Casado rechaza la abstención que propone Rivera y Sánchez dice que ya cumple lo que le exige Cs

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha planteado al presidente del PP, Pablo Casado, una abstención conjunta a la investidura de Pedro Sánchez, en base a tres compromisos que ha resumido de esta manera: "Si Sánchez dice sí a un gobierno constitucionalista en Navarra, sí al respeto a la sentencia del 'procés' y a no indultar a los condenados y se compromete con la economía, Ciudadanos está dispuesto a desbloquear la investidura". El giro de Rivera en el último minuto, cuando estamos al borde de la repetición de elecciones, ha sido interpretado como un movimiento táctico de cara a la campaña. Como le ha recordado Pedro Sánchez, sus condiciones ya se están cumpliendo. Casado le ha dado plantón y no se ha sumado a la iniciativa.

Quizá solo falte por parte del Gobierno socialista el compromiso público y expreso de que no habrá indultos en el caso de que los líderes del 1-O sean condenados. Y eso se podría haber solucionado mediante una negociación con un poco más de tiempo. Rivera, el autor del ‘no es no a Pedro Sánchez y el sanchismo’, ha esperado a estar al borde del precipicio para lanzar su oferta. En primer lugar ha dicho que el PSOE tiene que “romper su pacto en Navarra con Otegi”, en alusión a la abstención de EH Bildu que posibilitó el Ejecutivo del PSN, Geroa Bai y Podemos en la comunidad foral, y abrir una negociación para que gobierne Navarra Suma (UPN, PP y Cs). La segunda condición es que Sánchez se siente a “planificar la eventualidad de la aplicación del 155” en Cataluña si el presidente de la Generalitat, Quim Torra, desacata las sentencias del “procés” y se comprometa a no indultar a los condenados, en el hipotético caso de que lo sean. El tercer requisito que tendría que asumir Sánchez es comprometerse con que en los Presupuestos no habrá subida de impuestos “a las familias”, en palabras de Rivera, ni cargas adicionales a los autónomos.

Interpelado al respecto por los periodistas durante una visita que ha realizado a Almansa, en Albacete, una de las zonas afectadas por la gota fría, Sánchez ha empezado dejando claro, en primer lugar, que en lo relativo a Cataluña “es evidente que el Gobierno garantiza el cumplimiento de la Constitución y el Estatuto, la unidad de España y la soberanía nacional”. A lo que ha añadido que “si se produjera una quiebra de la legalidad, el Gobierno de España actuaría con la misma contundencia que lo hizo el PSOE cuando estaba en la oposición. No habría ninguna duda sobre el artículo 155 que es lo que reivindica el señor Rivera”.

En el terreno económico, ha subrayado que la política fiscal que propugnan los socialistas busca precisamente aliviar la carga de las clases medias y trabajadores, de los más desfavorecidos y de los autónomos. En cuanto a Navarra, ha negado la mayor haciendo hincapié en que “no ha habido un pacto con Bildu” y que “si algo garantiza el Partido Socialista de Navarra es el cumplimiento de la legalidad y la Constitución”.

Antes de que Sánchez viajara a la localidad castellano-manchega y de que Rivera compareciera ante los medios con su golpe de efecto, el presidente en funciones ha visitado Almería, especialmente afectada por el temporal de lluvias, y allí ha defendido su petición de una “abstención técnica” de PP y Ciudadanos para facilitar su investidura, además de recordar que a Unidas Podemos se le han planteado “hasta cinco propuestas distintas” para llegar a un entendimiento. “Desgraciadamente, a día de hoy no se ha podido lograr ese acuerdo”, ha lamentado.

El planteamiento de Rivera no ha sido recibido con especial entusiasmo por ninguna fuerza política pese a que el riesgo de una repetición electoral, que nadie admite desear, es ya casi una certidumbre. El líder del partido naranja ha asegurado en su comparecencia que había hablado de su plan con Casado por teléfono y que su intención era quedar personalmente con él. Lo ha hecho por la tarde, cuando ambos han mantenido un discreto encuentro en el Congreso. Al finalizar, se han emitido sendos comunicados. En el de Ciudadanos, se asegura que “todo ha ido muy bien”. En el del PP, se reconocen las coincidencias con las demandas que plantea el partido naranja pero no se acepta la abstención técnica que propone Rivera. “La pelota continúa en el tejado de Pedro Sánchez”, dice el texto para sintetizar la postura del partido. El PP añade que mantiene su posición “marcada por la coherencia, la firmeza y el sentido de Estado.

