La obesidad provoca también un descenso de la testosterona en los jóvenes que la padecen

La obesidad, un factor de riesgo para muchas enfermedades, está también relacionada con un descenso de los niveles de testosterona -la principal hormona sexual masculina- entre los jóvenes que la padecen. Lo han comprobado científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) adscritos a la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga), pertenecientes al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA).

La investigación ha concluido que más del 25 por ciento de los hombres con obesidad presentan niveles reducidos de la principal hormona sexual masculina, y que ese porcentaje se eleva hasta el 80 por ciento en los casos de obesidad más extrema.

El estudio, cuyas conclusiones se han publicado en la revista Obesity, recuerda que durante los últimos años ya se había constatado que el déficit de testosterona asociado a la obesidad estaba aumentando en el mundo, aunque se desconocía la prevalencia entre los hombres jóvenes.

La investigación, dirigida por los endocrinólogos del CIBEROBN José Carlos Fernández García, María Molina Vega y Francisco Tinahones, ha señalado que el exceso de peso es el factor que más estrechamente se relaciona con el descenso de los niveles de testosterona.

El estudio, en el que han participado seis centros de salud del área metropolitana de Málaga, ha demostrado también que otros factores relacionados con el descenso en los niveles de testosterona son el incremento de la edad y la reducción en las concentraciones plasmáticas de LH, una hormona que estimula la producción de testosterona a nivel testicular.

José Carlos Fernández ha destacado que la aparición de niveles reducidos de testosterona en el varón “no es una cuestión baladí”, ya que el descenso de esa hormona se ha relacionado con múltiples problemas médicos, informa una nota de prensa del CIBEROBN.

Entre éstos ha citado una peor composición corporal (más grasa y menos músculo), un incremento de la resistencia a la insulina, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, disfunción eréctil, enfermedades cardiovasculares e incluso una mayor mortalidad a largo plazo.

La investigadora María Molina ha señalado que la obesidad se ha convertido “en una de las mayores epidemias sanitarias de nuestro tiempo”, y ha recordado que el número de personas con obesidad en Europa se ha triplicado en las últimas dos décadas.

Más de 700 millones de personas tienen obesidad en todo el mundo y en España se estima que más del 20 por ciento de la población presenta obesidad”.

El director científico del IBIMA y coautor de la publicación, Francisco Tinahones, ha incidido en que el estudio se ha realizado exclusivamente en menores de 50 años que no tuviesen diabetes ni enfermedades crónicas.

Todos los investigadores, señala la misma nota, han destacado la importancia de implementar en estos pacientes estrategias para abordar el exceso de peso y promover un estilo de vida saludable para evitar la obesidad y las posibles complicaciones asociadas.