Los editores estallan contra las CCAA y denuncian “mecanismos bastardos” para modificar los libros de texto

"Los políticos presionan para que los libros digan lo que ellos quieren que se diga y no lo que la ciencia dice", denuncia la Asociación Nacional de Libros de Enseñanza

La Asociación Nacional de Libros de Enseñanza (Anele) ha denunciado los “mecanismos bastardos” que usan las comunidades autónomas para que los libros de texto “digan lo que ellos quieren y no lo que la ciencia dice”, así como una normativa “desaforada” que obliga a poner en el mercado 51.528 títulos.

“Los políticos presionan para que los libros digan lo que ellos quieren que se diga y no lo que la ciencia dice“, ha denunciado Avila en una rueda de prensa conjunta con la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza.

Avila ha evitado los detalles y no ha mencionado nombres concretos, pero ha expuesto varios ejemplos de diferentes comunidades autónomas.

Por ejemplo, ha asegurado que “políticos” de Cataluña “quieren que hablemos de Wilfredo el Piloso (que fue Conde de Barcelona en el siglo IX) y no de los Reyes Católicos” o aludir a la “corona catalanoaragonesa” en sus libros.

“En el caso del reino catalanoaragonés no van a encontrar ustedes ningún documento de la Edad Media que haga esta expresión, ¡ni uno!”, ha exclamado el director de la Federación de Editores, acusando también a Canarias y a la Comunidad Valenciana de realizar estas prácticas.

También afirman que desde el Gobierno canario, sin concretar cuándo o quién, se solicitó que en los libros “desaparezcan los ríos” porque en las islas “hay ríos poco importantes”. Del mismo modo, acusan a la Generalitat Valenciana de “censurar a un director de la Real Academia” como el fallecido filólogo Fernando Lázaro Carreter porque, según el relato de Avila, afirmaba que el valenciano era un dialecto del catalán.

“Son todas, y cuando no es una es otra, también Andalucía, y también Castilla y León. Cada una tiene su manía“, ha añadido después, precisando que estas presiones se producen en conversaciones y reuniones. “Porque hay cosas que no se atreven a poner por escrito”, ha apostillado.