La quiebra del Banco del Orinoco del que es directivo el hijo de Carmen Martínez-Bordiú y que aterroriza a los venezolanos

Un tribunal ha declarado en quiebra a la entidad tras comprobar que sus activos son "limitados" y sus deudas "sustanciales"

Este mes de octubre hay miles de ciudadanos venezolanos, muchos residentes en España, que están preocupados por sus ahorros. La culpa la tiene la quiebra del Banco del Orinoco NV de Curazao (Antillas Neerlandesas), filial del Grupo Financiero Banco Occidental de Descuento (BOD), presidido por el banquero venezolano Víctor Vargas Irausquin y del que es directivo un bisnieto del que fuera jefe de Estado español Francisco Franco, Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú, hijo de Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón y Dampierre (a su vez primo del rey Juan Carlos). Y es que, la promesa de tener asegurado su dinero fuera de Venezuela y, por lo tanto, lejos de posibles intervenciones del presidente Nicolás Maduro, ha resultado ser una quimera.

El venezolano BOD informó este miércoles que presentará una apelación, cinco días después de que un tribunal de Curazao declarara en bancarrota a su filial Banco del Orinoco y afirmó que buscará “proteger” los activos de su subsidiaria que estima en 1.165 millones de dólares.

“Representantes legales del Grupo Financiero BOD notificaron que presentarán una apelación a la decisión tomada por un Tribunal de Primera Instancia de Curazao de declarar en bancarrota al Banco del Orinoco NV”, se indica en nota de prensa.

El pasado viernes, el referido tribunal declaró en quiebra al Banco del Orinoco NV al considerar que los activos de la entidad “son sumamente limitados, mientras que, por otro lado, las deudas que tiene son sustanciales”. Argumentaba además que la entidad había utilizado “documentos falsos” para justificar su solvencia financiera, lo que es obviamente un delito.

La filial de BOD fue intervenido el pasado 5 de septiembre por el Centrale Bank van Curazao en Sint Maarten (CBCS). En un comunicado emitido el 5 de septiembre, el CBCS indicaba que “se vio obligado” a solicitar la adopción de una medida de emergencia “en vista de ciertas deficiencias existentes en el Banco del Orinoco NV” y “en interés de los depositantes y demás acreedores” de la entidad financiera.

Este miércoles, el grupo financiero venezolano sostuvo que cuenta con “el apoyo mayoritario de los ahorristas” para llevar adelante la apelación, pues considera que el “juicio express” que tuvo lugar en Curazao “tiene vicios de forma y fondo, ya que los accionistas y ahorristas no fueron notificados”.

El grupo apuntó que tanto los accionistas como los depositantes son “los principales interesados en definir los destinos de los activos” del banco en Curazao que, de acuerdo con un reporte de la firma auditora Ernst and Young que cita, estaban valorados en 1.165 millones de dólares en enero de 2019.

Denuncia que el CBCS solicitó la bancarrota de su banco en Curazao a pesar de conocer “el inicio del proceso de arbitraje” que solicitó el grupo y de que la entidad “tiene suficientes fondos operacionales y un capital propio en exceso de los depósitos de sus clientes, de más de 400 millones de dólares“.

“El CBCS deliberadamente omitió informar a los accionistas y representantes legales del Banco del Orinoco y del Grupo Financiero BOD de tal solicitud, para obtener así una decisión a espaldas de los depositantes y de los accionistas, basada en información falsa”, afirma el Grupo venezolano.

Además, el BOD adelantó que inició “acciones internacionales” al referirse a un proceso de arbitraje internacional que solicitó y que parte de un tratado suscrito entre Holanda y Venezuela, pues considera que “se han agotado todas las vías locales para resguardar los derechos de los accionistas y ahorristas”.

En su escrito, la entidad bancaria acusa al Gobierno de Curazao y “en particular” al CBCS de aplicar “prácticas discriminatorias e irracionales de manipulación y ocultamiento de información” en perjuicio tanto de depositantes como de accionistas.

En Venezuela el BOD tiene casi 16.000 empleados entre sus inversiones en banca, seguros, fondos y las industrias del petróleo y la construcción.

A su vez, Alfonso de Borbón es uno de los directores del banco AllBank Corp que fue intervenido en septiembre en Panamá en salvaguarda de sus clientes.

El AllBank Corp, ramificación financiera panameña con sede matriz en Curazao, es una de las muchas empresas que conforman el grupo BOD, propiedad de Vargas Irasuquín, quien es además el padre de la esposa de Martínez Bordiú, María Margarita Vargas Santaella.