PSOE y Podemos se reúnen este martes en un nuevo intento para desatascar la investidura de Sánchez

Los equipos negociadores del PSOE y Podemos se volverán a reunir este martes, a las 11.00, según han acordado la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, y el secretario de Acción Política de Podemos, Pablo Echenique, en una conversación que han mantenido en la tarde del lunes. Eso no significa que haya habido acercamiento alguno entre dos posturas que de entrada parecen irroconciliables. Echenique asegura que si se retoma la negociación donde se quedó en julio -cuando el PSOE todavía ofrecía coalición a Podemos- "el acuerdo es cuestión de horas". Los socialistas, sin embargo, descartan totalmente esa posibilidad.

El propio Echenique ha hecho el anuncio a través de su cuenta de Twitter:

Este tuit no hace sino confirmar lo que ya había expresado otra dirigente de Podemos en la mañana del lunes. “Estamos dispuestos a llegar a cualquier tipo de acuerdo, lo teníamos en la punta de la mano… Nadie puede entender que lo que en julio valía ahora no vale. (…) “Insisto, la voluntad sigue ahí”. (…)”Que España sepa que, si eso se retoma, en horas está hecho”. Estas palabras de la portavoz de Podemos, Noelia Vera, han sido las primeras que han colocado la pelota en el tejado del PSOE en una semana que es clave para que ambas formaciones alcance un acuerdo que permita investir a Pedro Sánchez y evite la repetición de las elecciones.

Antes de la llamada de Calvo y después de un fin de semana de apagón en las negociaciones que se reanudaron el jueves pasado, los socialistas habían endurecido notablemente el tono. El secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, ha utilizado expresiones como “mala fe” y “desconfianza” para referirse a Podemos en una entrevista en Antena 3.

En concreto, el dirigente socialista ha salido al paso de las críticas que este fin de semana ha dirigido el partido morado contra el PSOE tras conocer que RTVE ha sacado a concurso público dos contratos relacionados con el programa especial que emitiría la noche electoral, en caso de que se repitan los comicios el 10 de noviembre. Anteriormente, había criticado los nuevos nombramientos en TVE que, siempre según la formación de Iglesias, convierten a la televisión pública en “TelePSOE”. Para Ábalos, estas críticas implican cierta “mala fe” por parte de Podemos, al “prejuzgar siempre la mala intención en el supuesto socio”. Esto se une, ha añadido, a la “actitud claramente de desconfianza y de hostilidad” que el PSOE ha percibido en Podemos desde la investidura fallida de julio pasado, una actitud que no es la mejor para favorecer “el clima de entendimiento” que se precisa para lograr un acuerdo.

Con dureza se ha pronunciado también la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, quien ha asegurado que el principal impedimento para cerrar un acuerdo con Unidas Podemos es el “maximalismo” que aplican a sus peticiones. Lastra ha explicado en una entrevista en “Los Desayunos de TVE” que la oferta para un gobierno conjunto que hizo el PSOE antes de la investidura fallida ya no es válida porque los morados “no estaban de acuerdo” con la propuesta, y la negativa a apoyar al candidato socialista, Pedro Sánchez, “quebró” la confianza para volver a proponerla. “No sé lo que tiene en mente Unidas Podemos, lo sabe Pablo Iglesias y su círculo, pero en julio hubo un problema de gestión de expectativas, no creyeron lo que les dijo siempre este partido”, es decir, que en septiembre no se abrirían a negociar un gobierno de coalición. Es por eso que, según Lastra, no se pueden retomar las negociaciones desde el punto en el que se dejaron antes de la investidura fallida, tal y como reclaman desde Podemos, porque no han corregido las diferencias que les separan del PSOE.

El tono empleado por los responsables del PSOE no es el más adecuado para que fructifiquen los contactos. Más bien parece un intento de ahuyentar lo que desde hace días inquieta a Pedro Sánchez y a su partido: que Podemos decida finalmente votar a favor de su investidura para no aparecer como el culpable por tercera vez de que no haya un Gobierno de izquierdas, pero para colocarse al día siguiente en la oposición al nuevo Ejecutivo, lo que equivaldría a condenar a los socialistas a un infierno parlamentario. Tendrían que negociar semana a semana y tanto a su izquierda como a su derecha cada paso que dieran. Noelia Vera no ha querido comentar esa posibilidad y se ha limitado a insistir en la idea de la coalición que pretende su partido.

