d’Interior para pedir también la marcha de su titular.

Buch estuvo la semana pasada muy cuestionado hasta el punto de que el miércoles su cese llegó a considerarse cosa hecha tras los primeros días de violencia en las calles de Cataluña y de actuación conjunta de los distintos cuerpos policiales para frenarla. Finalmente no se produjo tras una reunión en la que el vicepresidente del Govern, Pere Aragonés, le ganó el pulso a Torra después de que a las peticiones de dimisión de los radicales se sumaran diputados de JxCat, un sector de ERC y el entorno del ex president, Carles Puigdemont.  El consejero de Interior, después de posponer tres veces la rueda de prensa, convocó a los medios por la tarde para insistir en que “no hay ninguna excusa para practicar la violencia y cualquier tipo de violencia será perseguida”. “Ni el pueblo catalán ni el independentismo pasan por la violencia. Pasan por el civismo y el pacifismo”, dijo mucho antes de que Torra se decidiera a condenar los altercados y actos vandálicos.

Este martes, frente a la desconfianza que Torra había mostrado hacia su Policía, Buch aseguró que tiene “plena confianza” en ella, aunque admitió que en un colectivo de 17.000 agentes puede haber “errores”, por lo que están recopilando imágenes de sus actuaciones en los disturbios para decidir si abren expedientes. El conseller compareció tras la reunión del gabinete de crisis creado para seguir los disturbios e hizo esta declaración: “Todo el país debe saber que los Mossos son unos trabajadores públicos que tienen sus reglamentos. Todo está reglado y es público. Les pido, por favor, confianza en el cuerpo de los Mossos. La misma confianza que transmito yo a los Mossos, la pido (a la ciudadanía): si en algún caso alguna actuación no se ha ajustado a los protocolos, el cuerpo velará para corregirlo”.

Buch insistió en que la Consellería de Interior tiene un “interés absoluto” para “corregir” las eventuales intervenciones de los mossos desde el pasado lunes que no se hayan podido ajustar a los protocolos establecidos. A preguntas de los periodistas, el conseller indicó que no le consta que por el momento la División de Asuntos Internos (DAI) haya abierto algún expediente por algunas intervenciones de los Mossos en los disturbios, después de que varios sectores del independentismo hayan denunciado que hubo agentes que se han extralimitado con actuaciones desproporcionadas.

Quien sí se pronunció el martes es el director de la Oficina de Derechos Civiles y Políticos de la Generalitat, Adam Majó, en un tono muy crítico hacia la policía catalana. “La gestión del orden público en las jornadas de protesta tuvo deficiencias importantes y graves, tanto en lo que respecta a Mossos como a Policía Nacional”, apuntó el director de la Oficina. El conseller, en cambio, evitó poner nota a la actuación de los Mossos, por considerar que no le corresponde a él, pero destacó que con sus actuaciones han velado para la seguridad de todos los ciudadanos y enfatizó que, como durante los últimos años, han estado “a la altura”.

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