La mentira de Ortega Smith de que las Trece Rosas "torturaban, asesinaban y violaban", desmentida por Carlos Fonseca

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha asegurado en una entrevista en TVE que durante la Guerra Civil Española hubo crímenes de ambos bandos y ha destacado que las trece mujeres conocidas como las '13 Rosas' "torturaban, asesinaban y violaban vilmente" en las checas de Madrid, por lo que, a su juicio, "perdimos todos los españoles" durante la guerra. Una falacia que ha sido desmentida este viernes por Carlos Fonseca, autor del libro 'Trece rosas rojas', en el diario 'El País' y por la propia documentación del régimen franquista donde figura que estas mujeres fueron condenadas por un delito de “adhesión a la rebelión”.

En una entrevista en TVE, Ortega Smith ha hecho estas declaraciones para explicar por qué Vox está en contra de la Ley de Memoria Histórica que "sólo busca dividirnos otra vez a los españoles" al hablar de que había un bando "bueno y malo, de ganadores y perdedores" cuando "en realidad hubo crímenes en ambos bandos".

"Yo no le tengo ningún miedo a la historia, pero si vamos a hablar de memoria histórica hay que hablar de toda no sólo de una parte, sino de todo lo que ocurrió para que no vuelva a ocurrir, como por ejemplo, que hay pocos reportajes hablando de las chicas de Madrid, las '13 Rosas' que torturaban, asesinaban y violaban vilmente y es que una guerra es una situación terrorífica en la que se pierde el concepto de justicia", ha señalado Ortega Smith.

A su juicio, lo que hay que hacer es "buscar la fraternidad, cerrar heridas y evitar que las generaciones futuras lo repitan", pero "no cambiar la historia" del país. Por eso, ha insistido, en que Vox está en contra de una ley que "impone una determinada opinión". "El gran problema es que quiere escribir una forma de la historia y por eso nos oponemos, la historia no hay que juzgarla ni condenarla", ha añadido.

El secretario general de Vox ha criticado que el Gobierno de Pedro Sánchez quiera "imponer" a través de la ley de Memoria Histórica una "especie de Gran Hermano que todo lo ve y dice lo que es verdad y lo que es mentira" de la historia de España. Según ha explicado, Vox quiere cortar ese camino que intentan imponer los socialistas porque sino "todo el que se salga de lo que marca los gurús de la política es considerado fascista o neonazi".

Preguntado por las polémicas declaraciones del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, en las que dice que el Gobierno de Madrid va a impedir que ardan las iglesias en el año 2019, como ardieron en el 1936 a principios de la Guerra Civil, Ortega Smith ha asegurado que lo que arde en la actualidad es "el odio" de muchos partidos.

"Especialmente arde el de Podemos, el de toda la extrema izquierda, ahí arde el odio porque eso lo hemos vivido en Vox que nos dicen barbaridades y nos llaman asesinos y que nos muramos como los del 36", ha señalado el secretario general de Vox para después asegurar que hay "realmente personas que están haciendo apología del odio".

Además, ha asegurado que dicha apología también "impulsa" a los españoles a enfrentarse entre ellos, algo "muy grave" y que ya ha ocurrido, desde su punto de vista, en Cataluña donde se ha dado fruto a "jóvenes separatistas preparando bombas". "Ese odio no cae en vano, termina germinando y convirtiéndose en grupos terroristas", ha concluido.

La falacia de Ortega Smith

Esta reinvención de la historia por parte de Ortega Smith ha sido desmentida este mismo viernes por Carlos Fonseca, autor de Trece rosas rojas, en unas declaraciones al diario El País. El escritor lamenta que "demostrar que él miente no deja de resultar llamativo” y exige al dirigente de Vox que aporte las pruebas en las que sustenta sus afirmaciones.

El autor de la obra llevada al cine por Emilio Martínez Lázaro explica que unas pocas de estas trece mujeres estuvieron en el frente de guerra, ya que “la mayoría trabajó en la retaguardia” realizando labores, por ejemplo en hospitales. La mayoría de ellas pertenecieron durante la Guerra Civil a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). "Acabada la contienda, algunas tejieron una especie de red solidaria para prestar cobertura a mucha gente que había quedado atrapada en Madrid, pero no todas", explica Fonseca.