Lastra ha subrayado que el secretario general del PSOE no se enfrentará a una nueva investidura si no hay acuerdo y ha asegurado que están a la espera de que Podemos les traslade las aportaciones al documento programático con 370 propuestas que les presentaron la pasada semana. “Hemos hecho los deberes, nos hemos reunido con el resto de fuerzas políticas, tenemos los votos y las abstenciones necesarias para que si hay otra investidura salga adelante si Unidas Podemos así lo quiere”, ha dicho. Lo que tienen claro la portavoz socialista y el resto de su partido es que la coalición significaría tener dos gobiernos en uno”. “No se dan las condiciones, habría dos almas en ese Gobierno”, ha zanjado.

En medio del cruce de declaraciones, la líder de Adelante Andalucía y miembro de la corriente Anticapitalistas de Podemos, Teresa Rodríguez, ha entreabierto la puerta a la posibilidad de un acuerdo programático sin coalición. Según ha dicho en declaraciones a la Cadena SER, si el PSOE se compromete a subir el salario mínimo a 1.200 euros, derogar la reforma laboral del PP o regular los precios del mercado del alquiler, “hablaríamos”. El sector al que pertenece Rodríguez nunca ha sido partidario de entrar en el Gobierno. De hecho, la pretensión de Pablo Iglesias se sentarse o sentar a alguien de la cúpula de Podemos en el Consejo de Ministros le ha ocasionado no pocos roces con sus principales representantes.

Por cierto que a todo esto hay que añadir lo que el propio Iglesias le ha hecho a ‘Rusia Today’ atribuyendo la fallida investidura de julio a que tanto él como Pedro Sánchez dejaran la negociación en otras manos. “Después de que yo me retirara -por el veto de los socialistas a su persona-, Pedro Sánchez me dijo ‘negociemos tú y yo’, y le dije que era mejor que la negociación la llevaran Echenique y Calvo, y luego tú y yo concretamos lo que quede abierto”, ha recordado el líder morado. Ha continuado contando que luego las conversaciones “fueron difíciles” y cuando recibió una nueva llamada de Pedro Sánchez pensó que era para ir a La Moncloa.  Y ha añadido que “sin embargo me dijo que ésta era la última oferta. He pensado muchas veces, si hubiera ido yo desde el principio, ¿habría salido mejor? No lo sé”.

Sea cual sea ahora el desenlace de este proceso, hay que tener presente que aunque el plazo formal para disolver las Cortes expira el 23 de septiembre, si esta semana no hay un acuerdo entre el PSOE y Podemos no daría tiempo a realizar los trámites preceptivos para la investidura: ronda de contactos del Rey, convocatoria del pleno en el Congreso con cuarenta y ocho horas de antelación y segunda votación dos días más tarde. Eso significa que el lunes 16 de septiembre marca la frontera real entre la posibilidad de que haya investidura y la repetición electoral el 10 de noviembre.

El calendario corre, la presión política se intensifica y otras instituciones del Estado empiezan a expresar su inquietud ante el callejón sin salida que aboca a nuevas elecciones. Es el caso de la Justicia que este lunes ha celebrado la apertura del curso con el acto solemne habitual. En presencia del Rey, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, ha insistido en la necesidad de renovar este órgano constitucional tras más de nueve meses en funciones a causa de la parálisis política y ha temido que un mayor retraso pueda contribuir a su “descrédito” por causas que “le son completamente ajenas”. El Consejo General del Poder Judicial “tiene asignada como crucial tarea la de velar por la independencia de jueces y magistrados”, ha indicado Lesmes, y “no debe correr el riesgo de verse debilitado por causas que le son completamente ajenas”. A juicio del presidente del CGPJ, el retraso constituye “una anomalía en el funcionamiento de las instituciones” y ha temido que, si se prolonga, pueda “contribuir al descrédito del órgano de gobierno de los jueces”.

El mandato del CGPJ expiró el pasado 4 de diciembre, fecha desde la que lleva en funciones sin que las Cortes Generales hayan acometido su renovación. Si hay elecciones, la puesta al día no se abordaría probablemente hasta marzo. Y eso contando con que el resultado de las urnas no reproduzca la situación actual, lo que probablemente obligaría a otro largo proceso de negociaciones y de interinidad.

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