De hecho, nada más conocerse la propuesta del líder de Cs, el PP ha empezado guardando silencio ante un movimiento que desde Moncloa se ha valorado como meramente táctico, enmarcado en el intento del líder de Cs de construir su propio relato de cara a las elecciones, presentándose como un hombre de Estado y no como el político que no ha querido moverse ni romper el cordón sanitario que colocó en torno al PSOE, abocando al país a una repetición de los comicios. Quizá por eso, un poco más tarde fuentes populares sí han transmitido a los medios que Rivera debe dirigirse a Pedro Sánchez y que esa es la única vía para negociar la investidura, si bien han aclarado que Casado estaba abierto a reunirse con él así como con el presidente para hablar de todo lo que fuera preciso.

La matización de los populares ha sido su forma de pasar la patata caliente al PSOE para no tener que pronunciarse sobre una propuesta que parece encaminada a poner a Casado en un brete, asumiendo la responsabilidad de que pueda prolongarse el bloqueo político, cuando el Rey ha lanzado su séptima ronda de consultas antes de decidir si propone o no un candidato a la investidura y prácticamente no queda tiempo para negociar ningún acuerdo.

Unas horas antes, a primera hora de este lunes, el presidente del PP había cerrado la puerta a una abstención de los populares para facilitar la investidura del líder socialista al considerar que la situación en la que nos encontramos no es comparable a la de 2016, cuando Mariano Rajoy solicitó y obtuvo el apoyo del PSOE mediante la abstención de sus diputados para ser reelegido presidente. Además, Casado ha recordado que en las actuales circunstancias la abstención de su grupo no sería suficiente para que la investidura de Sánchez saliera adelante. El giro de Cs, sin embargo, sí podría suponer un cambio sustancial en la aritmética parlamentaria. Suponiendo que el resto de la Cámara votara en contra, el candidato recibiría 124 votos a favor -123 del PSOE y 1 del PRC- 103 en contra y 123 abstenciones -66 del PP y 57 de Cs-.

Desde otras fuerzas políticas también se ha valorado la iniciativa de Rivera. El portavoz de Compromís, Joan Baldoví, ha opinado lo siguiente en rueda de prensa en el Congreso tras reunirse con el Rey: “Me parece que ahora está buscando el relato todo el mundo. Es una propuesta que no tiene visos de prosperar y Rivera está como un poco desesperado viendo el cariz que van tomando las encuestas. No tiene visos de poder llegar más allá de las dos de la tarde”. Ha recordado que Cs es un partido que “va a la baja” en los sondeos y que, por lo tanto, es lógico que esté preocupado ante la posibilidad de que haya nuevas elecciones el 10 de noviembre.

En cuanto al Gobierno, antes de que hablara Sánchez el primero en responder ha sido el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien en línea con lo dicho por el presidente ha subrayado que “Navarra es España, tiene un gobierno constitucionalista y tiene el Gobierno que han decidido los navarros que tenga”. Grande Marlaska, que este lunes se ha reunido en Pamplona con la presidenta del Gobierno foral, María Chivite, ha remarcado, al ser preguntado por la oferta de Rivera, que Pedro Sánchez “ha dejado claro que pide abstención técnica a determinados partidos, al PP y Ciudadanos, entre otros, en el sentido de que se posibilite un gobierno progresista” y ha defendido que “no hay una razón objetiva” para que “se nieguen a un Gobierno progresista y evitemos unas elecciones”. Un gobierno, ha añadido el ministro, que “pueda hacer frente a los desafíos importantes que tenemos en el ámbito económico, del Brexit, de los derechos sociales o Cataluña”. “Lo que necesita este país es un Gobierno fuerte”, ha reivindicado Grande Marlaska, para quien “no parece que haya razones objetivas para que se nieguen a un gobierno progresista y evitemos unas elecciones”.

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