Turquía lanza su ofensiva contra las fuerzas kurdas en el norte de Siria tras darle EEUU y Rusia vía libre

Finalmente, Turquía emprendió este miércoles tal y como se esperaba la ofensiva contra las milicias kurdas en el noreste de Siria que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, lleva meses anunciando con el argumento de que sólo busca expulsar de su frontera a lo que considera grupos terroristas y crear una franja de seguridad. El pasado domingo, el presidente de EEUU, Donald Trump, dio vía libre a Erdogan para lanzar ese ataque sobre quienes hasta ahora han sido los principales aliados estadounidenses en suelo sirio.

Fue el propio Erdogan quien primero informó, mediante mensajes en Twitter en turco, inglés y árabe, de que la operación “Fuente de Paz” había empezado para “prevenir la creación de un pasillo de terror en la frontera meridional” de Turquía. “Protegeremos la integridad territorial de Siria y liberaremos a las comunidades locales de las garras de los terroristas”, tuiteó Erdogan, en referencia a las milicias kurdosirias Unidades de Protección Popular (YPG), que dominan el noreste de Siria y a las que Ankara considera “terroristas” y vinculadas al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda de Turquía. Las YPG han sido las principales fuerzas sobre el terreno que Estados Unidos ha empleado para derrotar al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

En su mensaje en Twitter, Erdogan subrayó que la ofensiva se dirige tanto contra las YPG como contra el EI, el mismo argumento que usó el año pasado durante la operación en Afrin, si bien no consta la presencia de yihadistas en el territorio controlado por los kurdos.

De momento, Turquía se ha limitado a ejecutar bombardeos aéreos y artilleros sobre las localidades fronterizas sirias de Ras al Ain (Serê Kaniye en kurdo) y Tel Abiad.

El plan declarado de Turquía es tomar el control de una franja de 35 kilómetros de ancho a lo largo de toda la frontera, desde el río Éufrates hasta Irak, para expulsar de allí a las YPG.

Erdogan precisó que las Fuerzas Armadas turcas intervendrán junto al Ejército Nacional Sirio (ENS), el nuevo nombre que utilizan desde la semana pasada las milicias sirias aliadas de Turquía, que hasta ahora se conocían de forma genérica como Ejército Libre de Siria (ELS).

Unos 14.000 miembros del ENS se han reunido ya cerca de Ceylanpinar, la ciudad turca situada frente a Ras al Ain, desde donde se espera que parta el principal ataque terrestre. “Hemos completado nuestros entrenamientos para despejar la región al este del Éufrates de las YPG. Estamos listos para la operación”, señaló Sayf Abu Bakr, un comandante del ENS, a la agencia turca Anadolu.

Estas brigadas ya habían combatido al lado de las tropas turcas en la operación “Escudo del Éufrates”, mediante la que Turquía expulsó en 2016 al Estado Islámico de la región al norte de Alepo, y en la conquista del enclave kurdo de Afrin en el oeste, bautizada “Rama de olivo”, en 2018.

La respuesta de las YPG a los bombardeos ha sido escasa hasta el momento, limitándose al lanzamiento de algunos proyectiles de mortero que han impactado en el lado turco de la frontera, sin causar víctimas. Dos obuses cayeron en Ceylanpinar, levantando columnas de humo, mientras que otros seis impactaron en la ciudad de Nusaybin, situada enfrente de Qamishli, la capital de la región kurda del noreste de Siria, que también se conoce como Rojava. Con todo, las autoridades turcas han declarado vacaciones escolares en Ceylanpinar, Akçakale y otros municipios fronterizos.

El territorio que Turquía se dispone a conquistar mide, según datos difundidos por el propio Erdogan, 480 kilómetros de largo por 35 de ancho, es decir un total de 16.800 kilómetros cuadrados, tres veces más que la suma de los territorios que ya domina entre el río Éufrates y el Mediterráneo.

Erdogan ha anunciado reiteradamente que planifica enviar a esa zona entre uno y dos millones de refugiados sirios, ahora residentes en Turquía, si bien el plan ha suscitado críticas porque la práctica totalidad de estos refugiados provienen de otras zonas de Siria.

La lira turca, que había perdido ya un 2% el lunes tras anunciar Estados Unidos la retirada de sus tropas, allanando así el camino a la intervención turca, volvió a perder este miércoles un 0,6% tras anunciarse oficialmente la ofensiva, pero pronto se estabilizó de nuevo.

Trump: “Jamás debimos habernos involucrado en Oriente Medio”

Casi al tiempo que Erdogan anunciaba el inicio de la ofensiva militar en el nordeste de Siria contra las milicias kurdosiras, Trump afirmó que su país “jamás debería haberse involucrado en Oriente Medio”. Indicó en su cuenta de Twitter que las del Oriente Medio “son guerras entre varios grupos que han continuado por cientos de años”. “Estados Unidos ha gastado OCHO BILLONES DE DÓLARES combatiendo y actuando como policía en Oriente Medio”, escribió el gobernante, que agregó que miles de soldados estadounidenses “han muerto o resultado gravemente heridos” en esas guerras.

