Sánchez rechaza la última oferta de Iglesias: una coalición a prueba hasta aprobar los Presupuestos

En cuanto la Casa Real ha anunciado que Felipe VI se reunirá con los líderes de los partidos los próximos días 16 y 17 en el Palacio de la Zarzuela para decidir si propone un candidato a la investidura o declina hacerlo por no reunir ninguno los apoyos necesarios, a Pablo Iglesias le han entrado las prisas y ha llamado a Pedro Sánchez este mismo jueves para hacerle la enésima propuesta que evite la repetición de elecciones: una coalición a prueba hasta la aprobación de los Presupuestos. La respuesta, como era previsible a tenor de lo que se vivió el miércoles en el Congreso, ha sido no.

Durante esa conversación, que ha durado no más de diez minutos, el líder de la formación morada ha lanzado un órdago al presidente al advertirle de que si hay que ir a las urnas, y puesto que es poco probable que ningún partido consiga mayoría absoluta, volverá a pedir una coalición y entonces lo hará sin exclusiones sobre su persona. Desde el partido de Iglesias consideran que la propuesta de una coalición a prueba garantizaría la aprobación de los Presupuestos y da una oportunidad a que esa coalición funcione. Y aunque eso no ocurra, recalcan, garantizaría la estabilidad de la legislatura. “Si después de la aprobación de los Presupuestos Pedro Sánchez considera que la coalición no ha funcionado, Unidas Podemos se compromete a abandonar el gobierno manteniendo el apoyo parlamentario”, apuntan.

En el PSOE, por el contrario, rechazan esta coalición a prueba -que los socialistas dicen sería de un año- porque tras la investidura fallida de julio y el rechazo de Iglesias a la coalición entonces no se dan “las bases mínimas de confianza”. Y tampoco se dan garantías de “un gobierno cohesionado, coherente y con una única dirección en una legislatura estable”, que es lo que, subrayan los socialistas, “necesita con urgencia España”. No obstante, Sánchez ha trasladado a Iglesias que el equipo negociador del PSOE estará abierto a dialogar, “siempre y cuando se aparquen propuestas que se demostraron inviables, como la coalición”.

Desde Podemos no confirman que Iglesias haya presionado al líder socialista con la amenaza de no mantener su exclusión de una hipotética coalición tras las nuevas elecciones y solo señalan que su secretario general ha transmitido a Sánchez “la necesidad de buscar un acuerdo hasta el último minuto que evite elecciones”. En cualquier caso, Iglesias no se da por vencido y no le ha importado ser él quien levantara el teléfono para hablar con el líder socialista que, según desveló recientemente el secretario general de los morados, no había vuelto a comunicarse con él salvo para felicitarle por el nacimiento de su hija a través de un wasap. Eso es lo que el miércoles llevó a Iglesias a avisar “le tendré que llamar yo”, durante el debate que tuvo lugar en el Congreso cuando ya se daban por rotas las negociaciones entre las dos formaciones de la izquierda. Este jueves, había reiterado su exigencia de una coalición al hilo del posicionamiento de los empresarios sobre esa alternativa.

La llamada del líder de Podemos responde al convencimiento que confesó en una entrevista en Rusia Today de que si él y Sánchez hubieran pilotado las negociaciones se habría podido cerrar el pacto. “He pensado muchas veces, si hubiera ido yo desde el principio, ¿habría salido mejor? No lo sé”, contó en esas declaraciones. La respuesta del presidente a la propuesta de que sean los líderes quienes negocien ya la tenía antes de la llamada de este jueves. Sánchez se la dio en el Congreso, cuando dirigiéndose a la bancada de Podemos dijo: “Les pido que convoquen la mesa de negociación y expliquen si tienen algo más que (la exigencia de) un Gobierno de coalición. Hemos tenido 15 meses en los que nos hemos entendido y muy bien. No le dé una segunda oportunidad a la derecha y permita que haya un Gobierno progresista”.

