Riad trata de restablecer su producción mientras investiga el ataque a Aramco

Riad podría tardar semanas en restablecer completamente la producción de petróleo, alrededor del 50% de su capacidad diaria

Las autoridades saudíes investigan este domingo el ataque este sábado a dos plantas de la petrolera Aramco por parte de los rebeldes hutíes del Yemen, en medio de acusaciones de Estados Unidos y el Gobierno yemení reconociendo internacionalmente a Irán.

Mientras tanto, sobre el terreno en el Yemen continúan los bombardeos de la coalición militar árabe liderada por Riad, que interviene contra los hutíes y en favor del Ejecutivo de Abdo Rabu Mansur Hadi, a posiciones de los rebeldes en el noroeste del país.

Amin H. Nasser, presidente y director ejecutivo de Aramco, la mayor petrolera del mundo, visitó anoche las instalaciones atacadas y aseguró que están trabajando para rehabilitar la producción, que se ha visto afectada con una suspensión de 5,7 millones de barriles de crudo diarios o el 50 %.

Según informó la compañía en un comunicado, los equipos de emergencias de Aramco contuvieron los incendios provocados por el impacto de varios proyectiles lanzados desde diez drones, sin que se produjesen heridos entre la plantilla.

El impacto de la acción se pudo ver hoy en el desplome de la bolsa saudí y muchos expertos temen que pueda afectar a la salida a bolsa de la petrolera estatal saudí, considerada por las agencias crediticias Moody’s y Fitch como la empresa con más ganancias del planeta.

Simultáneamente, el conflicto yemení continúa su marcha con una serie de bombardeos que han tenido lugar en las últimas 24 horas.

Hoy mismo, cazas saudíes atacaron posiciones hutíes cerca del distrito de Abs, en la provincia fronteriza con Arabia Saudí de Hacha, una zona convertida en campo de batalla, informó la cadena Al Masira, controlada por los rebeldes.

En la vecina Saada, el principal bastión de los rebeldes, apoyados por Irán, más aeronaves del país vecino realizaron al menos siete bombardeos contra dos conjuntos de barracas, donde también hubo ataques durante la noche.

“Cazas sobrevolaron constantemente la ciudad hasta la madrugada y no pudimos dormir debido a los bombardeos”, aseveró a Efe por vía telefónica desde Saada el testigo Naif Ali.

En el plano político, el ataque contra Aramco ha provocado una nueva escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, después de que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, la acusase anoche del “ataque sin precedentes contra el suministro de energía del mundo”.

Según Pompeo, “no hay evidencias” de que esa ofensiva tenga su origen en el Yemen, una mensaje repetido hoy por el Gobierno yemení reconocido internacionalmente.

“Los brazos iraníes en la región pasan de la realización de un acto y apoyo logístico a reivindicar su responsabilidad sobre el ataque. Lo hutíes reivindicaron la responsabilidad para desviar las miradas lejos del régimen de Teherán”, aseveró el titular en su cuenta de Twitter.

Consideró que esto tuvo como objetivo evitar que Teherán “pague la factura” y afirmó que el ataque contra la mayor petrolera del mundo, que ha tenido que reducir su producción en un 50 %, es una “escalada” de las anteriores acciones contra buques petroleros y comerciales.

“Los datos políticos, militares e información preliminar sobre el acto terrorista cobarde que tuvo como objetivo instalaciones de la empresa Aramco (…) con drones de fabricación iraní coinciden en que es imposible que el ataque se realizase desde zonas controladas por la milicia hutí”, concluyó Al Eryani.

Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní ha negado la implicación de su país en las acciones y denunció planes de servicios de inteligencia para “destruir la imagen” de Irán.

“Este tipo de medidas se parecen más a los planes de las agencias de inteligencia para destruir la imagen de un país (Irán) con el objetivo de allanar el terreno para llevar a cabo algunas acciones en el futuro”, advirtió el portavoz de Exteriores, Abas Musaví.

El conflicto yemení estalló a finales de 2014 cuando los rebeldes ocuparon Saná y otras provincias del país y expulsaron al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, hoy exiliado en Arabia Saudí.

Riad y sus aliados árabes intervienen militarmente en el conflicto desde marzo de 2015 para tratar de derrotar a los hutíes, apoyados por Irán, y restituir al dirigente exiliado.

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