Sánchez prepara una muy dura campaña electoral contra Podemos y Cs en las elecciones imparables

Muy caro les va a costar a Pablo Iglesias y Unidas Podemos (UP) el haber despreciado el Gobierno de coalición que les ofreció Pedro Sánchez el pasado 25 de julio, día en el que por segunda vez (la primera fue en marzo de 2016) Podemos derribó la investidura de Pedro Sánchez. 

Y de buena se ha librado Pedro Sánchez gracias a que Podemos tumbó su investidura de julio rechazando la última oferta de Gobierno de coalición, porque la presencia de UP en el Ejecutivo de España habría acabado con un gran desastre político para España y para el PSOE. 

Los últimos ataques de Podemos y sus aliados de la extrema izquierda radical e independentista (IU, ERC y Bildu) con los que Sánchez pensaba lograr su investidura a la cumbre del G-7 de Biarritz han vuelto a demostrar que es imposible imaginar un gobierno de coalición entre PSOE y Podemos. 

Y confirman, también, que estamos ante imparables elecciones generales para el día 10 de noviembre, las que convocará el Rey Felipe VI cuando el monarca compruebe, en septiembre, que nadie está ahora en condiciones de salir airoso en un nuevo proceso de investidura. Salvo que Iglesias acepte el gobierno en solitario del PSOE e incluso renunciando a buena parte de su programa electoral. 

Pero incluso si eso ocurriera -y ello revelaría el temor de Iglesias a la cita electoral del 10-N-, puede que Sánchez tampoco lo acepte porque sabe que sería rehén de Podemos y de ERC. Y porque tiene preparada una campaña electoral que será muy contra Podemos y contra Ciudadanos.

A Iglesias Sánchez le acusará de haber tumbado el 25 de julio el Gobierno de la coalición que le ofreció a Podemos al exigir el ministerio de Trabajo, y despreciando una histórica oportunidad de una coalición de izquierdas en la transición, y ello es verdad; y a Rivera Sánchez le imputará el desprecio a las más elementales normas de la vida y la cortesía democrática al rechazar por dos veces reunirse con él en Moncloa, lo que también es cierto. 

Y a ambos Sánchez les acusará también de ser partidos que no colaboran en la gobernabilidad del país y que están sometidos a sendas y graves crisis internas de cohesión partidaria, lo que también es cierto. 

Sin embargo y ante la creciente tensión internacional entre EE.UU. y China, el Brexit duro que plantea Boris Johnson y el nuevo desafío catalán que va a crecer este otoño con la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado catalán, tampoco habría que descartar la posibilidad de un acuerdo entre PSOE y PP. 

Y todo ello y a pesar que tanto el PSOE como PP consideran que, en el caso de repetición electoral, ambos partidos podrían mejorar sus resultados del 28-A a costa de Podemos, Cs y Vox. Aunque puede que no lo suficiente como para evitar una situación de bloqueo de pactos de gobierno como la que existe en la actualidad. 

En todo caso, habrá que esperar a los primeros días de septiembre y a las noticias nacionales e internacionales para ver qué decisión adopta Sánchez sobre la repetición electoral y que hace la oposición de Podemos, PP y Cs de cara al otoño entrante y preocupante que a la vista está.

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