El soberanismo sólo reúne a 600.000 personas en la Diada, frente al millón de 2017 y 2018

La Guardia Urbana de Barcelona ha cifrado en unos 600.000 los asistentes a la manifestación de la ANC por la Diada este miércoles por la tarde, una cifra inferior a la de las dos anteriores convocatorias de 2017 y 2018, cuando según la misma institución hubo un millón de manifestantes. de la Diada. Esta vez los actos del 11-S han estado marcados por la división de las distintas formaciones secesionistas que, no obstante, se han tomado un respiro para tratar de escenificar una supuesta unidad ante la inminencia de lo que va a marcar el curso político catalán y nacional: la sentencia del juicio a los exlíderes del ‘procés’.

La movilización, a la que estaban convocados los participantes a partir de las 16 horas y que por primera vez no ha tenido una ‘zona 0’ reservada a las autoridades y partidos, se ha dividido en 26 tramos y ha contado con un total de 450.000 inscritos previamente.

El objetivo de los organizadores ha sido simbolizar con la confluencia de las calles donde ha discurrido la manifestación (Paralelo, Creu Coberta, Tarragona, Maria Cristina y Gran Vía) la pluralidad del independentismo para alcanzar a un objetivo común: la independencia.

En su discurso, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, ha acusado al Govern y a los dirigentes políticos soberanistas de haber “desarmado” al movimiento independentista de la unilateralidad, que considera que es lo que había hecho avanzar al proyecto que defiende.

En su intervención para concluir el acto de la manifestación, ha defendido lo logrado por el movimiento independentista en el 1-O y ha recordado que se hizo sin permiso del Estado.

“Vemos que, dos años más tarde, no solo no hemos avanzado, sino que se dan algunos pasos atrás. Se discute en público el reparto de migajas. Se deslegitima el referéndum que hicimos, y la única vía que nos ha permitido llegar a donde no habíamos llegado nunca, la unilateral, se desarma día a día. A nuestros dirigentes os pedimos que no nos desarméis”, ha clamado.

Incidentes junto al Parlament y tres periodistas agredidos

Tras la marcha, una manifestación junto al Parlament causó altercados por lanzamiento de botes de humo y piedras de un grupo de encapuchados a los Mossos d’Esquadra, que dispusieron un cordón policial y vallas a unos metros de la fachada.

Por otro lado, una periodista de TVE y dos de Antena 3 fueron golpeados por la noche por algunos de los activistas.

Primero, una periodista de TVE recibió el impacto en la cabeza de una lata y le tiraron una bolsa de basura cuando informaba en directo justo ante el Parlament, aunque no le han causado lesiones graves.

Después, cuando los concentrados ya estaban fuera del recinto de la Ciutadella, manifestantes empujaron y golpearon a una reportera de Antena 3 cuando intentaba entrar en directo, golpearon al cámara e insultaron a ambos.

La respuesta a la sentencia del Supremo

Partidos, entidades independentistas y el Govern habían encarado esta Diada como el pistoletazo de salida a la respuesta que debe dar el movimiento independentista a la sentencia del Tribunal Supremo contra los impulsores del 1-O. El Supremo tiene previsto dictar sentencia antes del 16 de octubre y pese a las conversaciones discretas que mantienen partidos y entidades soberanistas para diseñar una respuesta conjunta, sigue sin haber acuerdo en la concreción, más allá de considerar que es hora de que el independentismo tome la iniciativa, con una reacción institucional y una movilización constante en la calle. La ANC ha tratado de paliar la imagen de división entre las dos principales formaciones independentistas, JxCat y ERC, con 1.300 autocares fletados para garantizar una asistencia masiva a la manifestación. Asistencia que inevitablemente se ha resentido. Y el mensaje central de su convocatoria no deja espacio a los matices: “Exigimos una estrategia que nos haga avanzar hacia la independencia”.

