Los líderes inician la precampaña en el último pleno de la legislatura con Sánchez en la diana 

Los pasillos del Congreso han sido un hervidero de políticos tratando de culpabilizar a los demás partidos del fracaso para formar Gobierno evitar unas elecciones el 10-N y explicando algunas de las estrategias electorales que se van a vivir en los próximos días. El cabreo estaba generalizado, al igual que el temor a cómo van a reaccionar los ciudadanos ante unas nuevas elecciones.

PSOE y Podemos se culpabilizaban mutuamente en el entorno del Congreso de los Diputados de que no hubiera conseguido el acuerdo, Cs se enrocaba en que no habrá España Suma y en que seguirá con su no a Sánchez, pese a su última oferta y el PP insistía en que ellos no han querido la abstención nunca. Pero insisten en que su oferta estuvo encima de la mesa desde el minuto uno: un pacto de Estado con el PSOE con hasta 10 temas de primera importancia.

Fuentes socialistas insistían a republica.com que la fórmula de coalición con Unidas Podemos no se va a repetir y que lo que no ha funcionado en el pasado no se va a repetir. Para el PSOE, es lamentable que Podemos no haya aceptado el pacto porque “no hay alternativa” en la derecha lo que hace “imposible” gobernar. “Han arrebatado una victoria sin tener alternativa”, han acusado fuentes del Gobierno a Podemos con una posición cerrada en la que la amenaza era “tú no serás presidente sin nuestro apoyo si no me das la parte de poder que quiero”.

Sobre la propuesta de última hora de Cs a cambio de apoyar tres puntos, la han calificado de “falta de respeto” y de ser una “propuesta trampa” de Ciudadanos. Respecto al PP han criticado que se quedara como “observador” y se instalara en el “no es no”.

Desde Podemos, algunos diputados mostraban su cabreo por el “desprecio de Sánchez” a la formación. Consideraba que la forma en que han negociado no ha sido “buena” ya que lo han hecho como “si aún existiera el bipartidismo”. Algo que han calificado como “falta de madurez parlamentaria”.

Incluso han atribuido el no de Sánchez al despecho de que Unidas Podemos no le apoyara en el 2016 y a la “soberbia”. No obstante, desde las filas moradas siguen dispuestos a negociar en el futuro tras las elecciones del 10-N. “Siempre estamos dispuestos al diálogo y es lo que hemos demostrado desde que llegamos aquí”, han afirmado.

“Espero que los ciudadanos tengan en cuenta todo lo que hemos hecho nosotros por tener un gobierno estable”, comentaba a república.com un diputado de la formación morada quien aseguraba que en las negociaciones no deberían primar “los intereses personales”, en clara alusión a Pedro Sánchez.

Sin embargo, desde el PSOE piensan justo lo contrario y dicen que la culpa es de Pablo Iglesias porque “no era real” su renuncia a entrar en el Gobierno. También consideran que Podemos va a tener difícil de explicar a sus electores el porqué no han apoyado un gobierno de la izquierda simplemente por unos “sillones”.

Creen además que el escenario electoral tras el 10-N será posiblemente el mismo, por lo que lamentan que ahora que había una mayoría posible para que la izquierda pudiera gobernar en España, Unidas Podemos no lo haya hecho posible.

Desde el PP también los dardos han ido contra Sánchez del que han dicho que lo que quiere ahora en campaña es “hacerse la víctima” y que intentará volver al centro porque ya está marcando diferencias con ERC y con Podemos. Los populares no olvidan que la sentencia del juicio del procés puede interferir en la campaña electoral y que el PSOE no podría contar con la abstención de los republicanos catalanes.

También creen que a Sánchez podría no salirle tan bien la jugada como piensa y que las encuestas no dejan de ser eso. “La verdad se conoce después de que se abren las urnas”, comentan.

Sobre España Suma, el PP insiste en que el objetivo es que no gobierne la izquierda, pero se vislumbra también un intento de “neutralizar a Ciudadanos” para arrancar votos de sus filas. Algo que desde la formación naranja no están dispuestos y Albert Rivera lo ha dejado claro: pactos postelectorales con Casado “todos”, antes no, porque su ideario tiene diferencias de base.

Tampoco habrá una coalición en el Senado porque “nosotros queremos eliminarlo y ellos reforzarlo”. Por lo tanto, a su juicio “no tiene sentido” y “no vamos a renunciar a nuestros principios y a nuestro programa”, ha dicho Rivera.

La campaña de Ciudadanos una vez más se va a basar en el “no a Sánchez” e incluso han asegurado que el hecho de que hayan rechazado su propuesta de última hora les ratifica en su postura. Los naranjas tienen claro que vuelven a la “casilla de salida” y volverán a hacer campaña contra el líder del PSOE, al igual que por su parte hará el PP.

En cuanto a Cataluña, fuentes populares, han asegurado que no creen que vaya a influir demasiado a nivel nacional en esta campaña ya que creen que la sentencia no se conocerá hasta después de las elecciones. Tampoco creen que el debate sobre la corrupción vaya a ser determinante.

En cambio, sí creen que la capacidad de negociar va a premiar en el voto. Algunos hablaban incluso de pactos de gobierno a tres tal y como ya se ha hecho en algunos países europeos e incluso de cambio en los líderes para evitar que lo personal influya en las negociaciones.