La sequía se agrava en España: los embalses vuelven a bajar y ya están al 40% de su capacidad

La situación no ha mejorado esta semana por la ausencia de lluvias y el agua embalsada se ha alejado un 22,67% del volumen de hace un año

La reserva hidráulica ha descendido esta semana hasta el 40,4 por ciento de su capacidad total, tras perder esta semana un total de 382 hectómetros cúbicos, lo que representa el 0,7 por ciento de su capacidad total, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, que señala que en la actualidad los embalses guardan 22.656 hectómetros cúbicos.

Esta semana las precipitaciones fueron escasas en la vertiente atlántica y prácticamente nulas en la vertiente Mediterránea, lo que lleva a los embalses a situarse un 24,46 por ciento por debajo de la media de los últimos diez años y, en la actualidad, se alejan un 22,67 por ciento del volumen de agua embalsada de hace un año.

Por ámbitos, la reserva se encuentra al 71,2 por ciento en el Cantábrico oriental; al 62,5 por ciento en Cantábrico occidental; al 59,8 por ciento en Miño-Sil; al 64,5 por ciento en Galicia-costa; al 66,7 por ciento en las cuencas internas del País Vasco; al 41,3 por ciento el Duero; al 34,6 por ciento en el Tajo y al 38,3 por ciento, en Guadiana.

Además, Tinto, Odiel y Piedras está al 61,6 por ciento; Guadalete-Barbate, al 46,6 por ciento; Guadalquivir, al 35,2 por ciento; la Cuenca Mediterránea Andaluza, al 51,3 por ciento; Segura, al 27,6 por ciento; Jücar, al 30,1 por ciento; Ebro, al 45,4 por ciento y las cuencas internas de Cataluña, al 56,4 por ciento.

El Ministerio para la Transición Ecológica señala también que esta semana la precipitación máxima se ha recogido en San Sebastián con 37,2 litros por metro cuadrado.

Causas de la escasez de agua embalsada

La mala gestión y la sobreexplotación se encuentran detrás de la escasez de agua embalsada en España, cuya cifra se encuentra por debajo de la media del último decenio, según un análisis difundido este lunes por WWF España.

En los últimos seis años, el nivel de agua embalsamada no ha mejorado “incluso en los años que más ha llovido” porque el problema de escasez “no está siempre relacionado con la falta de lluvias sino con las decisiones de gestión y de cuánta agua se usa” según el comunicado de la organización conservacionista.

Un “alto consumo de agua en regadío y agricultura intensiva acapara el 80% de este recurso”, ha denunciado esta ong, añadiendo que la recuperación de 2018 -año en el que llovió un 25 % por encima del promedio anual tras la sequía de 2017- no fue suficiente para compensar el uso creciente del recurso hídrico con su escasa acumulación por las lluvias.

Para el experto del Programa de Aguas de WWF, Rafael Seiz, “hay que gestionar el agua antes de que falte la lluvia”, pero las autoridades responsables han optado por “una huida hacia adelante” al mantener “su empeño de afrontar las sequías a golpe de medidas urgentes y excepciones”.

El estudio indica que durante el mes de agosto -y en julio en la mitad centro y sureste peninsular- no hubo sequía prolongada y sin embargo zonas del Segura y el Guadalquivir se encuentran en alerta mientras que otras del Júcar y el Guadiana se encuentran en prealerta, en todos los casos por escasez de agua.

El caso del Segura es “paradigmático” porque, pese a que las últimas lluvias torrenciales que arrasaron zonas como la Vega Baja acumularon lo equivalente a la lluvia de un año en Murcia, se encuentra en situación de alerta con la reserva hídrica a un 28.2 %.

Estas precipitaciones torrenciales que han afectado en las últimas semanas a varios puntos de Levante no han impedido que España cerrara formalmente su año hidrológico con un balance negativo -una media de 533,7 milímetros frente a la media de 643,3 de los últimos diez años- y los embalses a un 41.1 % de su capacidad.