Trump aseguró que también “millones de personas han muerto en el otro bando”, y que “ir al Oriente Medio ha sido la peor decisión jamás tomada en la historia de nuestro país” porque la decisión de participar se tomó “bajo premisas falsas y ahora desmentidas: las armas de destrucción masivas”.

El gobernante aludió así a la razón dada por uno de sus predecesores, el presidente George W. Bush (2001-2009), para invadir Irak en 2003, sin que luego se hallasen las armas de destrucción masiva que decía estaban en manos del entonces presidente iraquí, Sadam Huseín. “EEUU jamás debería haberse involucrado en Oriente Medio”, sentenció.

“Saqué a nuestros 50 soldados”, agregó sobre la retirada de las tropas norteamericanas de Siria antes de la ofensiva militar turca contra un grupo que en los últimos años ha sido un estrecho aliado de Estados Unidos en su lucha contra los yihadistas del Estado Islámico (EI) en esa región.

Trump también se refirió a los 12.000 combatientes del EI que la milicia liderada por los kurdos, las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), mantienen apresados, mientras que 70.000 familiares de los yihadistas se encuentran en campamentos bajo control kurdo. “Turquía DEBE hacerse cargo de los combatientes del Estado Islámico que Europa se niega a que retornen”, dijo.

“¡Las interminables guerras estúpidas se están terminando para nosotros!”, concluyó el presidente, que el pasado domingo, tras mantener una conversación telefónica con su homólogo turco, anunció por sorpresa la retirada de las tropas de EEUU de Siria, lo que despejaba el camino a la ofensiva de Turquía.

Trump recibirá en la Casa Blanca a Erdogan el próximo 13 de noviembre y, al anunciar la visita, consideró que la relación con Turquía, miembro de la OTAN y socio comercial de EEUU, ha sido “muy buena”.

Las relaciones entre Ankara y Washington han sufrido varios altibajos en los últimos años, especialmente desde la fallida asonada de 2016 contra Erdogan, ya que Turquía reclama la extradición del predicador turco Fethullah Gülen, al que culpa del golpe de Estado y que vive en Pensilvania (EEUU).

La decisión de Trump de retirarse de Siria ha generado críticas tanto desde la oposición demócrata como desde la propia formación política del gobernante, el Partido Republicano. “Ahora, de manera gradual y cuidadosa, estamos trayendo a casa a nuestros soldados”, añadió.

Bruselas reclama contención a Erdogan

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha instado este miércoles a Erdogan a actuar “con contención” y cesar su ofensiva militar terrestre contra las milicias kurdas en el noreste de Siria. “Pido a Turquía, así como a otros actores, que actúen con contención y que pare las operaciones en curso”, ha reclamado el presidente del Ejecutivo comunitario durante un debate en el pleno de la Eurocámara previo a la cumbre de los líderes de la UE de la próxima semana, en la que varias fuentes dan por hecho que abordarán la ofensiva turca.

Juncker ha reconocido las “preocupaciones de seguridad en su frontera con Siria” que tiene Ankara pero le ha avisado de que “esta acción militar no llevará a buenos resultados”, al tiempo que le ha dejado claro que la Unión Europea no aportará “nada” de financiación para la zona de seguridad que quiere crear. “Si el plan turco implica la creación de una llamada zona de seguridad, no esperen que la Unión Europea pague nada de ello”, ha avisado, dejando claro que para la Unión la única solución “duradera” para Siria sólo se podrá alcanzar a través de “una transición política genuina”.

Juncker también ha criticado que Ankara continúe con sus prospecciones “ilegales” de gas y petróleo en el Mediterráneo Oriental, en aguas de la zona económica exclusiva de Chipre y ha expresado “plena solidaridad” con este Estado miembro.

No obstante, ha subrayado que Turquía es “un socio clave” para la Unión Europea, incluido en materia de inmigración, y ha reiterado el compromiso “total” de seguir aplicando el acuerdo de cooperación sellado en 2016 para frenar la inmigración irregular a Europa a través del Egeo, en virtud del cual el bloque se comprometió a aportar 6.000 millones de euros a Turquía para los refugiados sirios, a cambio de su cooperación para cortar los flujos irregulares de migrantes.

La portavoz de la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Maja Kocijancic, ya dejó claro además a Ankara de que no se dan las condiciones de seguridad necesarias para devolver a los refugiados sirios en respuesta al plan de Erdogan de expulsar a dos millones de sirios a la zona de seguridad que quieren crear en el noreste de Siria tras la ofensiva.

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