Draghi lanza medidas para estimular la economía comprando deuda y bajando la tasa de depósito

El BCE ha decidido recortar todavía más los tipos de la facilidad de depósito, reduciéndolos en 10 puntos básicos, con lo que pasan del -0,40% al -0,50%. Además, la entidad que preside Mario Draghi ha informado de que va comprar deuda por valor de 20.000 millones de euros mensuales desde el 1 de noviembre y durante el tiempo que sea necesario "para reforzar el impacto expansivo de sus tasas de interés". Son los último coletazos de la 'era Draghi' ya que el banquero italiano será relevado por la francesa Christine Lagarde el próximo 1 de noviembre.

“El Consejo de Gobierno espera que las compras (de deuda) sigan durante tanto tiempo como sea necesario para reforzar el impacto acomodaticio de sus tipos de interés, así como darlas por finalizadas poco después de cuando comiencen a subir los tipos de interés”, ha especificado el BCE. Al mismo tiempo, seguirá reinvirtiendo, al completo, los pagos principales de la deuda que venza bajo el programa de compra de activos por un periodo de tiempo “prolongado” después del inicio de la subida de tipos. Esto se traduce en que continuará engordando su balance y no lo reducirá hasta dentro de varios años.

El BCE ha acompañado el descenso adicional de loa tasa de depósito con el anuncio de que introducirá medidas de alivio para mitigar el impacto de esa rebaja en el negocio bancario con la puesta en marcha de un sistema de niveles o ‘tiering’. “Será introducido un sistema de dos niveles para la remuneración de las reservas, con lo que parte del exceso de liquidez de los bancos quedará exenta de los tipos negativos en la facilidad de depósito”, ha anunciado la entidad. Además, ha mejorado las condiciones de la nueva ronda de financiación bancaria que va a poner en marcha este mismo mes. En concreto, rebaja el tipo de interés al que realizará las operaciones, sobre todo para los bancos que sean más activos dando préstamos con ese dinerom y alarga el plazo de las operaciones de dos a tres años.

La Bolsa se ha hecho eco enseguida de las medidas del BCE. Los bancos, que han iniciado el día con caídas, se han recuperado inmediatamente y han empezado a subir. El interés de la deuda soberana europea ha descendido con fuerza, en espera de las nuevas compras que se han anunciado.

La entidad con sede en Francfort, por otra parte, ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento de la inflación y del producto interior bruto para 2019 y 2020, dado que los riesgos para la economía de la eurozona siguen alineados a la baja. De este modo, las nuevas previsiones del BCE contemplan un crecimiento del PIB de la zona euro del 1,1% para 2019, una décima menos que antes, mientras que el pronóstico para 2020 se ha revisado en dos décimas a la baja, hasta el 1,2%. Para 2021, el instituto emisor ha decidido mantener la cifra en el 1,4%. “Los riesgos al pronóstico siguen alineados a la baja por factores geopolíticos, el aumento del proteccionismo a nivel mundial y las debilidades de los países emergentes”, ha subrayado el presidente del BCE, Mario Draghi, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno de la institución.

En lo que respecta a la inflación, el BCE ahora espera que cierre 2019 con un incremento del 1,2%, una décima menos que la estimación anterior. Para 2020, la revisión ha sido más abultada, ya que la entidad espera que la inflación sea del 1%, cuatro décimas menos. Para 2021, el BCE considera que el alza de los precios será del 1,5%, una décima menos que antes. La entidad asegura en el comunicado emitido tras la reunión de este jueves que espera que los tipos de interés se mantengan en los niveles actuales o en niveles inferiores hasta que las perspectivas de inflación se sitúen de forma robusta en niveles inferiores pero cercanos al 2% y hasta que esa situación se refleje de forma consistente en la inflación subyacente. En la reunión de junio ya avanzó que los tipos estarían sin cambios en los niveles actuales o por debajo durante el primer semestre de 2020, una previsión que ahora no se mantiene, limitándose a ligar la evolución de los tipos a la de la inflación.