Todo esto después de que en vísperas de la Diada, los dos máximos referentes de JxCat y ERC, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, hayan polemizado sobre cómo responder a las posibles condenas de los exlíderes del ‘procés’: mientras el exvicepresidente del Govern, ahora en la cárcel de Lledoners (Barcelona), defiende formar un gobierno de concentración y se abre a un adelanto electoral en Cataluña, el expresident ha alertado desde Bélgica de que unas elecciones ahora “claramente debilitarían las instituciones”.

Los partidos catalanes, por otra parte, se enfrentan a la creciente contestación en la calle por no haber sido capaces de hacer realidad la república que prometieron y que votaron en el Parlament en 2017 saltándose la Constitución y las leyes. Torra ha tenido que escuchar gritos de “¡traidor!” en sus últimas apariciones y este miércoles unas decenas de personas han desplegado una pancarta con el lema “Botiflers” (el término que se remonta al siglo XVIII con el que los catalanes identifican a los traidores) ante el Parlament. “Políticos traidores, Mossos represores”, han coreado los concentrados. “Hemos venido a echaros, levantad la suspensión”, han gritado. Los Mossos han blindado la entrada del Parlament y han establecido un perímetro de seguridad para mantener a los manifestantes alejados de la entrada de la Cámara.

Ante esta situación, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha vuelto a hacer unas declaraciones incendiarias, en línea con el mensaje institucional que lanzó el martes por la noche llamando a la desobediencia civil si la sentencia del ‘procés’ es condenatoria. Antes de participar en la manifestación, Torra ha afirmado que la Diada marca un punto de inflexión y ha destacado que, a partir de ahora, centrará su acción en “el objetivo de la independencia” y “el ejercicio de la autodeterminación”: “Hoy se cierra una etapa y se empieza a responder ya a las sentencias”. “Pidiendo la libertad para nuestros compañeros, claro que sí, pero sabiendo que cada derecho que nos sea negado lo volveremos a ejercer, empezando por el derecho a la autodeterminación”, ha continuado. “Ponemos el ejercicio de la autodeterminación, no el derecho de autodeterminación, sino el ejercicio del derecho a la autodeterminación en el centro de nuestra acción política. Todos juntos, al lado de la gente”, ha dicho.

Política nacional y Presupuestos catalanes

Por otra parte, las diferencias entre los partidos se extienden a la política nacional. ERC, vencedora de los comicios del 28 de abril en Cataluña, no quiere de ninguna de las maneras una repetición electoral y ya ha ofrecido su abstención para facilitar la investidura de Sánchez sin contrapartidas; JxCat, por contra, ha adoptado un posicionamiento menos contemporizador y ha avanzado que volverá a votar en contra.

Haya o no elecciones generales como consecuencia de una nueva investidura fallida en el Congreso, otra de las incógnitas es si el Govern será capaz de aprobar sus propios presupuestos para el año que viene, para lo que confía en atraer a los comunes -el gobierno municipal de Colau no se cierra a una colaboración presupuestaria mutua-, aunque también habrá conversaciones con la CUP y el PSC. Otra prórroga presupuestaria sería difícil de justificar y podría desencadenar unas elecciones anticipadas, teniendo en cuenta que los últimos presupuestos aprobados en Cataluña datan de 2017, unas cuentas acordadas con la CUP en plenos preparativos del 1-O

Otro de los focos de atención política y judicial de los próximos días será el juicio por desobediencia al presidente de la Generalitat, Quim Torra, por no haber retirado a tiempo en campaña electoral los lazos amarillos de edificios públicos. El primer enredo a resolver es la fecha del juicio, previsto para los días 25 y 26 de septiembre, exactamente los mismos días en que ya está programado el debate de política general en el Parlament. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) se ha negado a modificar la fecha prevista, mientras que Torra no piensa pedir al Parlament que altere su calendario y medita no acudir al juicio, lo que desencadenaría un nuevo choque institucional.

Sea cuando sea, el juicio puede derivar en una inhabilitación de Torra; fuentes soberanistas calculan que, si eso ocurre, hacia principios de 2020, dejaría al vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, provisionalmente al frente del ejecutivo, a la espera de una convocatoria inmediata de elecciones al Parlament.

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