En cualquier caso, recuerda que no hay constancia, de que ninguna de ellas cometieran los crímenes de los que les acusa Ortega Smith. De hecho, en la propia documentación del régimen franquista no aparece ninguna referencia a torturas o violaciones realizadas por ninguna de ellas. "Fueron condenadas por la acusación genérica de “adhesión a la rebelión”, subraya,

Fonseca señala que tampoco hay rastro de acusaciones contra ellas en la llamada Causa General, el proceso abierto por el régimen franquista con el objetivo de instruir “los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante” la Guerra Civil.

El periodista sí encontró pruebas de que las '13 Rosas' fueron “torturadas en las dependencias que la policía tenía en la calle de Jorge Juan, 15, de Madrid”. “Resulta ofensivo que quienes fueron víctimas de la represión sean tratadas como verdugos”, denuncia Fonseca.

Por ello, Fonseca insta a las asociaciones de memoria histórica a “presentar una demanda” contra Ortega Smith por sembrar dudas sobre hechos documentados incluso por el propio Franquismo.

Lo que pasó realmente con las 'Trece Rosas'

El 5 de agosto de 1939, cuatro meses después del final de la guerra civil, fueron fusiladas en Madrid estas trece jóvenes, doce de ellas militantes del PCE o las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), organización que agrupaba a las juventudes socialistas y comunistas.

Dos días antes, las posteriormente conocidas como 'Trece Rosas' habían sido condenadas a muerte con la acusación de ser "responsables de un delito de adhesión a la rebelión" en un Consejo de Guerra sumarísimo contra 58 procesados y por el que fueron ejecutados también 43 hombres. En ningún momento se las acusó de crímenes como los que les atribuye Ortega-Smith, según la propia sentencia, publicada por Newtral, y expertos consultados por EFE.

Las 'Trece Rosas' fueron Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente.

Sus edades oscilaban entre los 18 y los 29 años, edad que solo tenía Blanca, la mayor, quien carecía de afiliación política. Las detenciones de todas ellas habían empezado en mayo, después de la caída de la cúpula del PCE en Madrid, que supuso la detención de Federico Bascuñana, el enlace entre este partido y las JSU y tres de las Trece Rosas: Carmen, Pilar y Dionisia.

Con el proceso sumarísimo que condenó a muerte a estas jóvenes -la mayoría menores, puesto que la mayoría de edad se alcanzaba con 21 años-, el franquismo quiso responder al asesinato por miembros de la resistencia del comandante de la Guardia Civil Isaac Gabaldón, su hija de 18 años y su chófer, que había tenido lugar una semana antes, cuando las Trece Rosas ya llevaban más de dos meses en prisión.

En la sentencia, el Consejo de Guerra Permanente número 9 de Madrid considera probado que "los procesados, miembros de las JSU y del Partido Comunista"-pretendían ejecutar en España "órdenes emanadas del extranjero" para "hacer fracasar las instrucciones político-jurídicas" del Estado Nacional. Su misión, según se asegura en este texto, era la de atentar contra "el orden social y jurídico de la Nueva España", tratando de "infiltrarse" para ello "en las filas de F.E.T. y de las JONS y del Ejército".

Entre las acciones concretas con las que el fiscal argumenta la condena a muerte se encuentran la participación de las jóvenes en "el trabajo clandestino" de las JSU y el Partido Comunista, sus actividades como "enlace" entre sus diferentes ramas, la confección de "planes de trabajo" o la ayuda que prestaron a "la recogida de armas". El fallo no hace ninguna alusión a su participación en torturas, asesinatos, violaciones o cualquier otro tipo de crímenes.

Por todo ello, con independencia de la legalidad de aquella sentencia, dictada por un Consejo de Guerra franquista en agosto de 1939, los hechos que allí se consideran probados para justificar la condena a muerte no tienen nada que ver con las torturas, violaciones y asesinatos que les atribuye Ortega-Smith.