El exmarido de Quezada declara en el juicio por la muerte del niño Gabriel

Patricia Ramírez, madre del niño, declaró este martes a puerta cerrada ante el tribunal cara a cara con la procesada por el crimen

La tercera sesión de la vista oral contra Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, ha dado comienzo este miércoles, jornada en la que declararán siete personas, entre ellas el exmarido de la acusada, Miguel Ángel Redondo, padre de su hija Judith, quien testificó ayer por videoconferencia.

Para este miércoles está previsto que declare este hombre, residente en Burgos; un hermano de Ángel Cruz, padre de Gabriel y expareja de Quezada; un policía local de Níjar (Almería) que también pertenece al entorno familiar del Pescaíto y cuatro guardias civiles. Tanto el exmarido como al menos uno de los agentes de la Guardia Civil, destinado en Burgos, declararán por videoconferencia.

El orden de las declaraciones ha sido modificado para que intervenga en primer lugar un capitán de la Guardia Civil que ha acudido en silla de ruedas.

Según explicó anoche en un comunicado el abogado de la familia de Gabriel, Francisco Torres, los cuatro guardias civiles fueron “fundamentalmente instructores y secretarios de los diversos atestados que se produjeron durante la investigación”.

El letrado también destacó que Patricia Ramírez, la madre del pequeño, mostró ayer “una entereza excepcional”, que el progenitor estuvo “muy firme en lo que decía”, y que la abuela y la prima declararon “en la línea de lo expresado en el proceso de instrucción”. “En todo caso y como quiera que estas declaraciones han sido en puerta cerrada, pues no toca explicar ningún otro detalle de sus declaraciones dado que nosotros mismos fuimos quienes la solicitamos”, precisó.

La madre de Gabriel declara sin biombo

Patricia Ramírez declaró en la tarde de este martes a puerta cerrada ante el tribunal de jurado y lo ha hecho cara a cara con la procesada por el crimen, ya que ha pedido que no se pusiera biombo para evitar el contacto visual con ella. Ha permanecido en sala durante 40 minutos y ha respondido a las preguntas que le han formulado tanto las acusaciones como la defensa, como lo ha hecho el padre del pequeño, Ángel Cruz, quien sí ha pedido no ver a quien fuera su pareja sentimental, al igual que la abuela paterna y una prima menor de edad de niño.

Durante la sesión de tarde se han sucedido las declaraciones, que han sido ágiles en relación a las testificales de la mañana, ya que Ángel ha sido interrogado 30 minutos mientras que su madre ha declarado en 15 minutos y la menor, apenas ocho minutos.

Tras la conclusión de estas testificales, ambos han abandonado el Palacio de Justicia de Almería por separado. Patricia lo hacía en primer lugar acompañada por el psiquiatra clínico que también ha comparecido en juicio este martes en calidad de testigo y un rictus de dolor evidente en su rostro tras el trance, al que ha acudido con una camiseta estampada de ‘pescaitos’.

A continuación, ha salido de la sede judicial Ángel Cruz junto a su madre, la prima menor del pequeño y varios familiares que le han arropado también a la llegada. Lanzando miradas al cielo constantes, ha dado las gracias cuando se dirigían a él para expresarle solidaridad y cariño.

Su hija se siente “utilizada”

La hija que Ana Julia Quezada tuvo en un anterior matrimonio en Burgos, que ha declarado por videoconferencia, ha pedido no ver a su madre con la que aseguró haber roto relaciones. Ha señalado también que se sintió “utilizada” por su madre cuando supo que mató a Gabriel, puesto que acompañó a Ana Julia en el operativo de búsqueda. Así, ha asegurado que la relación con su madre “una vez se vino a vivir a Almería era esporádica” y que antes era “sin apego”. “Siempre ha sido muy distante, muy independiente”, ha apuntillado.

Ha admitido que, una vez tuvo conocimiento de que ella había dado muerte al niño, se sintió “utilizada” y ha señalado que antes “nunca” llegó a pensar que “le estuviera manipulando para dar una imagen armónica familiar ante la Guardia Civil” cuando la llamó para pedirle que viniese a Almería a buscar al niño.

“Ella me lo pidió y yo fui de corazón a ayudar. Me da igual lo que ella quisiera hacer, yo vine de corazón”, ha dicho entre lágrimas que no ha podido contener al final de su interrogatorio en el que ha confirmado haber roto cualquier relación con su madre “porque no quiero, no me sienta bien”.

Así, ha indicado que no quiere “verla, no quiero hablar con ella, ni escucharla, ni me apetece ni tengo ganas”, ha dicho a lo que la defensa le ha dicho que Ana Julia “siente mucho lo que está pasando” mientras la magistrada ha instado a omitir este tipo de comentarios “que no conducen a nada”.