La Oposición de PP, Cs y UP se acerca temerosa a unas elecciones en las que Sánchez cree que los arrasará

Iglesias indignado, Casado esperanzado y Rivera desconcertado acudirán a la cita electoral del 10-N con las encuestas en contra y pendientes de la abstención

En el caso bastante probable de la enésima repetición electoral, cuyo telón se levantará el martes tras la entrevista de Pedro Sánchez con el Rey Felipe VI, las que serían cuartas elecciones en los últimos cinco años, parece que serán bastantes los españoles que no irán a votar.

Unos hartos de la política y otros decepcionados por la mala actuación de los que consideraban sus líderes políticos, una crítica a la que no escaparán ninguno de los cinco primeros dirigentes del PSOE, PP, Cs Podemos y Vox, Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera , Pablo Iglesias y Santiago Abascal.

Pedro Sánchez tendrá en su contra su soberbia infinita como responsable de la repetición electoral, amén de otras andanzas como su pacto con Bildu en Navarra y sus guiños a ERC en Cataluña en un tiempo en el que pronto se conocerá la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe catalán, y por el mal trato que ha dado a Podemos para impedir un Gobierno de coalición de la izquierda.

La sentencia del golpe entrará de lleno en la campaña electoral porque sin duda será condenatoria, motivo por el que Junqueras esperará el indulto de Sánchez para eludir la cárcel y escapar de la inhabilitación lo que impediría al jefe de ERC conquistar la presidencia de la Generalitat en los próximos comicios catalanes, con los que sueña otro inhabilitado como Artur Mas.

Sánchez atacará a Iglesias diciendo que despreció la oferta del gobierno de coalición que le hizo el 25 de julio, y dirá que Rivera se negó a entrevistarse con él en La Moncloa. Lo que es lo mismo que Sánchez acaba de hacer con Iglesias al negarle un último encuentro en Moncloa.

Pablo Casado cree que el 10-N el PP recuperará 20 escaños a costa de Vox y Cs y que con esos ochenta y algunos diputados habrá empezado el fin de los liderazgos de Santiago Abascal y Albert Rivera, y él tendrá vía libre para la reconstrucción deseada por José María Aznar del centro derecha español.

Pero esa será una pírrica mejora de Casado que acumularía tres derrotas nacionales a manos de Sánchez en menos de un año. Y en el caso del 10-N con el segundo peor resultado de la historia del PP, porque el más malo lo tiene Casado en su haber y se corresponde con los 66 escaños del 28-. Los que en esa noche electoral le borraron la sonrisa de una cara que hoy oculta tras la barba con la que pretende aparentar más experiencia y mayor edad.

Casado dará la matraca Vox y Cs con su ‘España Suma’ pero tendrá que esconder o amordazar a la extremista Cayetana Álvarez de Toledo que no solo ha fracasado en Cataluña sino que acaba de organizar una trifulca en el PP del País Vasco, a donde Casado tuvo que acudir como bombero de un incendio, uno más, de su portavoz en el Congreso la bronquista Cayetana.

Albert Rivera sale como el político a abatir por PSOE y PP apoyados en sus muchos errores y su empeño en liderar la derecha con su extraño discurso ‘liberal progresista’ que no lo entiende ni él. Y que lo ha sacado del centro de la política, mientras repite sin cesar que está deseando llegar a un pacto de gobierno con el PP, y abandona el centro político de asombrosa manera.

Y mientras le persigue, como su sombra, la crisis interna de Cs que no supo explicar ni frenar lo que hace que muchos de sus votantes del 28-A estén en el camino de la abstención mientras defraudados de preguntan: ¿para qué sirve votar a Cs si no gobierna ni deja gobernar?

Ni siquiera Arrimadas va a frenar la sangría de votos de Cs, aunque para muchos la andaluza/catalana pronto será la líder de Cs porque si el 10-N su partido se hunde como dicen todas las encuestas y Rivera tiene que dimitir en la noche electoral.

Aunque antes y a buen seguro Rivera ofrecerá en los debates electorales algunas nuevas y chistosas ocurrencias con sus fotos, gráficos y libritos de regalo, más propias de la magia popular de Tamariz que de un político que nos quiere gobernar.

Pablo Iglesias, fue el mejor en todos los debates de las elecciones del 28-A y espera verse la cara con Pedro Sánchez en los platós de televisión. Pero puede que esta vez no lo consiga porque Sánchez, por el miedo que le tiene a Iglesias, no acudirá a esas citas de encuentros a cinco y quizás prefiera el clásico ‘cara a cara’ con Casado para, entre los dos, repartirse el pastel de la televisión y dejar fuera de juego a Iglesias y Rivera con la aviesa intención de reflotar el bipartidismo.

Iglesias tiene ante sí el reto de defender los 42 escaños que Podemos logró el 28-A. O al menos una treintena que resulte decisiva para la investidura de Pedro Sánchez. En cuyo caso él será candidato a vicepresidente como ya lo ha anunciado o Sánchez tendrá que renunciar a su programa de izquierdas y plurinacional para intentar el pacto con Cs metiendo a Rivera en el Gobierno.

El talón de Aquiles de Sánchez está en su error de no haber aceptado el 25 de julio la última oferta de gobierno de coalición que le hizo Sánchez. Y su problema añadido es la crisis interna que Podemos sigue teniendo en su interior. Y que aumentará si Errejón y Carmena aparecieran en las listas electorales del PSOE.

Santiago Abascal es otro líder político al que las encuestas le dan un mal resultado electoral en favor del PP. Aunque el líder de Podemos asegura que va a aguantar el tirón electoral en cuya víspera se conocerá otra sentencia no menos ruidosa que la del procés como será la de exhumación de Franco. Donde Vox se mojará en favor de la familia del dictador, mientras el PP se pondrá de perfil con un silencio, nunca mejor dicho, ‘sepulcral’.

En los siete escasos meses de legislatura Vox no salió mal parado y al final colaboró en la formación de gobiernos municipales y autonómicos con su paso atrás y en beneficio de PP y Cs, lo que no sabemos si su electorado lo aplaudirá.

Pero también es cierto que se han adaptado pronto a su presencia en la vida pública y que ello les ha generado recursos económicos (como a Cs) que antes no tenían, mientras que el que está ahora con recursos muy escasos es el PP.

Sin embargo el que anda sobrado de todo es Pedro Sánchez que se cree el Rey del Mambo de la esperada repetición electoral. Se lo dicen todas las encuestas y hasta su espejito mágico ante el que se pregunta todos los días: ¿Quien es el mejor? A lo que el espejo encantado le responde: ‘pues tu mi gran señor’.

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