Sánchez ‘no descarta ningún escenario’ para Cataluña y defiende la moderación de la respuesta

Ante la deriva de las protestas contra la sentencia del ‘procés’ hacia una batalla campal en las principales ciudades de Cataluña, el presidente en funciones, Pedro Sánchez, ha convocado este miércoles a los tres principales líderes de la oposición: Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias. Una vez concluida la ronda, Sánchez ha comparecido con varios mensajes muy claros: no descarta ninguno de los escenarios posibles para Cataluña -Ley de Seguridad Nacional o artículo 155 de la Constitución- pero antes agotará todos los instrumentos que la ley pone a su disposición; respeta las manifestaciones pacíficas de protesta contra la sentencia pero no va a consentir que grupos violentos perfectamente organizados se impongan a la convivencia y exige a Torra y su Govern que cumplan con su ‘deber político y moral’ de condenar esa violencia.

En una declaración institucional desde Moncloa, el jefe del Ejecutivo ha asegurado que los ciudadanos en Cataluña “tienen el derecho a vivir en paz” y eso “es incompatible con la actitud de los grupos violentos”. “El legítimo derecho de manifestación reconocido en la Constitución debe estar amparado, sin embargo no hay causas, no hay razones o ideales que justifiquen el uso de la violencia en una democracia como la española. Por eso, la primera obligación es garantizar el derecho a convivir”, ha dicho y ha hecho un llamamiento a Torra para que condene “sin excusas y sin paliativos” el uso de la violencia y deje de ocultarse “tras cortinas de fuego”.

El presidente ha insistido en que la respuesta del Gobierno seguirá basada en las tres reglas que viene reiterando en los últimos días y que son “firmeza, unidad de los partidos y proporcionalidad en la respuesta”. Por eso ha rechazado la aplicación ahora del 155 o la Ley de Seguridad Nacional porque, según ha dicho, “es muy importante que los violentos y quienes los amparan o jalean, aunque sea de palabra”, se enfrenten a la “moderación” como respuesta, ya que su esperanza es que el Gobierno entre en sus “provocaciones”. “La moderación es otra forma de fortaleza”, ha proclamado.

La postura de Sánchez ante la radicalización de las protestas independentistas por la sentencia del ‘procés’ ya había sido avanzada a lo largo del día por otros miembros de su Gobierno a medida que los líderes de la oposición iban desfilando por Moncloa. El primero ha sido Pablo Casado, que ha llevado bajo el brazo un extenso pliego de peticiones entre las que destacan dos: aplicar ya la Ley de Seguridad Nacional e instar a la Fiscalía a que actúe contra Torra por incitar a las movilizaciones contra las condenas de los exlíderes independentistas. Ninguna de las dos se va activar de forma inmediata.

Por lo que se refiere a la Ley de Seguridad, Sánchez y sus ministros se han llenado la boca de alabanzas al papel desempeñado por los Mossos en la reacción ante los altercados y su perfecta coordinación con otros cuerpos policiales. Ese es el motivo por el que el Ejecutivo no ve de momento la necesidad de tomar el control de la policía autonómica catalana. “Cuando la coordinación y cooperación tienen los niveles actuales y la profesionalidad de los mossos es manifiesta me parecería una imprudencia analizar otros posibles campos de actuación”, ha dicho ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska en declaraciones a TV3 y la Cadena SER. No obstante, Marlaska ha recalcado que el Gobierno actuará y aplicará la ley “según el supuesto que se vaya verificando” y siempre con el objetivo de garantizar la vigencia de la ley.

Eso sí, tanto Marlaska como otros miembros del Gobierno han pedido a Torra que condene la violencia. Más de doce horas después de que estallaran los altercados en las principales ciudades catalanas en medio del miedo y el estupor de la mayoría de los ciudadanos, el presidente de la Generalitat no había dicho una palabra al respecto. Después de que los medios le persiguieran para arrancarle unas palabras sobre una situación con tintes de crisis, se ha desmarcado de la violencia pero ha seguido obviando la condena de los disturbios y los radicales que los provocaron.