Lo que ha precipitado los acontecimientos de este jueves ha sido la convocatoria del Rey a la presidenta del Congreso para fijar las fechas de una nueva ronda de consultas con los partidos políticos que finalmente se celebrará los próximos lunes y martes, 16 y 17 de septiembre. Felipe VI deberá decidir al término de la ronda si designa o no un candidato que pueda contar con respaldo para superar la investidura. Por el momento, todo indica que no habrá candidato. El rechazo de Sánchez a la propuesta de Iglesias mantiene el bloqueo en la negociación entre PSOE y Unidas Podemos para que el presidente del Gobierno en funciones sea reelegido. Esto significa que la actual legislatura puede ser la segunda fallida en cuatro años.

Sánchez ya fracasó en julio en su primer intento de ser investido por el Congreso, cuando recibió 155 votos en contra y 67 abstenciones frente a los 124 a favor, 123 del PSOE y uno del Partido Regionalista Cántabro, el ùnico que ahora ha anunciado que está dispuesto a seguir apoyando su investidura.

Tal y como está previsto en la Constitución, en el artículo 99, el Rey ha de celebrar la nueva ronda de consultas aunque solo sea para certificar la imposibilidad de elegir un presidente y formar un nuevo Gobierno. Si eso sucede y constata que no hay ningún aspirante que pueda contar con apoyos suficientes para superar la investidura, el jefe del Estado no propondría a nadie, como ya ocurrió en abril de 2016 cuando Mariano Rajoy declinó ser nominado, por lo que las Cortes se disolverían y se convocarían nuevas elecciones que se celebrarían el próximo 10 de noviembre. En caso de que sí nombrara un candidato, la segunda votación de investidura tendría lugar como plazo límite el día 23 de este mes.

Tras su visita a la Zarzuela, la presidenta del Congreso ha comparecido en la Cámara para explicar las conclusiones de su encuentro con el jefe del Estado. A una pregunta sobre si Felipe VI está preocupado por el bloqueo político y la previsible convocatoria de unas cuartas elecciones en cuatro años, Batet ha dado a entender que así es. “Compartimos la visión de que lo que el país necesita es un Gobierno estable y ponerse en marcha”, ha dicho. “El país necesita un Gobierno y estabilidad en las instituciones democráticas para que funcionen a pleno rendimiento y mantenga la política el prestigio que merece”, ha defendido la tercera autoridad del Estado.

No a la segunda investidura fallida o al Gobierno inestable

Batet, por otra parte, no ha querido especular sobre la posibilidad de que Iglesias comunique al Rey su disposición a ceder sus votos a Sánchez ‘gratis’, es decir, sin que medie acuerdo alguno. Se trata de una alternativa que Moncloa rechaza por considerar que abocaría al próximo Gobierno a una legislatura infernal, con Unidas Podemos haciendo una oposición dura y teniendo que negociar semana a semana y grupo a grupo los apoyos a cada una de sus iniciativas.

Sobre este escenario le han preguntado también al secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, que ha eludido una respuesta directa y se ha limitado a comentar que “siempre hay que ser optimistas”, refiriéndose más bien a la opción de que Sánchez sea investido con las condiciones que plantean los socialistas.

Quien sí ha comentado el asunto de forma más extensa es la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, quien ha ratificado que Sánchez no aceptará someterse de nuevo a una sesión de investidura si no tiene asegurados los apoyos.  “En este momento, si el candidato del PSOE y presidente en funciones no tiene los apoyos previos, no aceptará el encargo porque esa responsabilidad es de todos”, ha recalcado la número dos del Ejecutivo en Sevilla, donde ha acompañado a los Reyes en los actos conmemorativos del V centenario de la primera vuelta al mundo. Calvo ha explicado que no se someterá a una “situación frustrante” a la opinión pública yendo a una segunda investidura fallida pero, al igual que Ábalos, se ha mostrado esperanzada: “Tiempo hay (…) Hasta el último momento, si hay alguna posibilidad, nosotros la exploraremos y nuestro candidato irá si tiene los apoyos”.

Quien sigue animando con todas sus fuerzas a sacar adelante la investidura de Sánchez haya o no acuerdo es el portavoz de ERC, Gabriel Rufián. “Yo, si fuera Iglesias, haría un discurso de investidura muy duro, me erigiría como jefe de la oposición y desbloquearía la situación invistiendo a Sánchez. Seguramente si hace eso sale a hombros del Congreso”, ha dicho en declaraciones a los medios antes de asistir a la celebración de la Diada en Madrid.

RELACIONADO