En los mismos términos que Marlaska se ha pronunciado el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en una comparecencia posterior al encuentro de Sánchez con Casado. El dirigente socialista ha asegurado que “no es el momento de aplicar la Ley de Seguridad Nacional” y ha hecho un llamamiento a los partidos de la oposición para que no caigan en la tentación de aprovecha para lanzar mensajes electoralistas. “Ahora no toca poner en cuestión la fortaleza del Estado de Derecho, ni a ninguno de sus tres poderes. Yo pediría lealtad y confianza. El Estado sabe responder pero ha de hacerlo dentro de la serenidad”, ha dicho y ha lanzado otra petición al PP y Cs, que no se dejen llevar por la ultraderecha que “está afanosamente marcando las posibilidades de otras fuerzas”.

Ábalos ha urgido a Torra a condenar los “actos vandálicos” que se están registrando y que “perjudican la imagen de Cataluña y la de España” y le ha instado a no “volver a caer en la tentación de estimularlos mediante el subterfugio de aplaudir las movilizaciones ciudadanas”. Todos los ministros que se han pronunciado sobre los acontecimientos en Cataluña han pedido a Torra que condene la violencia, pero el presidente de la Generalitat ha evitado hacerlo pese a la insistencia de los periodistas que le han interpelado durante la marcha independentista en la que ha participado. Torra, que siempre se siente más cómodo en el papel de activista, se ha limitado a responder que su Govern está “al lado de la gente”.

Pedro Sánchez ha apelado en su comparecencia a la unidad de los partidos para hacer frente al desafío de los radicales independentistas. Antes que él, lo ha hecho su vicepresidenta, Carmen Calvo, que ha reclamado a la oposición “lealtad y compromiso con el Gobierno” y apoyar las medidas que decida para “encontrar salidas” a la situación de Cataluña y garantizar la convivencia de todos los catalanes. Ábalos se ha sumado al llamamiento pero desde una perspectiva más crítica. El titular de Fomento ha expresado su “decepción” con la “sobreactuación” de Casado tras reunirse con el presidente. En concreto, le ha pedido que “renuncie al espectáculo” y le ha recordado que la sentencia del ‘procés’ se refiere a unos hechos que ocurrieron cuando gobernaba en España Mariano Rajoy. “Los hechos ocurrieron cuando gobernaba Rajoy, que provocó, consintió, toleró y reprimió equivocadamente dos simulacros de consultas, que permitió dos leyes de desconexión y una declaración de independencia”, ha afirmado.

¿A qué se refería Ábalos al hablar de la ‘sobreactuación’ de Casado? Pues seguramente a la larga lista de demandas que ha enumerado ante los medios tras su entrevista con el presidente. El líder del PP, por ejemplo, cree que la Fiscalía General del Estado debe actuar “de inmediato” contra Torra, el presidente del Parlament, Roger Torrent, y otros cargos del Ejecutivo catalán por “incitar los desórdenes públicos y la desobediencia” y “participar en este mismo momento en el sabotaje” de infraestructuras del Estado como el corte de carreteras, en alusión a las ‘marchas por la libertad’ que han arrancado este miércoles y en las que participa buena parte del Govern, incluido su presidente.

Casado también propone actuar ya contra los CDR y el movimiento ‘Tsunami democrátic’, y que el Gobierno envíe a Torra un requerimiento para que cumpla con sus obligaciones constitucionales, paso previo para aplicar el artículo 155 de la Constitución. “Salgo con preocupación de que la imprevisión ha sobrepasado a Pedro Sánchez. Cuenta con todos los mecanismos de los instrumentos del Estado de Derecho para hacer frente a la escalada de violencia inadmisible”, ha añadido además de exigir a Sánchez que rompa sus pactos en más de 40 municipios catalanes con Junts y ERC si quiere ser “creíble”. Ábalos, por cierto, ha dejado claro que su partido no va a romper los pactos que tiene con los independentistas en esos 40 ayuntamientos catalanes y en la Diputación de Barcelona.

Además, Casado considera que hay “motivos fundados” para activar el mecanismo que pueda llevar a aplicar el 155 porque hay un presidente autonómico, como Torra, que es el máximo mando de los Mossos D’Esquadra y se sitúa “al lado de los que están alentando la violencia, o cortando infraestructuras básicas”. En todo caso, ha puntualizado que el 155, tal y como ha establecido el Tribunal Constitucional, tiene que tener un “plazo de aplicación” y no se puede aplicar “de forma preventiva” por lo que sería necesario esperar al incumplimiento del requerimiento por parte de Torra aunque ya hay “serias dudas” de que esté cumpliendo sus obligaciones. A su juicio, Torra está incumpliendo sus obligaciones en los ámbitos de Interior e instituciones penitenciarias, que son los aspectos en los que debería asumir sus funciones el Gobierno. De ahí que urja a aplicar la Ley de Seguridad Nacional, que no requiere de ningún mecanismo previo, para tomar el control de los Mossos y evitar que sigan bajo el mando político de Torra.

El líder del PP ya solicitó el martes la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional para tomar el control de la situación ante los disturbios en Cataluña. Este mismo miércoles, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha acusado a Sánchez de “dejación de funciones” ante la “grave situación” y le ha exigido que actúe subrayando que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, no puede estar al control de la cadena de mando de los Mossos. Albert Rivera, líder de Ciudadanos, es todavía más contundente que Casado y exige la aplicación inmediata del 155, mientras que Pablo Iglesias dice que apoyará al Gobierno en aquellas medidas que incidan en la “desinflamación” y muestra contrario a las “medidas excepcionales” que plantean Casado y Rivera, por lo que insta a Sánchez a aclarar si está con ellos o por el diálogo. Rivera incluso ha instado a un mayor despliegue de policías para “blindar” Barcelona, algo que el Gobierno ya tiene previsto ya que la Policía Nacional enviará a partir de este fin de semana nuevos efectivos.

El Gobierno ya emitió un comunicado a última hora de la noche del martes asegurando que los incidentes en Cataluña están  siendo coordinados por grupos que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña. A juicio del Ejecutivo, es evidente que los disturbios no están siendo provocados por “un movimiento ciudadano pacifico”, sino que están coordinados “por grupos que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña”. En este sentido, desde el Gobierno han señalado que “una minoría está queriendo imponer la violencia en las calles de las ciudades catalanas, especialmente Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida” después de conocer la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo contra los líderes del ‘procés’.

Asimismo, desde Moncloa han aseverado que “la violencia de esta noche está siendo generalizada en todas las protestas” y que “grupos violentos de manifestantes han atacado las sedes de las subdelegaciones” del Gobierno en Tarragona, Girona y Lleida, “y están provocando destrozos y actos vandálicos en otras localidades catalanas”. Ante esta situación, el Gobierno ha dejado claro que su objetivo “será en todo momento garantizar la seguridad y la convivencia en Cataluña, y lo hará si es preciso siguiendo su compromiso de firmeza, proporcionalidad y unidad”.

Por último, el Ejecutivo ha querido “reconocer la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad de Estado, algunos de cuyos agentes han resultado heridos en los disturbios”, y ha valorado “de manera muy positiva la coordinación y trabajo conjunto entre Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil”. Junto al comunicado, Moncloa ha remitido un vídeo en el que se puede ver a los manifestantes quemando un contenedor de basura y, posteriormente, agrediendo a un ciudadano que trataba de sofocarlo con un extintor. En otro de los documentos gráficos se puede ver cómo un grupo de encapuchados golpea y trata de impedir el avance de un furgón de la policía autonómica. En el mismo, se aprecia cómo los manifestantes golpean a varios efectivos de los antidisturbios mientras éstos se repliegan.

 

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